Feminismos desde Abya Yala. Líneas del pensamiento feminista indígena

· 9 October, 2012 13:10
Ciudadanos al Poder

Ya había finalizado la redacción de Feminismos desde Abya Yala, cuando me encontré con el artículo de la lingüista mixe Yásnaya Aguilar, quien afirmaba, el 4 de julio de 2012 en la revista Este País, que: “El “otro” se crea a partir de establecer una diferencia generadora”. Es decir, el otro no existe en sí, es necesario que se le construya otrizándolo, categorizándolo como alguien uniforme y homogéneo, desvinculado de la individualidad y al que no se pregunta si se considera una unidad con todos los otros otrizados.

Yásnaya Aguilar, agregaba: “En el caso de los pueblos indígenas, el hecho de que constituyamos un “otro” uniforme y homogéneo para la mayoría de la población mexicana sorprende, por decir, lo menos; sobre todo, considerando que formamos parte del mismo estado-nación, que llevamos una convivencia de cinco siglos y que, además de todo, en el discurso se habla con orgullo del mestizaje físico y cultural de nuestro país. En este caso no hay distancia geográfica que valga para justificar la homogenización que se hace del mundo indígena. La nulificación de nuestras complejidades y diferencias sólo evidencia que, a pesar del tiempo y la mutua convivencia, aún no establecemos una relación realmente verdadera y de iguales que propicie un conocimiento profundo y un intercambio intenso.”

Perdónenme una cita tan larga, pero corresponde a lo que quise visibilizar desde los más remotos orígenes de este libro (es decir, desde cuando sólo fantaseaba con la posibilidad de escribirlo y me carteaba con la poeta queqchí Maya Cu para entender los orígenes históricos y las consecuencias cotidianas del racismo y el sexismo americanos). Quería con ello mostrar la discriminación implícita en los modos de categorizar, definir y demarcar la importancia de una idea o una acción aprendidos en nuestras universidades, muchas veces públicas, cuando no progresistas.

Ser el otro equivale a ser una minoría, no numérica sino ideológica. Ser alguien minorizado, disminuido, definido. Alguien borroso, siempre igual a sí mismo, desprovisto de presente porque excluido de la historia activa y reconocible.

Como feminista, el otro es alguien que me interesa porque es yo. Es-soy alguien que tiene una identidad negada a partir de que se le niegan la lengua, la historia, los intereses, las diferencias.

Como dice Julieta Paredes, todas las sociedades olvidan con mucha facilidad que están compuestas por un 50% de mujeres y que, por lo tanto, las mujeres no pueden ser sus otras, pues son sus constituyentes.

Las mujeres somos el 50% de todas las sociedades, también aquellas que son otrizadas desde una sociedad hegemónica que se ve obligada a aceptar que hoy en su seno las mujeres han generado un pensamiento crítico a la organización desigual de los poderes entre hombres y mujeres, en beneficio de los primeros. Es decir, sociedades otrizadas por una sociedad que ha sabido generar un feminismo como teoría política de las mujeres para su liberación. Feminismo que, desgraciadamente, respondiendo a la organización hegemónica de su sociedad, asume que su pensamiento es el único válido y tiende a imponer sus puntos de vista a las mujeres de otras sociedades, con sus propias historias y formas de organización.

Este es un libro que responde a un deseo de reacomodo entre mujeres, aceptando diversos planteamientos políticos para su liberación y reconociendo intereses, prioridades, formas diversas de construcción de la propia autonomía.

Para ello tuve que aprender a dialogar, es decir, a escuchar.

Escuchar es una práctica política pocas veces reconocida, al punto que en ocasiones es tildada de pasiva. No obstante, es la primera forma de conocer la realidad de quien me está hablando.

Por años el feminismo occidental, que hoy ha logrado espacios de institucionalización significativos, no ha escuchado sino las demandas de las mujeres que viven y se quieren liberar dentro de un sistema de género binario y excluyente, que organiza de igual forma sus saberes y su economía de mercado. Por lo tanto, cuando se dirige a las mujeres de otras sociedades, las pretende educar según los parámetros normativos del propio sistema, sin escuchar sus demandas, sin conocer su historia de lucha, sin reconocer validez a sus ideas. Organiza “escuelas de líderes” sin darse cuenta que la misma idea de liderazgo pone en crisis la identidad política de mujeres que se piensan colectivamente, siendo capaces de aportes individuales que se socializan. Propone la igualdad con el hombre, cuando en procesos duales no binarios, la igualdad no es un principio rector de la organización política que las mujeres reclamen. Se crispa ante la idea de una complementariedad múltiple, que las feministas de muchos pueblos estudian para volver a verse como constructoras de una historia no blanca ni blanquizada de América, donde ni las mujeres ante los hombres, ni su pueblo ante el estado-nación que lo contiene, vivan subordinación alguna, sino sean interactuantes en la construcción histórica de su bienestar.

Feminismos desde Abya Yala no es sino un primer paso hacia la escucha de las ideas que se producen desde sistemas políticos y teorías del conocimiento no occidentales por feministas que hablan una de las 607 lenguas de Nuestra América –se llamen así o no, pues asumo, como los hacen las feministas comunitarias xinkas y aymaras, que toda política de las mujeres en beneficio de una mejor vida para las mujeres puede traducirse al castellano como “feminismo”.

Agradezco infinitamente la apertura y la voluntad de comprensión de muchas intelectuales de diferentes pueblos que, a pesar de la cerrazón del sistema educativo que me ha formado, han aceptado hablar conmigo, darme a conocer sus teorías políticas, dejarme convivir con ellas en sus comunidades y compartir sueños. Han demostrado una madurez que todavía le falta a la academia y a los movimientos políticos blancos y blanquizados.

Agradezco las correcciones y aclaraciones que recibí después de la primera redacción de este libro, aunque algunas de ellas en un principio hirieron mi amor propio.

Agradezco a la tierra, el viento, el agua, el fuego que me acompañaron mientras me lancé a los caminos que me conducían al sur desde México, la tierra que me ha acogido hace 32 años.

Y agradezco a muchas feministas autónomas, críticas y en marcha hacia la despatriarcalización y descolonización de Nuestra América, que desde la Academia y el accionar entre mujeres me ayudaron a no perder el rumbo de la reflexión sobre las formas posibles de liberación política, sexual, educativa, económica, artística de las mujeres en sociedades que queremos más justas para todas y todos.

Por Francesca Gargallo

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Autora: Francesca Gargallo

Título: Feminismos desde Abya Yala. Ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos en nuestra América

Editorial: Desde Abajo, colección Pensadoras latinoamericanas (clic aquí para ir a la editorial)

Año: 2012

295 pp.

ISBN: 789588454597

Contenido:

Prólogo, por Horacio Cerutti-Guldberg

Introducción

Capítulo 1: Rutas epistémicas de acercamiento a los feminismos y antifeminismos de las intelectuales indígenas contemporáneas

Capítulo 2: Formas, líneas e ideas de los feminismos indígenas.

Capítulo 3: Los feminismos comunitarios

Capítulo 4: ¿Qué hay entre las movilizaciones indígenas y las feministas? Una reflexión sin conclusiones posibles sobre prácticas y estéticas para liberarnos juntas del colonialismo patriarcal vigente.

Bibliografía

Septiembre de 2012

Publicado en francescagargallo.wordpress.com

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Texto -de origen externo- incorporado a este medio por (no es el autor):

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