EDITORIAL

El Ciudadano, 13 años en las batallas sociales

Cumplimos 13 años en la defensa de los derechos humanos y sociales. El Ciudadano, desde su nacimiento como un humilde medio de provincias, hoy lidera las lectorías en internet en tanto se eleva como un referente fundamental en las redes sociales. Si hay algo que ha perfilado su identidad en este periodo ha sido la perseverancia y la fe en un proyecto basado en la empatía con los ciudadanos.

El Ciudadano marchaHace exactamente 13 años atrás, un 13 de marzo, El Ciudadano (EC) aparecía como una revista impresa en la Región de Los Ríos. Escasas páginas para una acotada circulación que tuvo desde un comienzo una cálida recepción. En un escenario en extremo difícil para los medios de comunicación independientes, con permanentes cierres por falta de financiamiento y lectorías, este pequeño y naciente periódico regional logró generar empatía con una audiencia que lo ha seguido hasta el día de hoy.  Hoy, a los 13 años de aquel día, nuestros agradecimientos a estos lectores por su lealtad y persistencia.

No han sido años fáciles. Por momentos nos ha sonreído la suerte. En otros momentos, que han sido la mayoría, la perseverancia, y de cierta manera obstinación, nos han mantenido a flote. Pero creemos que uno de los factores más importantes que nos ha permitido seguir en la lucha durante estos 13 años ha sido la fe en un proyecto y en un horizonte. La cercanía con la ciudadanía, la canalización a través de nuestras páginas de sus demandas y una mirada desde los territorios en un país centralizado y excluyente han sido aspectos que nos diferenciaron desde un inicio con el resto de la oferta de medios.

Es ésta nuestra piedra angular. Al mirar hacia atrás podemos hallar en crónicas, reportajes y titulares esas reivindicaciones ciudadanas, que no encontraban eco ni salida en otros medios. La canalización de estas demandas a través de nuestras páginas, inicialmente como acciones sociales, derivaron posteriormente como temas de la agenda política. Hay una continuidad, registrada en estas páginas, que sigue los procesos sociales desde su germen como demanda puntual a su modelación como proyecto de ley o como materia relevante de la agenda política.

El Ciudadano en su versión impresa aparece exactamente en la mitad de la década pasada. En el centro de un escenario que expresa el inicio, entonces casi imperceptible para las grandes corrientes de opinión, del declive del modelo neoliberal. En este proceso surgen los primeros rechazos, más o menos abiertos, a las lógicas de dominación impuestas en todos los sectores por el gran sector privado.

Es en las postrimerías del gobierno de Ricardo Lagos, la administración que finaliza la consolidación del modelo instalado por la dictadura, cuando surgen los reclamos y las protestas. Una de ellas es la primera movilización de estudiantes secundarios durante estos años, la que es sin duda el germen del gran movimiento estudiantil que marcó la agenda pública, tanto social como política, durante los años siguientes.

La cercanía con las organizaciones sociales y sus necesidades ha estado expresada de manera permanente en una clara línea editorial. Esta proximidad ha perfilado también nuestra identidad, durante largos años hasta fusionada con las organizaciones sociales. El Ciudadano ha sido también un actor social más en la lucha por diversos derechos.

¿Qué temas han destacado y han marcado una constante en estos 13 años? De partida, podemos citar muchos de los que hoy forman parte de la agenda política. Son materias reclamadas por la ciudadanía en las calles, plazas y lugares de trabajo, que han pasado en el último tiempo a ser incluso materia de proyectos de ley. En este proceso podemos citar iniciativas en trámite, como la ley de identidad de género, de matrimonio igualitario o de despenalización en el autocultivo y consumo de marihuana. El mismo proceso constituyente impulsado por el gobierno de la Nueva Mayoría es un efecto, claro que bien matizado, de las críticas a la constitución de 1980 y las presiones ciudadanas por una asamblea constituyente.  Un avance, pero en un mar de demandas aún sin respuesta.

El Ciudadano es hoy un actor relevante como medio de comunicación en sus diversas plataformas. Su presencia, que se mantiene en los kioskos como revista mensual y medio impreso semanal, tiene en internet características sobresalientes. En Chile, es el portal informativo en internet que cuenta con el mayor índice de visitas diarias, en tanto su número de seguidores en Facebook alcanza hoy a los 3,4 millones de personas.

A los 13 años, El Ciudadano no sólo goza de excelente salud, sino también, como buen adolescente, de una portentosa energía y enorme entusiasmo. En estas condiciones, sin desconocer su pasado y valores permanentes como la libertad, la solidaridad o la tolerancia, sin romper su condición de actor social, mantiene y se mantendrá como un canal abierto y empático a las corrientes ciudadanas que luchan por sus derechos.  El cambio social y político, más necesarios que nunca en nuestra región, está en el horizonte de El Ciudadano.

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