Tres ejemplares de cóndor andino se liberaron en aguas de la provincia argentina de Río Negro (sur), después de que fueran rehabilitados en el antiguo zoológico de Buenos Aires, reconvertido ahora en un Ecoparque de conservación de la fauna, informaron hoy fuentes del centro.

Los tres cóndores son pichones que fueron puestos en libertad el pasado sábado en Río Negro, bajo un ritual diferente a los probados con anterioridad por los especialistas del proyecto Conservación del Cóndor Andino, en el que el rito de liberación se realiza en el mar y no en la montaña, como era común.

“Esta especie habitaba esta zona y se extinguió hace más de cien años allí, por eso desde 2003 elegimos este lugar para la reinserción, sobre todo de pichones, por ser más inexpertos en vuelo”, explicó en diálogo con Efe Rayen Estrada, especialista del centro.

Estos animales, las aves voladoras más grandes del mundo, suelen formar sus nidos en nichos entre las montañas, sin embargo, los investigadores decidieron adentrarse en las teorías que supuestamente extrajo Charles Darwin en su paso por la Patagonia argentina de que, efectivamente, esta especie llegaba hasta el océano y fue “desplazada por la acción del hombre en la naturaleza”.

De esta forma, y bajo el proyecto “El retorno del cóndor al mar”, se ha reintroducido en este ecosistema a 54 cóndores, que se han reproducido y han dado lugar a siete nuevos ejemplares nacidos bajo esta nueva variedad.

“Siempre los liberamos en grupos de tres o cuatro cóndores”, indicó la experta. Esta vez, se trata de dos hembras, llamadas Wamatinag (Madre de los metales) y Llajtay (De mi pueblo), incubadas y criadas en el Centro de Rescate y Preservación Llastay, provincia de La Rioja (noroeste). Por otra parte, el macho, llamado Nehuen Co (Fuerza del agua), creció en cautiverio en la Reserva Provincial de la Quebrada del Cóndor, también en la provincia de La Rioja.

Estos tres animales fueron recuperados por el Ecoparque y llevados para completar su plumaje juvenil en aislamiento humano, hasta cumplir los seis meses de edad de las aves. Después pasaron por un proceso de socialización con otros ejemplares de cóndor hasta su reinserción, para la que comunidades originarias del país suramericano se desplazan hasta el lugar de liberación.

Pueblos indígenas como los mapuches o los tehuelpes consideran estas aves como animales sagrados, que contactan el cielo y la tierra y que respetan enormemente. Por este motivo, se realizan ceremonias ancestrales antes y después de su puesta en libertad, y en el caso de esta zona de la Patagonia, como apuntó Estrada, “los ritos están presentes con más fuerza al tratarse de animales que estaban extinguidos en el lugar”.

“Tenemos que cuidar a los animales desde que los liberamos para comprobar que se alimentan bien, que vuelan y construyen nidos… pero sobre todo para saber que están vivos y no han consumido una carroña envenenada que haya terminado con su vida”, lamentó Estrada.

La investigadora es experta en cebos tóxicos, que algunos ganaderos utilizan para sus animales de granja y que, al ser consumidos como carroña por los cóndores, termina con la vida también de estas aves.

“En lo que llevamos de 2017 ya ha habido 32 muertes solo en Argentina por este tipo de cebos, que afecta más al cóndor por ser carroñero”, sostuvo. Según la organización de conservación de esta especie, desde el comienzo de sus labores, alrededor de 170 ejemplares ya han sido liberados en toda Suramérica.

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