“El gobierno no tiene convicciones respecto de la profundidad de la reforma”

Con profunda sospecha y en alerta los trabajadores siguen el trámite de la reforma laboral en el Senado, donde temen que se geste una nueva cocina que modifique el proyecto en contra de las propuestas “para fraguar un acuerdo en esta materia”.

Con el proyecto de reforma laboral en el Senado, y que hoy está siendo revisada por su comisión de Trabajo, se inicia el segundo trámite legislativo del proyecto que ha sido calificado por el gobierno como “prioritario”. Hecho que no es percibido como tal desde los trabajadores que sienten que el gobierno se ve afectado por los intereses corporativos que se presentan tanto en la Nueva Mayoría como en la derecha para defender la posición de los grupos económicos.

Óscar Menares, abogado y miembro del equipo asesor de la Unión Portuaria, que agrupa a todos los trabajadores portuarios y que ha desarrollado un trabajo de coordinación con diferentes áreas de producción, entiende que la reforma laboral entró en una fase de definiciones, donde la discusión se está llevando a partir de los argumentos de los empresarios respecto del crecimiento y la productividad siendo que “el problema no es de crecimiento, el problema acá es de distribución del ingreso, este debate es al margen de cualquier situación coyuntural en el contexto económico, el debate debe corregir los desequilibrios en materia de relación laboral”.

Además Menares recalca que para que la reforma no termine siendo un proyecto que vaya en contra de los intereses de los trabajadores dependerá “de la movilización y la capacidad de coordinación para desarrollar ciertas iniciativas para generar una reforma que venga a establecer equilibrios y desarrollar un nuevo marco para las relaciones laborales en el país”.

En conversación con El Ciudadano, Menares presenta la posición de los trabajadores frente al complejo escenario que vive la reforma laboral en el parlamento.

¿Cómo ven el nuevo escenario de la reforma laboral?

La reforma se encuentra en segundo trámite en el Senado, que tiene gran cantidad de intereses corporativos en su interior por tanto es un espacio donde se han visto negociaciones que escapan  digamos de las lógicas iniciales de la reforma, como fue el caso de la reforma tributaria. Por este motivo, existen muchas sospechas desde los trabajadores de que se geste una nueva cocina para fraguar un acuerdo en esta materia.

¿Se han podido reunir con el gobierno?

Nosotros nos reunimos con la ministra Rincón hace un par de semanas, donde también concurrió una de las mayores empresas portuarias (el grupo SAM, que formó parte de Sudamericana de Vapores), donde se le planteó que los trabajadores y la empresa generarían un proceso de dialogo para ver la posibilidad de un acuerdo en torno a los puntos que se presentan en la reforma, de manera que el gobierno pudiera recoger esos planteamientos e incorporarlos a la legislación como indicaciones sustitutivas.

¿Cuál fue la respuesta a su planteamiento?

La respuesta del gobierno fue que ellos iban a conversar con todos los sectores, cualquiera fuera su postura frente a la reforma, que no podían cerrarse a conversar con un solo sector. Ante eso que le expresamos que debían reunirse con quienes tenían voluntad de avanzar en el desarrollo de la reforma y esperábamos que hubieran convicciones respecto de los contenidos que ellos plantean, porque hay aspectos que están en cuestión como los que se refieren a la flexibilidad pactada, con materia de limitación al derecho de huelga, a la intervención judicial de la negociación colectiva que nosotros consideramos regresiva.

¿Qué esperan que salga del Senado finalmente?

La reforma entra en los minutos finales. Donde a los empresariado se le encendieron las alarmas a partir de la caída del crecimiento, lo que les permite argumentar que este proyecto genera mayores incertidumbres al escenario económico, lo que ha calado hondo en sectores que representan intereses económicos en la Nueva Mayoría y la derecha, lo que implica un serio riesgo de retroceso y que, incluso, quede peor a lo que salió de la cámara de Diputados. Lo que significa que ni siquiera se acojan las propuestas de los trabajadores, ante lo que estamos dispuestos a movilizarnos para presionar las transformaciones. El problema no es de crecimiento, el problema acá es de distribución del ingreso, este debate es al margen de cualquier situación coyuntural en el contexto económico, el debate debe corregir los desequilibrios en materia de relación laboral.

¿Ven voluntad del gobierno de sostener, al menos, lo logrado en la cámara de Diputado?
Nosotros vemos al gobierno en una situación de definiciones, donde va a ser determinante la acción de los actores. A juicio nuestro el gobierno no tiene convicciones respecto de la profundidad de la reforma ni tampoco a lo avanzado en la Cámara ni respecto de las propuestas de los trabajadores. Esto va a depender de la movilización y la capacidad de coordinación para desarrollar ciertas iniciativas para generar una reforma que venga a establecer equilibrios y desarrollar un nuevo marco para las relaciones laborales en el país.

José Robredo H. El Ciudadano
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