La única manera de superar una ruptura es darle tiempo. La antropóloga biológica Helen Fisher dijo al medio Business Insider que “llegará el día en que esa persona que ha estado acampando en tu cabeza, salga, y te levantes por la mañana y te des cuenta de que ayer no pensaste en el/ella”.

De hecho, la investigación de Fisher sugiere que tendemos a sobreestimar el tiempo que nos costará sentirnos mejor después de una ruptura.

Hay muchas maneras de acelerar el proceso de recuperación y finalmente volver a presentarse al mundo como un ser humano libre y emocionalmente estable.

A continuación presentamos cinco maneras respaldadas por la ciencia para hacer frente a una ruptura traumática.

1. No acechar a tu ex en Facebook

Un estudio publicado en 2012 en la revista Cyberpsychology, confirmó que las personas que fisgonean en los perfiles de Facebook de sus ex son más propensas a tener sentimientos negativos hacia la persona o a seguir deseándola y menos probabilidades de crecer y liberarse de los sentimientos que deja la ruptura.

Es difícil saber si mirar el perfil de Facebook de un ex causa angustia o si es al revés. De cualquier manera hay que hacerse el favor y tratar de resistir la tentación de verificar qué ha estado haciendo la ex pareja desde que terminaron.

2. Enumerar cinco cualidades imprescindibles y cinco defectos inaceptables en una posible pareja 

Es un consejo de Andrea Syrtash, experta en citas y autora de “Simplemente no es tu tipo (y eso es algo bueno): cómo encontrar el amor donde menos lo esperas”.

Syrtash dijo a Business Insider que recomienda profundizar en cada valor, por lo que en lugar de pensar en que debe ciertas características físicas, es mejor pensar en sentir atracción por esa persona.

Uno de los beneficios de este ejercicio es que al ampliarse las posibilidades de sentir atracción por alguien, se puede llegar a querer a alguien que está emocionalmente abierto, no como los o las ex. A partir de ahí se puede buscar a una pareja que sea más adecuada.

3. Tratar de no dar por hecho que la ruptura refleja algo mal de uno

Un documento de 2016, publicado en la revista Personality and Social Psychology Bulletin, sugiere que la capacidad de una persona para manejar una ruptura tiene mucho que ver con su sentido de sí mismo.

“En nuestra investigación las personas reportaron una angustia más prolongada cuando había empeorado su autoimagen tras el rechazo romántico. Las personas que aceptaron que el rechazo les hizo cuestionar quiénes eran en realidad, también informaron con mayor frecuencia que todavía estaban molestas cuando pensaban en la persona que los había rechazado”, dijo la autora, Lauren Howe, en el medio The Atlantic.

Por otro lado, escribió Howe, las personas que respondieron con comentarios como “aprendí que dos personas pueden ser individuos valiosos, pero eso no significa que deban estar juntos”, tendían a estar mejor luego de la separación.

Howe recomienda tratar de “cuestionar nuestras propias narrativas” sobre lo que la ruptura revela sobre nosotros, para poder enfrentarla más fácilmente.

4. Escribir sobre el lado bueno de la ruptura

Una investigación sugiere que simplemente escribir un diario sobre las emociones en torno a una ruptura puede hacer que la persona se sienta peor.
Pero otro estudio publicado en 2015 en la revista Social and Person Relationships, encontró que un método sí puede ayudar a sobrellevar el quiebre: escribir una narrativa redentora, es decir, una historia sobre cómo se ha podido convertir el sufrimiento en una experiencia positiva.

Los participantes del estudio se sintieron menos angustiados después de escribir sus “narraciones redentoras” durante cuatro días, pero no está claro cuánto duran los efectos de esta experiencia.

5. Hablar sobre la ruptura

La pregunta podría ser por qué seguir dando vueltas sobre un pasado doloroso, pero un estudio publicado en 2015, en la revista Social Psychological and Personality Science, descubrió que el solo hecho de participar en la investigación sobre las rupturas ayudó a las personas a superarla.

En el estudio, el grupo de participantes que pasó más tiempo hablando con experimentadores y completando encuestas sobre la ruptura, experimentó menos angustia en lo sucesivo que el otro grupo, que pasó un tiempo mínimo en las mismas actividades. El primer grupo también fue menos propenso a estar de acuerdo con afirmaciones como “siento que ya no soy yo mismo”.

En una entrevista con The Atlantic, la líder del estudio, Grace Larson, dijo que mirar hacia el pasado intentando hacerlo de una manera más objetiva podía ayudar a superar una separación difícil.

El Ciudadano, vía Science Alert

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