Se cree que este es un fragmento de la pelvis de San Nicolás, del siglo IV dC

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Oxford ha estado un tiempo estudiando un fragmento de hueso que, según la leyenda, pertenecía a San Nicolás, el santo que inspiró la imagen de Santa Claus.

Debido a su asociación con la Navidad, numerosas iglesias en todo el mundo afirman tener huesos pertenecientes a San Nicolás, lo que pone en duda si estos huesos son todos de la misma persona. Este fragmento de hueso en particular fue obtenido en Lyon, Francia, por el padre Dennis O’Neill, sin embargo se cree que la mayoría de los restos de San Nicolás están en la Basílica de San Nicola, en el sur de Italia, y que hay otra cantidad en una iglesia en Venecia.

Este nuevo proyecto es el primero que intenta verificar la autenticidad del fragmento óseo. La datación por radiocarbono del hueso descubrió que data del siglo IV d.C. Desde que San Nicolás murió en 343 d.C, los investigadores tienen razones poderosas para creer que la reliquia es auténtica.

“Muchas reliquias que estudiamos resultan has resultado ser de un período algo posterior al que podría sugerir la certificación histórica”, dijo en un comunicado el profesor Tom Higham, director del Grupo de Reliquias de Oxford en el Centro de Estudios Avanzados del Keble College. “Este fragmento de hueso, al contrario, sugiere que podríamos estar ante restos del mismo San Nicolás “.

El grupo de huesos que están en Italia no incluye las caderas y el análisis del fragmento óseo del Padre O’Neill demostró que era parte del pubis izquierdo, lo que constituye una prueba más de que todos estos huesos podrían ser de la misma persona.

San Nicolás, también conocido mundialmente como Santa Claus, fue un santo del siglo IV d.C, que vivía en Mira, la actual Turquía. La historia cuenta que era un bienhechor acaudalado de pelo blanco que fue extremadamente generoso con la comunidad. Al igual que muchos santos cristianos, San Nicolás también fue perseguido, en este caso por el emperador romano Diocleciano. Después de su muerte en la actual Turquía, sus huesos fueron vendidos por un grupo de comerciantes italianos y la mayoría de ellos terminaron en la Basílica de San Nicola, en Italia.

El Dr. Georges Kazan, uno de los principales arqueólogos del proyecto, dijo que “estos resultados nos alientan a recurrir a las reliquias de Bari y Venecia para tratar de demostrar que los restos óseos son del mismo individuo. Podemos hacer esto utilizando la paleogenómica antigua o con pruebas de ADN. Es emocionante pensar que estas reliquias, que datan de un tiempo tan antiguo, podrían, de hecho, ser genuinas”.

El Ciudadano, vía IFLScience

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