El dilema es el siguiente: un médico está a punto de resucitar a un hombre moribundo, pero cuando le quitan la camisa, ve un audaz tatuaje negro que dice “DO NOT RESUSCITATE (NO RESUCITAR)”. La palabra ‘no’ está subrayada y su firma está debajo de la última palabra. ¿Qué debe pensar el médico? ¿Es una verdadera advertencia médica?

Eso le sucedió realmente al Dr. Gregory Holt en el Jackson Memorial Hospital de Miami. En un informe de caso para The New England Journal of Medicine, Holt explicó cómo manejaron la experiencia, junto con la profusión de dilemas éticos y la confusión causada por el tatuaje del paciente.

El hombre de 70 años fue llevado al hospital inconsciente, muy intoxicado con alcohol y con disminución de la presión arterial. Rápidamente descubrieron su tatuaje, pero inicialmente decidieron ignorarlo. Un tatuaje que dice “No resucitar” no es un documento legalmente vinculante, después de todo. En el estado de Florida, EEUU, se puede solicitar efectivamente no ser resucitado, solo si se ha firmado una Orden que lo explicite: el Formulario 1896 (PDF).

Atrapados en esta difícil situación, el equipo médico solicitó una consulta de ética con expertos en el tema. Los consultores argumentaron que era “razonable inferir que el tatuaje expresaba una preferencia auténtica”. Afortunadamente, la situación se resolvió rápidamente cuando obtuvieron una copia oficial del DNRO (Do Not Resuscitate Order/Orden De No Resucitar) del Departamento de Salud de Florida.

Los médicos respetaron su deseo y el hombre murió más tarde esa noche.

Los doctores detrás del caso dicen que la historia pone de relieve cómo los tatuajes DNR pueden poner a los profesionales médicos en una situación muy difícil. Aunque señalan que su informe “ni apoya ni se opone al uso de tatuajes para expresar deseos al final de la vida”, dicen que es mucho más efectivo simplemente firmar los formularios apropiados, si realmente es la verdadera solicitud de un paciente.

“La solicitud de DNR tatuada de este paciente produjo más confusión que claridad, dada la preocupación sobre su legalidad y las creencias infundadas de que los tatuajes podrían representar recordatorios permanentes de decisiones lamentables tomadas mientras la persona estaba intoxicada”, explica el Dr. Holt.

Había fundamento en su decisión de no seguir las órdenes del tatuaje sin más investigación. En 2012, el Journal of General Internal Medicine informó que un equipo de médicos estuvo en una posición similar cuando un examen físico reveló un tatuaje DNR en el pecho del paciente. En este caso, decidieron ignorar el tatuaje y resucitarlo. Aunque muy basada en la suerte, la decisión resultó ser acertada, teniendo en cuenta que este tipo solo se había hecho el tatuaje por haber perdido una apuesta en el póker.

El Ciudadano, vía IFLScience

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