Si usted es una de esas personas que no padecen la enfermedad celíaca pero sienten que el gluten es la causa de sus problemas intestinales, finalmente podría haber una respuesta a lo que le está pasando.

Los estudios han estado apuntando a que la nueva y generalizada sensibilidad al gluten no es algo real, pero hay muchísimas personas que están teniendo problemas digestivos al comer pan. Ahora, una nueva investigación podría haber dado con la clave, y esta no tendría nada que ver con el gluten, sino con otro componente del trigo.

La enfermedad celíaca se manifiesta como una reacción inmune al gluten, una familia de proteínas encontradas en los granos como el trigo, el centeno, la cebada y la avena. Con base en varios estudios, la prevalencia de la enfermedad celíaca en la población promedio es de alrededor de 1,3%, informa Science Alert.

Aun así el porcentaje de personas que dicen tener reacciones adversas al comer productos de trigo es significativamente alta. No se conoce exactamente la prevalencia de sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) en la población, pero un estudio reciente sugiere que podría ser tan alta como un 13%.

Debido a que se ha señalado al gluten como la causa de una serie de malestares gástricos, hay un creciente cuerpo de investigación que aborda este problema.

Peter Gibson y sus colegas de la Universidad de Monash (Australia) han realizado una extensa investigación sobre la SGNC, y descubrieron que los responsables podrían ser los hidratos de carbono de cadena corta (oligosacáridos fermentables, disacáridos, monosacáridos y polioles, también conocidos como FODMAPs).

Estas biomoléculas causan inflamación y otros síntomas muy molestos. Un estudio publicado en 2014 mostró que una dieta baja en FODMAPs puede reducir los síntomas del síndrome de intestino irritable.

Ahora el equipo de Gibson ha encontrado una correlación entre los síntomas gastrointestinales adversos con un tipo de carbohidrato FODMAP, llamado fructosano.

Los investigadores realizaron un estudio con 59 personas que no tienen la enfermedad celíaca diagnosticada, pero que llevan una estricta dieta sin gluten. Los participantes recibieron barras de muesli especialmente formuladas para siete días. Un tipo contenía gluten, un tipo contenía fructano y un tercer tipo no contenía ninguno (el placebo de control).

Divididos en tres grupos, los participantes comerían un tipo de barra durante siete días seguidos y registrarían cualquier síntoma de intestino irritable en un cuestionario especializado. Luego tuvieron un descanso de una semana para permitir que los síntomas se disiparan y pasaron al siguiente tipo de barra.

El estudio fue doble ciego, ya que ni los participantes ni los investigadores sabían qué tipo de barra estaban comiendo en una semana determinada.

Al final de la prueba, las 59 personas habían comido los tres tipos de barra de muesli, lo que permitió a los investigadores comparar los síntomas, con la información de los contenidos reales ne las barras que los participantes habían comido.

En comparación con el placebo, la barra de fructano provocó un 15% más de hinchazón y un aumento del 13% en los síntomas gastrointestinales. Entre los grupos de gluten y placebo no hubo diferencias en las puntuaciones los síntomas.

Los resultados sugieren por qué a menudo las personas que siguen una dieta libre de gluten no pueden recuperarse por completo de los síntomas de la SGNC. Los fructanos se encuentran en granos como el trigo, el centeno y la cebada, pero también están presentes en otros alimentos, como las alcachofas, los espárragos, el ajo y la cebolla.

“Originalmente se suponía que el gluten era el culpable, debido a la enfermedad celíaca y al hecho de que las personas se sentían mejor cuando dejaban de comer trigo”, dijo Gibson a New Scientist. “Ahora parece que la suposición inicial fue incorrecta”, concluyó. Su investigación fue publicada en la revista de salud Gastroenterology.

EC

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