El día que Joaquín Sabina cantó el futuro del P.S.


12 May 11:05
#Columnas

Pablo Varas

“Ese tipo que va al Club de Golf, si lo hubieras visto ayer, dando gritos de yanqui go home coreando estrofas de Fidel” J. Sabina.

Algo pasó en el Partido Socialista S.A. que para buscar explicaciones a los asuntos graves como la ética/dineros/principios por ejemplo, y lo que sigue, haya que recurrir a un buen cantante/vidente/adivinador.

Ya lejos están los añosos libros de Lenin, Mao. Ho. Ahora la dura realidad, el realismo político, hace que haya que construir nuevas trincheras, sí nuevas, pero lo más lejos de los verdaderos campos de batalla. Que entre los políticos chilenos hayan rendidos no causa asombro. En las guerras los desertores han sido una realidad muy concreta, algunos son fusilados y los pocos quedan marcados hasta sus últimos días, que esperan que lleguen lo más rápido posible.

Justa es la relación de la UDI/RN/PIÑERA/BANCA con las Isapres, bancos y billetes que duermen sin pesadillas en los paraísos fiscales. Extraño es cuando se hace de público conocimiento que el partido de Marmaduque, Allende, Palestro, Lazo, Elmo, Tirso, Lorca, Ponce y de tantos caídos por llevar las banderas del socialismo, los nuevos espadachines han transformado un partido y su historia en bolsa de trabajo, cueva de ladrones, guarida de traidores, cáfila de corruptos, estafetas de grupos económicos, banda de piratas, y una patota de nepotistas como bandera.

“Hoy tiene un adoquín, en su oficina, del muro de Berlín” J. Sabina.

Los socialistas fueron actores gravitantes en las negociaciones con las Fuerzas Armadas para que abandonen la casa de los presidentes en forma ordenada y sin causar daño. Los militares pidieron incluso que haya música militar el día acordado. Se firmó la mantención del modelo, jurar que nunca más el socialismo, cautelar las inversiones de los empresarios, respetar la amnistía de 1978 para no llevar a los asesinos uniformados a un banquillo de acusados, escupir una foto del Muro de Berlín, entre otros requerimientos, evidentemente todos aceptados. Las ganas por volver para administrar las migajas de poder los dejó llevados de los duendes.

“Ese mismo que tanto admiraba la moral al estilo soviet, por un 14% cambió la imaginación al poder” J. Sabina.

El tiempo tiene esa ventana por la que se puede observar los días actuales. Los socialistas pueden venderse al mejor postor, jugar con los limones de la bolsa.  Muchos militantes socialistas aún sin vaciar las maletas firmaron su ingreso a los legionarios para humanizar el capitalismo, un sentido humano a la esclavitud, a bajar la cortina de la desigualdad, y claro, agradecer los dineros que por bajo cuerda y de dudosa boleta legal llegan por correo, o en el doble forro del libro Adiós a las Armas de Ernest Hemingway. Amarillas están las actas del Congreso de Chillán cuando el capitalismo era lanzado en furibundos discursos a la hoguera de los tiempos para  enterrarlo, y sobre esas cenizas levantar las bases de un modelo nuevo. Algunos de esos cayeron generosos en otros países. Otros formaron parte del gobierno 1970-1973. Algunos dieron la pelea y otros vieron una puerta abierta de alguna embajada.

Las cuentas que debe pagar el Partido Socialista es una lista de supermercado. Son muchos los delitos que han cometido en nombre de la inmensa mayoría silenciosa, del pueblo y los trabajadores, de todas las traiciones que han firmado en el parlamento, favoreciendo a los grupos económicos, esos, sus patrones, sus referentes de la nueva ideología socialista o como se llame el humo que venden.

“No habrá revolución se acabó la guerra fría, se suicidó la ideología” J. Sabina

Cuando los grupos económicos gozan de muy buena salud y obtienen millones de dólares de ganancia, cuando se ha construido una tupida red de acuerdos para la concentración de capital y apropiación de recursos que pertenecen a todos los chilenos, se hace pública y evidente los secretos acuerdos que de forma transversal se generan en el congreso. Sobran dedos de una mano para contar las leyes que se han redactado para beneficiar a millones de pobres y esperanzados. Ante todo está el capital, su modelo, y sus alfiles y peones. Es la mayor preocupación de ese sector añejo y corrupto mantener lo que se tiene. El aburrimiento de verlos por años y años, en afiches y en los diarios, ya llegó a su límite.

El Partido Socialista tiene dineros en SQM, Pampa Calichera, Autopista del Sol, Vespucio Norte y junto a ello inversiones en áreas estratégicas que el parlamento debe fiscalizar para resguardar los intereses del Estado, entonces hay conflictos de intereses. Desde La Moneda hacia abajo hay conflictos de intereses en un país donde los millonarios no pagan impuestos y como regalo Piñera se los quiere bajar más aún…Chile con las manos arriba. La batalla contra la desigualdad era sencillamente mentira, un engaño, un artilugio para pedir el voto.

Esas grandes empresas, que son bastiones de la derecha, el lucro de carne y hueso, la explotación dura y violenta, el asalto de nuestros recursos naturales, aparecen regalando dinero a diputados y senadores de casi todas las banderas, entonces todo es entendible, ahora todo calza.

Si Ponce Lerou bendice a Patricio Contesse para que financie al PRO siendo Marco Henríquez su presidente. Si el mismo yerno de Pinochet paga las cuentas de luz, agua y teléfono al PPD mientras Carolina Toha es la presidenta. Si Fulvio a Rossi le untan el pan las pesqueras. Si Camilo Escalona define las inversiones del PS como un “error”, pero él no quiere referirse a los millones que las empresas pesqueras le entregaron/regalaron para financiar su campaña en la que fue derrotado por Alejandro Navarro…entonces.

Los tiempos cambian, ahora los socialistas ya no levantan el puño…estiran la mano.

Pablo Varas
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