El presidente de la Bolsa de Comercio de Santiago, Juan Andrés Camus, vaticinó un “colapso” bursátil si Piñera no gana las elecciones. De vez en cuando el nerviosismo que produce la tensión por la avaricia, hace saltar a los batallones escondidos en la sombra de la derecha y de la ultra derecha, que revelan las líneas que sabemos conectan a las bolsas, los bancos y las grandes empresas con los políticos neo liberales. Las conexiones son indirectas,  así A. Luksic pone a Bofill a cargo del  Canal 13 de TV, Cristián Bofill, pone a Sergio Melnick ex ministro de Pinochet, como panelista de programa, y este último tritura a todo el que se declare progresista.

En Estados Unidos la situación es peor, el nepotismo, la conexión directa entre el presidente Trump y sus negocios, su esposa, la hija y el yerno, son conocidos. Lo novedoso es que las tensiones al interior del gobierno aumentan.  Cuando el secretario de relaciones exteriores, llama idiota al presidente de su país, tenemos que empezar a preocuparnos seriamente de lo que puede ocurrir en el futuro. El Secretario de Estado Rex Tillerson ha criticado dura y abiertamente al presidente, refiriéndose a él como un “idiota”, en una reunión celebrada el 20 de julio en el Pentágono con miembros del equipo de seguridad nacional de Trump y funcionarios del gabinete.  A pesar de que ha sido negado, existen varias fuentes periodísticas de EE.UU., que han confirmado lo dicho. Los negocios primero.

Rex Tillerson, republicano, fue presidente y tuvo a su cargo la dirección ejecutiva de Exxon Mobil Corporation, con ingresos personales anuales estimados en más de US$ 40 millones, firme partidario del TTP en el 2013, con grandes intereses en Rusia y en otras regiones de Asia relacionados con el petróleo. La disonancia entre Donald Trump y R. Tillerson que se resume con la expresión “idiota”, no es un simple detalle, son cientos de miles de millones los intereses que se relacionan con esa expresión.  Los contactos de las diversas empresas que estuvieron a cargo de Tillerson son de alto nivel, al punto que el presidente ruso Vladimir Putin le otorgó en el 2013 la medalla al Orden de la Amistad. Tillerson lideró la expansión de Exxon en Rusia firmándose un acuerdo con Rusia para la perforación en el Ártico, que fue valorado en 300 mil millones de dólares. Ha contribuido a las campañas políticas de los republicanos George W. Bush, Mitt Romney y Mitch McConnell.

El presidente Donald  Trump no es un hombre que se caracterice por tener amplios conocimientos académicos. Estudió apenas dos años en la Universidad de Fordham y luego cuatro años en la Escuela Wharton de la Universidad de Pennsylvania, donde obtuvo en 1968 una licenciatura en economía, universidad a la que ingresó por contactos de su padre. Muy pocos compañeros lo recuerdan y mucho menos porque hubiera  logrado reconocimientos, honores,  nada. No tiene capacidad para elaborar líneas estratégicas de largo plazo porque su egomanía y narcisismo le impiden observarse a sí mismo y a su gestión, impidiéndole “ver”  cómo se “mueven” sus colaboradores en conectar estratégicos nuevos negocios para la elite.

Las energías de rechazo se camuflan dentro de los equipos de trabajo de D. Trump. Sus colaboradores  han aprendido a manejar su narcisismo, utilizando alabanzas  para relacionarse con su presidente y quedar bien. Esta característica de su personalidad, fue advertida en su reciente visita a Puerto Rico, dejando una profunda sensación de desagrado, al criticar a la gente señalando que esperan que todo esté listo. Destinó más tiempo a hablar de sí mismo que de las soluciones básicas esperadas por la gente de Puerto Rico, incluso, se retiró una hora antes de lo previsto.

Fuera de la Casa Blanca, la situación es más intensa aún, porque aumentan las críticas sobre su capacidad psicológica para dirigir a Estados Unidos y se percibe a Trump con una inclinación a crear múltiples focos de tensión, donde su egomanía es ser el centro de la noticia, sin capacidad o interés para entender o hacer seguimiento a las consecuencias que van derivando de sus decisiones. Más aún, no tiene una política clara que evite caer en contradicciones con los directivos a cargo de la ejecución, quienes se ven obligados a morigerar  o re interpretar sus ordenes, para convertirlas en “más razonables”.

Ha intensificado su antagonismo con Cuba, ordenando la expulsión de 15 diplomáticos. Se prepara a desertificar el acuerdo nuclear con Irán, contrario a lo que piensa Tillerson, quien aboga por permanecer en el acuerdo. Salir del acuerdo permite a EEUU reanudar las imposiciones de nuevas sanciones a ese país. En ese mismo sentido, Tillerson respecto de Corea del  Norte, ha presionando por una campaña para lo que él llama “presión pacífica” y llevar a Corea del Norte a la mesa de negociaciones, contrario a lo que expresa D. Trump. En el caso del nexo con Rusia, sigue atrapado a la investigación del ex FBI, Mueller y a la indefinición sobre la estrategia a seguir,  la que se ha trasladado a los equipos de abogados como, Ty Cobb y el consejero de Trump en la Casa Blanca Donald McGahn, que discrepan duramente entre sí.

No obstante el número de muertos y heridos en el tiroteo en Las Vegas, Nevada, Trump se ha mostrado reticente a conversar el tema de las armas porque los republicanos no tienen interés en cambiar nada respecto a la libre circulación de armas.  El asesinato de 58 personas y los más de 500 heridos a manos de un tirador solitario como Stephen Paddock, explican la prioridad que tienen los intereses económicos relacionados con las armas por sobre la vida de los ciudadanos.

A la “saturación de futuro”, se refiere el economista Santiago Niño B., que la explica cómo, “el futuro es la repetición del presente, sin misterios de esperanza, sin salidas, sin potenciales nuevos mundos al que ir. Esto hace que las personas se desesperancen; dejen de buscar soluciones, de soñar con esperanzas viables, las vocaciones y las místicas desaparezcan y son reemplazadas por fanatismos y/o objetivos idiotas: el auto más grande, el teléfono más potente, el televisor más plano. Y para qué hablar del dinero”… “En fin…objetivos vacíos en sí mismos que terminan produciendo frustración”.  El asesino Stephen Paddock de Nevada no tenía problemas de dinero, es producto del neo liberalismo que frustra a las personas. Pierden el sentido de la vida y lo reemplazan por el consumo infinito que les deja un vacío existencial.

La próxima designación del Presidente de la Reserva Federal (FED), que debe ejercer a partir de febrero del 2018, es para reemplazar a Janet  Yellen, la actual Presidenta de la FED.  Kevin Warsh y John Taylor, entre otros, son parte de los candidatos, los más proclives al aumento rápido de las tasas de interés, lo que desatará nuevos demonios.  Subir las tasas de interés, rebajar los impuestos a los más ricos, agregar nuevos costos de vida a la gente de menos recursos o quitar beneficios, son indicadores de la disposición política para re-imponer con más fuerza el modelo de economía neo liberal, que en el caso de Estados Unidos, significa la decepción de aquellos que votaron ingenuamente por Donald Trump, en especial los adultos mayores, considerando que ellos ven nítidamente cómo los ricos se están haciendo más ricos cada día.

“Voy a trabajar hasta que me muera, si puedo, porque necesito el dinero”, dijo Richard Dever, de 74 años, que condujo 1.400 millas con su mujer a un campamento en  Maine, desde  Indiana, para tomar un trabajo temporal que paga US$ 10 por hora. Son personas como estas las que están muy decepcionadas con D. Trump, creyeron que los ayudaría. Debieron vender su casa por la recesión del 2008, porque no pudieron seguir pagando. Con parte del dinero compraron una casa rodante donde viven y viajan buscando trabajos básicos, enfermos y cansados, de lo contrario, no tendrían dinero para comer. Este relato es uno de los casos publicado por “El Washington Post”.

La capacidad científica de elaborar mensajes, apoyados en las tecnologías digitales, permite que estos lleguen profundamente  en la mente  de los trabajadores cautivos de este sistema, para crear un convencimiento tal que resulta casi imposible para un  individuo en particular, separar la ficción de la realidad. Por décadas, en la cuna del neo liberalismo, Estados Unidos, el mensaje ha sido que la competencia es el camino que permite al hombre superarse para alcanzar una infinidad de bienes, donde la mayoría de las relaciones humanas, han idealizado el valor monetario como objetivo importante en sus relaciones con las personas. El caso del asesino de las Vegas, Stephen Paddock, es  un signo dramático que desmiente esa forma de vida.

Chile parece tener la mejor receta para lograr la mejor competitividad, porque una vez más vuelve a ser el Nº 1 como el más competitivo dentro de los cinco más competitivos de América Latina.  En el “ranking” de 137 países, Chile destaca en el lugar 33 dentro de los más competitivos, según el informe que cada año elabora el Foro Económico Mundial.  Consecuente con lo anterior y luego de más de cuatro décadas de fuerte  política neo liberal, deberíamos estar en los primeros lugares de éxito económico, sin embargo, no es así. Países como Panamá y República Dominicana son quienes  lideran los resultados con crecimientos de 5,2% y 5,3%, respectivamente.  Chile no figura entre los países que más crecerán, con su modesto  PIB de 1,5%  estimado para este año, pero somos Nº 1 en enfermedades mentales.

Por ello, es importante advertir a la gente común y corriente que no está informada, que la opción de Sebastián Piñera no es para ellos. Sufrirán la misma o mayor decepción que los norteamericanos que votaron por  D. Trump.  Piñera es un hombre dominado por la avaricia, que se rodea  de ávidos mercaderes dispuestos a seguir burlándose de los trabajadores, que seguirán ganando rentas de $ 300 mil pesos al mes, con más abusos, injusticias y mentiras que no se pueden comprobar, como el  millón de empleos de su anterior gobierno.  El intento de las extremas derechas en todo el mundo de re-imponer  con más fuerza el neo liberalismo, descalificando todo lo que huela a progresismo, es porque necesitan excluir el peso de las grandes masas de personas que están quedando fuera del sistema por pérdida de fuentes laborales, reemplazadas por robótica, trabajos precarios o la cesantía. La concentración de la riqueza no espera ni se detendrá, sino hasta que se auto aniquile el sistema, que puede partir con una no muy lejana caída de las bolsas que ya sienten los inversionistas.

Por Mario Briones R.

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