Muchos se han mostrado sorprendidos en estos últimos días al tomar conciencia de la grave realidad de la narcocultura en nuestro país, y sus gravísimas consecuencias en la descomposición del tejido social. También resulta preocupante las alarmantes cifras del consumo de drogas por parte de los jóvenes chilenos, de todos los estratos sociales, siendo el consumo de alcohol el más dañino y extendido, aunque estable en su prevalencia en población juvenil. Por otra parte, persiste la absurda criminalización de los usuarios de las sustancias ilegalizadas, persiguiendo incluso cultivos de cannabis para uso medicinal. Frente a este rotundo y evidente fracaso de la política de drogas nacional, es que surgen voces desde el mundo de la academia, de las ciencias y del mundo político, pero particularmente desde la sociedad civil organizada, haciendo ver la urgente necesidad de revisar y cuestionar la actual Política de Drogas de Chile. Esta política ha estado orientada a la represión y criminalización de los usuarios, afectando principalmente a las poblaciones más débiles, jóvenes y mujeres de realidades precarias, persiguiendo incluso a usuarios medicinales. Vale la pena recordar que el 65% de los usuarios son menores de 25 años y el 68% de los detenidos por infracciones a la ley de drogas también son menores de esa edad.  Hoy son los sectores más vulnerables los que están expuestos a bandas de narcotraficantes, que, además de terminar controlando todos los aspectos de la vida comunitaria, controlan el precio y la calidad de las drogas; los sectores vulnerables consumen hoy sustancias de calidad muy inferior a las que consumen los sectores acomodados, afectando no solo a los consumidores, sino a la vida entera de los habitantes de esos sectores.

Prevenir el consumo juvenil es un objetivo compartido por quienes promovemos la Regulación Responsable, educando y previniendo de manera veraz y objetiva. Según SENDA, en Chile la sustancia ilícita más utilizada es el cannabis, popularmente llamada marihuana, representando el 90% del consumo de todas las sustancias controladas.

Resulta clave entonces comprender que la inequidad estructural que tenemos como sociedad, se replica también en este ámbito. Efectivamente, el porcentaje de escolares consumidores de marihuana con riesgo alto en establecimientos municipales, registra un aumento significativo pasando de un 17,0% en 2013 a un 21,7% en 2015. Los particulares subvencionados pasaron de 14,6 % a 15,5% de consumidores de riesgo alto. Por otro lado, se observa un menor consumo de riesgo en los establecimientos particulares pagados (6,5%) con respecto a los otros tipos de establecimientos (diferencia significativa). Esto es coherente con la toxicidad y peligrosidad de la marihuana prensada a la que acceden, proveniente del narcotráfico, de mayor manera en los establecimientos municipales (24,0%) que en los particulares subvencionados (19,4%) y éste a su vez es mayor que en los particulares pagados (5,9%). A eso hay que agregarle la  criminalización de estos sectores juveniles vulnerables, lo que profundiza el daño y la desigualdad.

La Comisión Global de Políticas de Drogas, junto a ex-jefes de Estado, premios Nobel y políticos de talla internacional, exigen el fin de la prohibición y su sustitución por un sistema no represivo que apueste por una Regulación Responsable, la que nos permitirá velar de mejor manera por la Salud Pública, bien jurídico protegido por la ley de drogas. Arrebatarle al narcotráfico este importante mercado, tal como lo ha hecho Uruguay con el 40 % del mismo, es también un importante objetivo de una Regulación Responsable.

En Chile, diversos organismos e instituciones, como Red Chilena de Reducción de Daños, la ONG Asuntos del Sur con su Observatorio de Drogas, Movimental, Fundación Daya, Fundación Mamá Cultiva, la Coordinadora Derecho a Decidir y diversas organizaciones ciudadanas, coinciden en considerar, como primer paso, que todos los países de la región descriminalicen efectivamente el consumo y porte de drogas para fines personales. La ONU también sugiere la despenalización del consumo de drogas, asegurando que esta medida sería una forma eficaz de descongestionar las cárceles, redistribuir recursos para asignarlos a tratamientos y facilitar la rehabilitación. En Chile, donde el consumo de drogas ya está despenalizado, es necesario avanzar a escenarios donde drogas como el cannabis pueden ser reguladas de manera similar a como se hace con el alcohol para uso adulto, y se abran todas las vías de acceso también para su uso médico. Regular es controlar una situación que hoy se ha excedido, causando los nefastos efectos que ya conocemos. Una política de drogas respetuosa de los Derechos Humanos, desde una perspectiva de Salud, pone nuevamente en el centro al ser humano, al tratarle con dignidad y respeto en el caso de ser un consumidor responsable que hace ejercicio legítimo de su soberanía personal, y con ayuda y compasión en caso de tener un uso problemático. Esto permite también que los gobiernos puedan usar sus recursos de manera más eficiente, enfocándose en el desarrollo de políticas de educación y prevención, incorporando la gestión del riesgo y la reducción del daño.

En tiempos electorales, resulta de vital importancia conocer las posturas en esta materia de candidatos presidenciales y candidatos a diputados y senadores; solo así nuestra elección será verdaderamente libre e informada. La campaña Regulación Responsable busca difundir, como primera acción, la plataforma #VotaCannabis, a través de una campaña comunicacional que visibilizará un mapeo sobre las diferentes posturas de los candidatos a la presidencia y al Congreso de Chile, con relación a las posibles vías de acceso al Cannabis. Esta información se recogerá realizando a los candidatos la siguiente pregunta:

En un contexto en que aún persiste la criminalización y persecución penal de los diferentes tipos de usuarios de cannabis, a pesar de ser lícito en Chile el cultivo para uso personal: ¿Estaría Usted dispuesto a promover una regulación responsable que garantice el acceso democrático al Cannabis para mayores de edad, en cuanto a sus diversos usos personales, y para toda edad en cuanto al uso medicinal?

Merecemos conocer estas respuestas, antes de entregar nuestro voto.

 

 

 

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