Como tantas veces en el fútbol, las alegrías y las penas se mezclan entre sí. Dentro de la cancha hay euforia y expectativa y fuera de ella un tremendo pesar en Lanús, el club del sur de Buenos Aires que consiguió una nueva hazaña en Copa Libertadores.

Eso luego del final digno de una película de acción, de esas con efectos especiales, de las que se ven sólo en el cine. Porque fue sentir las llamas del infierno y al rato, tocar el cielo con las manos. De desmontarse en cinco minutos en exhibirse en una hazaña espectacular. En este escenario de emociones, en la montaña rusa de la Fortaleza, Lanús se sacó una desventaja imposuible, logró remontar a River (4-2), el “rey de las remontadas históricas” y con ello, el ‘Granate’ jugará así su primera histórica final de la Copa Libertadores.

River se presentaba a la cita fuerte del resultado de la ida. El ‘Millonario’ buscaba su segunda final en tres años. Sin embargo, Lanús arrancó mejor y River se encerró atrás. Scocco de penal -el octavo tanto personal en cuatro partidos- y Montiel de cabeza apagaron las ilusiones del cuadro local en cinco minutos. Pero los dirigidos por Almirón no se vinieron abajo y encajaron el golpe sin caer. Entonces, José Sand recortó distancia justo antes del descanso, con el primer tiro entre los tres palos en 135 minutos de eliminatoria.

Y todo pasó en la segunda parte. Pepe Sand tardó un minuto en firmar el doblete y devolver la esperanza a Lanús. El partido se puso precioso y los locales empezaron a creer en la remontada. De los pies de Lautaro Acosta llegó el gol del 3-2. Y allí, el VAR, protagonista inesperado del encuentro, fue quien se ‘encargó’ de pitar el penal para Lanús tras un agarrón de Montiel en el área.

El uruguayo Silva convirtió la pena máxima y Lanús empezó a rozar el milagro. La afición se volvió loca. Pese a esto, River seguía muy vivo y un tapadón del golero Andrada salvó la epopeya en el tramo final. Lanús es el primer equipo en la historia de la Libertadores que de un 0-2 gana por dos o más goles en los 90 minutos. El ‘Granate’ jugará una final de la Libertadores por primera vez en su historia.

Pero la alegría de Lanús por estar por primera vez en su historia en la final de la Copa Libertadores, se verá empañada por la tristeza. En horas de la madrugada murió Ramón Cabrero, un símbolo del Granate y el formador de varios jóvenes que le dieron muchas alegrías al pueblo del sur del conurbano. Cabrero fue el entrenador que en 2007, salió campeón por primera vez con Lanús en el fútbol argentino. De ese equipo hoy quedan dos jugadores: José Sand y Lautaro Acosta, valuartes del equipo.

En Marzo había sufrido un ACV y estaba tratando de recuperarse. Había pedido licencia de su puesto en la Secretaria técnica del club, y casi no salía de su casa.

 

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