¿Esta “desacoplada” la economía chilena?


6 January, 2013 06:01
#Economí­a, #Portada

Ilustración realizada por Harol Bustos

Cuando a partir del índice de actividad económica del Banco Central recrudecían afirmaciones de un supuesto desacoplamiento de la economía chilena de la evolución de la economía mundial los datos oficiales indicaban otra cosa.    El producto del trimestre agosto-octubre en cifras anualizadas solo crecía en un 2,6%, varios puntos porcentuales por debajo de los niveles más altos alcanzados en marzo-abril de 2011, 7,7%.  Paralelamente, se conocía que las cifras de importaciones en noviembre eran inferiores al mismo mes del año anterior.  La inevitable desaceleración era evidente.  La demora en producirse no fue consecuencia en lo principal de factores internos –destacados oficialmente- sino de externos, ante todo porque aunque se redujo, con relación a 2011, se mantuvo alto el precio del cobre, en una economía fuertemente dependiente de lo que acontezca en China, que reduciendo su tasa de expansión ella  siguió siendo también elevada en relación al resto de los países.  Para ratificar la incidencia de los hechos externos es suficiente mirar lo que acontece en Perú, con un crecimiento en el año mayor al de Chile, que también viene desacelerándose por impactos externos, igualmente el menor precio del cobre y, tal como acontece en el país, por la revaluación de su moneda.

 Al darse a conocer el Indicador Mensual de Actividad Económica del Banco Central (Imacec) de octubre, con un crecimiento  anualizado de 6,7%, lo cual condujo a que en los primeros diez meses del año, con relación a los mismos meses de 2011, se alcanzase una expansión de 5,7%, surgieron inmediatamente afirmaciones de que en lo fundamental el país se encontraría “desacoplado” del curso de desaceleración global “Con alborozo –editorializó El Mercurio-  fue recibido por las autoridades de gobierno el 6,7% de crecimiento (…)  Los personeros oficiales –agregó- se han apresurado a destacar que la buena marcha de la economía no es fruto de la casualidad y que es prueba de que sí importa quién gobierne” (09/12/12).

En los hechos se repetía la formulación de Andrés Velasco en 2008 de un supuesto “blindaje” de la economía chilena, que después la recesión demostró que no era así.  Imposible, por lo demás, en una economía absolutamente abierta tanto al movimiento de capitales como de bienes y servicios.  Como constató el presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, “la economía chilena es pequeña, abierta e integrada al mundo, por lo tanto, lo que sucede afuera nos afecta y de hecho hemos tenido una desaceleración de las exportaciones y una caída  en términos reales en el último trimestre” (02/12/12).

Felipe Larraín, que constantemente observó que el impacto externo debía en algún momento producirse, presentó la evolución experimentada por el Imacec de octubre como una consecuencia de hechos positivos generados internamente.  Las cifras, dijo,  están mostrando una economía dinámica, con una desaceleración suave respecto de 2011.  ”(…) podemos –añadió textualmente- mirar con optimismo 2013.  Esta economía va a seguir creciendo aunque permanezcan los problemas en el mundo, lo que debe ser motivo de orgullo.  La base de este crecimiento –subrayó- está en la inversión y en el consumo, y por tanto en la confianza” (06/12/12).  Por tanto, subestimaba los factores externos, fundamentales para entender un proceso de desaceleración más tenue hasta ese momento que el supuesto anteriormente  y no se detuvo a ver lo que mostraba un análisis más profundo de las cifras, que demostraban una profundización de los efectos de la crisis en el país.

El Imacec desestacionalizado, que excluye el efecto estacional y la variación en los días trabajados, mostró una disminución en octubre con relación a septiembre de 0,5%, mientras que el indicador de tendencia cíclica acumulada en doce meses era de 4,3%, descendiendo ininterrumpidamente desde marzo-abril de 2011 cuando alcanzó su punto más alto, 7,7%,  Por tanto, la desaceleración no es ni mucho menor.  “El dato más relevante para la política monetaria –afirmó Esteban Yadresic, economista jefe de Moneda Asset Management- es que la actividad económica se ha desacelerado sustancialmente (…)  el crecimiento anualizado y debidamente desestacionalizado de agosto-octubre, respecto al trimestre previo, fue de solo 2,6% anual” (12/12/12).

El curso de una economía pequeña y abierta como la chilena debe analizarse considerando lo que acontece en la economía mundial, tanto en sus efectos negativos pero también positivos.  Desde luego que la desaceleración global repercute en el mismo sentido en la actividad interna.  “Es cierto que los efectos de la crisis externa –manifestó Rodrigo Velasco- han sido acotados.  Entre otras razones, porque (…) nuestros socios comerciales (más claramente algunos.  N del A) siguen con crecimiento importante, en especial China” (02/12/12).  ¿Qué ha acontecido en el mayor mercado de las exportaciones de nuestro país y determinante en la comercialización del cobre a nivel mundial?  Su punto más bajo de crecimiento en cifras anualizadas se produjo en el tercer trimestre, cuando su producto aumentó en 7,4%, pero dando ya claras señales que su proceso de desaceleración se detenía.   En noviembre, la producción industrial aumentó 10,1%, las ventas comerciales al detalle lo hicieron en 14,9%, su mayor nivel desde marzo, la inversión en activos fijos de los primeros once meses de 2012 creció en 20,7%   Desde mayo a nivel central y local se pusieron en movimiento políticas de estímulo económico, fundamentales en este cambio de tendencia.

De acuerdo a cifras de la Academia China de Ciencias, el producto de 2012 crecerá en 7,7% para hacerlo durante 2013 en 8,2%.  A diferencia de la eurozona, la potencia asiática tiene una política fiscal proactiva, que el director del Instituto de Economía de la Academia de Ciencias, Li Xuesong, planteó la necesidad de intensificarla.  “China –manifestó- debería incrementar el déficit fiscal (…) el próximo año y aumentar la inversión en infraestructura (06/12/12).  Lo que acontezca en China seguirá influyendo directamente sobre el país, ya que repercute en la cotización del cobre y, como consecuencia de ello en los términos de intercambio, que al incidir en el Ingreso Nacional Bruto Disponible Real- que mide en último término la cuantía de recursos que quedan en el país-  incide en la demanda interna.  Es un factor externo, por tanto,  no consecuencia de la “confianza” destacada por Larraín que influyó en la  expansión económica.  El crecimiento del producto descansó fundamentalmente en la demanda interna, que se vio amortiguado por el deterioro experimentado en la demanda externa neta, consecuencia del crecimiento de las importaciones –que sustituye en el sector transable producción nacional- y por el decrecimiento de los envíos físicos al exterior.

La crisis ha modificado el peso de las diferentes economías influyendo en su repercusión a nivel global.  EE. UU. lejos sigue siendo la más grande, algo más de un quinto del producto mundial, mucho menos que en un pasado no tan lejano.  Pero, la  diferencia con China se redujo, mientras Beijing aumenta su brecha en relación a Japón, Alemania, Francia y el Reino Unido.  Al tiempo que crece la importancia de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), todos sus integrantes se encuentras entre las diez mayores economías del globo y en 2012 ya su PIB conjunto se acerca al de EE.UU.  Si actuasen más coordinadamente tendrían una gravitación aún superior en el resto de los países.  China efectúa una intensa política anticíclica, sin embargo representa solo un 11,6% de la producción de bienes y servicios mundial.  Por tanto, su incidencia en la economía global es importante pero limitada, aunque para economías exportadoras de commodities, como la chilena, tiene una influencia muy grande.

PIB por países en 2012

(Fuente:  F.M.I. En billones de dólares)

País Monto País Monto País Monto
EE.UU. 15,6 Francia 2,6 Rusia   1,9
China  8,2 Reino Unido 2,4 India   1,9
Japón  6,0 Brasil 2,4 Subtotal 46,6 (65,3%)
Alemania  3,4 Italia 2,0 Total 71,3  (100,0%)

Conviene también detenerse en lo que acontece en otros países de la región, por ejemplo en Perú.  El crecimiento de su producto en el año a octubre fue superior al de Chile, 6,5% por tanto, el crecimiento del país, no es en consecuencia un hecho regional único, que en palabras de Felipe Larraín revelaría “la enorme resilencia de la economía chilena frente a un escenario externo adverso” (06/12/12). Pues bien, ¿qué está aconteciendo en el vecino país?  La Escuela de Economía y Negocios Gerens constató que las empresas peruanas igualmente están sintiendo los rigores de las caídas de las exportaciones, consecuencia de las menores cotizaciones de los metales, particularmente también del cobre.  En septiembre pasado la rentabilidad patrimonial anualizada de las 272 sociedades listadas en el mercado bursátil descendió en ocho puntos porcentuales, baja que se produjo por quinto mes consecutivo.  El nivel alcanzado  no se registraba desde septiembre de 2009, es decir en un año de recesión en la economía mundial.  Las empresas mineras tuvieron un descenso, haciendo la misma comparación, de 16,5 puntos porcentuales y las no mineras su rentabilidad disminuyó desde mediados de 2011 en  3,1 puntos porcentuales.  “No es brusca la caída para ellas –manifestó el gerente de Gerens, Rodrigo Prialé-, pero refleja las menores exportaciones y un tipo de cambio más bajo” (07/12/12).  Efectos ambos también expresados en la economía nacional.  Las similitudes en la desaceleración de ambas economías son muy grandes.

En Chile, el Banco Central continúa sin intervenir en el mercado cambiario, a diferencia de Perú que lo hace adquiriendo dólares en el mercado.  Su última reunión de política monetaria del año solo se limitó a constatar que “el peso se ha apreciado respecto al dólar” (14/12/12).  La implementación por la Reserva Federal –como acontece también con los bancos centrales de Inglaterra y Japón- de su política de relajamiento cuantitativo, que en los hechos conduce a la depreciación de la divisa estadounidense, exige esfuerzos constantes para buscar detener la revaluación en la región de las monedas de varios países, entre ellos el nuestro.  “Eso es muy malo –declaró el exministro peruano Pedro Pablo Kuczynski-, es pésimo para los exportadores y para el sector industrial.  (…) es un mercado –agregó- manipulado por las bajas tasas de interés de EE.UU., Europa y Japón (…)” (10/12/12)  ¿Se puede  permanecer, como lo hace el Banco Central chileno sin actuar frente a un hecho que golpea a vastos sectores de la economía nacional?  Peor aún, al mantener una tasa de interés alta de política monetaria estimula el ingreso de recursos  para aprovechar el diferencial con los bajísimos niveles que tienen en las grandes economías, agravando así el proceso revaluatorio del peso.  Insistiendo Vergara que aunque “el tipo de cambio real está en la parte baja de los rangos consistente con los fundamentos de largo plazo”, la intervención aumentaría la acumulación de reservas “y eso genera costos” (02/12/12).  Los bancos centrales no pueden tener como objetivo los costos en sus balances, sino las consecuencias en la economía real, en este caso claramente negativa.

Poco después  de informarse el Imacec de octubre, el INE entregó el IPC de noviembre, con una disminución de 0,5% en relación a septiembre y un aumento en doce meses de solo 2,1%, colocándose por debajo de las estimaciones precedentes.  En ello influyeron factores de fondo y hechos transitorios.  Los temas centrales explicativos de la baja inflación están en la revaluación del peso, que reduce el costo en moneda nacional de las importaciones; los bajos niveles de inflación externa, incluso con reducciones en doce meses de algunos bienes fundamentales, como la gasolina que cayó 2,6%; y la propia desaceleración económica ya analizada.  Subsistían, eso sí, incrementos fuertes y de elevado impacto social como los alimentos, que acumularon en cifras anualizadas un 6,8%.  Entre los factores transitorios los más relevantes fueron el descenso de 7,2% en las cuentas de luz producto de la aplicación de dos decretos tarifarios pendientes, además de diferenciales de meses previos que se redujeron, lo cual evidentemente tiene incidencia únicamente  en el mes que se efectuaron estas disminuciones, y el menor costo del transporte interurbano que como enseña la experiencia en diciembre volvió a subir.

La baja del IPC demuestra que las presiones inflacionarias temidas por el Banco Central son desmentidas de atenernos a los hechos.  Poco antes de entregarse las cifras de inflación indicadas Rodrigo Vergara sostuvo, consultado en entrevista de prensa por qué el instituto emisor mantenía inmodificada desde enero su tasas de interés de política monetaria, en 5% nominal anual que para modificarla se enfrentan  “dos fuerzas, una externa, que significa una contracción en la actividad (…) y una fuerza interna que crece muy por sobre lo esperado (…).  Hoy no vemos que una fuerza predomine sobre la otra, por tanto no tenemos sesgo en una ni en otra dirección” (02/12/12).  Sin embargo, los hechos mostraban otra cosa.  No solo por el IPC de noviembre, sino también por las cifras de importaciones de ese mes inferiores a las de octubre e incluso a las del mismo mes en 2011.  Y como ya lo dijimos ellas constituyen una evidencia de lo que está ocurriendo en la demanda interna.  En noviembre, las importaciones alcanzaron a US$6.112 millones un 21% menos que en octubre y más significativo aún un 4,7% menor que el mismo mes del año anterior (US$ 6.416 millones)   Por tanto, ya es hora que el Banco Central deje de lado su vacilación y comience a reducir su tasas de interés, transformada en uno de los factores explicativos principales de la revaluación del peso.

IPC:  Variación en doce meses 2012

(Fuente:  INE.  En porcentajes)

Mes % Mes % Mes %
Enero 4,2 Mayo 3,1 Septiembre 2,8
Febrero 4,4 Junio 2,7 Octubre 2,9
Marzo 3,8 Julio 2,5 Noviembre 2,1
Abril 3,5 Agosto 2,6

El efecto de la revaluación del peso queda en claro si se considera que el IPC de los no transables, que depende exclusivamente de factores internos, en doce meses creció 4,3%, mientras los transables, donde se registran las importaciones sus precios permanecen en promedio prácticamente inmodificados.

 Hugo Fazio

Economista Cenda

El Ciudadano

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