2014-10-15-4487VEX8648

¿Tienes un profesor que te haya marcado? ¿Fue algo positivo o negativo? ¿Qué hizo para que, a más de 20 años de egresado del colegio, aún lo recuerdes? Estas preguntas no sería raro escucharlas en una de las sagradas reuniones que Fernanda Bustos, profesora del Colegio María Luisa Bombal, tiene los días miércoles. En estas, docentes de distintos establecimientos educacionales, todos bajo el paraguas de Actitud Lab, ―empresa dedicada a desarrollar experiencias de aprendizaje lúdicas―, cuentan cómo les fue en su semana dentro de la sala de clases, qué resultado tuvieron las actividades que llevaron a cabo y qué pueden sacar en limpio de eso.

De estas reuniones, han salido muchas conclusiones y poco a poco han ido obteniendo certeza de hacia a dónde tienen que dirigirse los esfuerzos. Siempre teniendo claro que cada curso es distinto y que el desafío de lograr captar su atención no tiene una fórmula secreta, pero sí hay patrones que se repiten y que pueden facilitarle la vida al profesor cuando se enfrenta al alumnado.

les dejamos 10 tips queActitud Lab ha sacado en limpio para que los docentes logren motivar a sus alumnos, los cuales nos explicó la profesora Bustos:

1. Llevar vídeos cortos que motiven a los alumnos, dependiendo de su edad

“Nosotros fabricamos videos en el celular y también buscamos videos en internet para introducir las temáticas o que ayuden a conversar el tema. Como llegamos y están en otra, los introducimos con cosas atractivas para engancharlos. Encontrar videos para los niños es mucho más difícil que los juegos, cuesta encontrar en internet algo que los vincule y no sean tan densos, pero igual se puede. Siempre hacemos una bajada sobre lo que han visto, qué les pareció. Al principio de la clase o también para cerrar y que quede redondito”.

2. Llevar actividades lúdicas

Realizar juegos y ejercicios físicos para que las realicen los alumnos, distendiendo el ambiente y predisponiéndolos positivamente para la clase. “El objetivo de los juegos siempre es introductorio. por una parte se quiebra la rutina de la que vienen. Muchas veces son para conectar con ellos o introducir un tema y otras veces la clase se trata sel juego entero. Son juegos que inventamos en el taller, buscamos en libros o cosas que nos hicieron a nosotros. Es como plasticina, se modifica para lo que queremos lograr con alumnos en la sala. Prevemos los resultados que puede tener el juego, entonces hacemos la bajada de adelantado. No siempre pasa eso, pero sino, se modifica para que se alcance el objetivo”.

3. Que los alumnos comenten sus experiencias y vivencias del fin de semana

Esto, con el fin de empatizar y entablar una conversación entre ellos y el profesor. El aprendizaje comienza desde las experiencias vividas por cada alumno, lo que lo hace más significativo. “Lo más importante es que los primeros 5 a 10 minutos es formar un ambiente. Si vamos a hablar de cosas serias, hay que armar un ambiente de reflexión. Si hacemos un juego, la bajada es fundamental. Ahí cambia la atmosfera, una vez lograda es posible compartir de manera más seria. Con los más chicos es difícil la atmósfera más seria, tiene que ver con que uno relate situaciones que a ellos también les haya pasado, eso los incentiva. Los más grandes son mas introvertidos, no quieren verse vulnerables, sienten que los van a juzgar. Hay otros que son súper indiferentes, el desafío es que te dejen entrar a su mundo, a su pensamiento. Eso tiene que ver mucho con la atmosfera y con la confianza, no porque eres una figura de autoridad, sino porque valoran algo en ti”. Frente a qué hacen para generar confianza, Fernanda dice “lo que nos ha resultado, fue que nosotros nos expusimos primero, que no nos vean como profesoras si no como personas. Uno a veces queda solo como la etiqueta de profe. No es inmediato igual, es cosa de tiempo, son súper cuidadosos y vigilantes, hasta que de a poco van contando sus cosas y se van acercando. Sirve acercarse en el recreo también. Mostrar que a uno también le pasan cosas, que uno también estuvo ahí”.

4. Ser práctico y teatral

Que el profesor lleve un elemento desconocido a la sala de clases con el fin de llamar la atención de sus alumnos. Ejemplo: profesor de biología llega con huesos de vacas. Profesor de historia: con sombrero parecido al de Napoleón.

5. Realizar actividades diferentes

Por ejemplo, que se acuesten en el suelo y que recuerden buenos momentos que han tenido durante el año escolar. “El foco es que sea bien practico. Todo lo que explicamos sea con una dinámica. Primero el ejemplo y luego la conclusión. Hacemos que de los juegos se evidencien ciertas cosas, que operan de manera inconsciente y después sacas lo que pasó y se dice la parte más conceptual. Apoyamos lo que enseñamos en actividades prácticas y vamos variando el medio sobre los que pueden manifestar su aprendizaje los alumnos cuando el tema es muy largo”.

6. Generar debates en tornos a temas de interés en sus alumnos

Dependiendo de su edad. Dar espacios de opinión. Que los alumnos se sientan que tiene algo que decir y no ser indiferentes. Esto los hace sentirse validados y les incentiva a involucrarse y comprometerse emocionalmente con el tema, a buscar por sus propios medios argumentos para sostener su opinión. Además, les permite desarrollar su personalidad.

7. La imagen que el profesor proyecta a sus alumnos debe ser alegre, desafiante, inspiradora y motivadora

Como te ven, así creen que será la clase. “Cada persona es diferente, en el temperamento y lo que nos importa. Las clases son distintas, pero logramos los mismos objetivos con medios distintos. Esas características mencionadas son una forma. Lo que nos interesa cambiar es el profesor como una autoridad fría y distante.

Esto tiene que ver con otra noción de respeto, que no es por el castigo sino con la empatía por esa persona. Esto tiene mucho más impacto en cómo se relacionan los niños con los demás, con los adultos. Si tienen un adulto castigador, el día de mañana no sabemos si van a poder relacionarse bien con una autoridad”.

8. Enseñar con el ejemplo

La relación profesor-alumno tiene que cuidarse súper harto y uno se cuida un montón. “Si digo que no sean violentos, no puedo reaccionar mal después, aunque hay veces que se me arranca la moto y luego pido perdón. Es un mensaje bidireccional, los niños y uno tienen que vivir lo que se quiere transmitir, sino es súper mecánico y estéril. Yo trabajo con los niños de 6° y las relaciones son interpersonales, por lo que tengo que saber pedir perdón, hacer algo para reparar el daño cuando me equivoco, etc.”.

9. Dar el espacio a los alumnos para que pregunten…. para luego devolverle las preguntas

No se trata de que el profesor no se haga cargo de su tarea educativa, pero tampoco que le dé todo “masticado” al alumno. Es importante incentivar la reflexión en el alumno y poder entablar un diálogo entre las partes. Que ellos lleguen a sus propias conclusiones. Orientar el proceso de pensar, en lugar de pensar por ellos.

10. Recordar a los profesores que nos marcaron positivamente y replicar lo que realizaban ellos

“Cada vez es más evidente que hubo algunos docentes que nos marcaron. Esos profesores son una brújula para nosotros. Yo me acuerdo de un profesor cuando creyó en mí, me enseñó a pensar, una parte del taller de Actitud Lab es traer experiencias que vivimos. Cuando los profesores llevan ene tiempo en el sistema y exclusivamente, es desgastante. Las experiencias positivas quedan atrás y es fundamental expresar por qué fueron buenas y aterrizarlas para poder replicarlas. Eso te motiva, da fuerzas y vuelve a tener sentido lo que estás haciendo. Tiene que ver con poder ser esa persona en la que tú te fijaste cuando eras chico.
Se vincula con la figura de pilar importante para el desarrollo socio-emocional de los alumnos, los niños son súper observadores. Puedes marcarlos positiva o negativamente, entonces tienes que ver qué imagen de adulto quieres proyectar”.

Si alguno de ustedes es profesor y usa otra técnica para motivar a su alumnos, los invitamos a compartirla. Si por otro lado, fueron alumnos de alguno que los marcó positivamente, también les damos el espacio para que compartan su experiencia y tal como dice Fernanda, se transmita a otros, para que cada vez impacten más positivamente los docentes y los padres, que también son formadores en sus casas.

Vía: http://www.eldefinido.cl

No more articles