Una capacitación sobre identidad de género en niños, niñas y adolescentes se realizó en el Liceo Técnico de Valparaíso, actividad que estuvo dirigida a los profesores y asistentes de la educación de este establecimiento, que cuenta con una matrícula de 1.200 estudiantes.

La jornada estuvo a cargo del profesor e investigador Andrés Rivera Duarte, voluntario de la Fundación Renaciendo, consultor internacional en derechos humanos e identidad de género, y miembro del directorio del Instituto Nacional de Derechos Humanos.

Al respecto, el académico explicó que “lo que hicimos fue conversar sobre identidad de género y orientación sexual, profundizando mucho más en la identidad de género pues eso implica la inclusión y el respeto de los niños, niñas y adolescentes trans. Sobre todo, por la gran preocupación que hay, que es que en el 2020 se espera que se suicide un niño al día en Chile, eso significa que tendremos 365 niños, niñas y adolescentes que tomarán una decisión drástica porque hemos sido incapaces de incluirlos, respetarlos y no seguir vulnerando sus derechos”.

Por ello, Rivera destacó la iniciativa de la dirección del Liceo Técnico, “más aún porque ellos tienen tres alumnos trans. Me parece muy importante que los docentes quieran aprender un poco más y ampliar no sólo el conocimiento educativo, sino también el conocimiento humano. La identidad de género es un derecho humano, no es que se esté pidiendo algo extra o diferente, lo que se está pidiendo es que los mismos derechos que tienen los otros alumnos, los puedan tener nuestros niños, niñas y adolescentes trans”, añadió el investigador.

En ese sentido, Rivera sostuvo que uno de los temas más complejos de abordar es la edad en la que los niños definen su identidad de género: “Es difícil, porque mientras más pequeños son, hay menos validación de sus derechos. No son sujetos de derechos, son objetos: el padre o la madre, la tía o el tío deciden. Entonces si el niño dice ‘no soy niña, soy niño’, se cuestiona eso, y no se valida lo que está diciendo”.

El especialista recuerda que “hay que entender que la identidad de género es algo que se manifiesta a partir de los dos años y medio, en todos nosotros, y que en algunos casos esa identidad de género no coincide con los genitales, lo cual es mirado como una anormalidad porque lo que nos han enseñado por los siglos de los siglos es la normalidad de un hombre con pene y una mujer con vagina. Y cuando aparece esta otra hermosa diversidad, se cuestiona mucho, sobre todo cuando más pequeño es el niño o niña”.

En este punto, durante su exposición, Rivera contó la triste anécdota de una niña trans cuya profesora le dijo que su cuerpo “no existía”, ya que las niñas tenían vagina y no pene, tras lo cual la niña, llegando a su casa, tomó unas tijeras e intentó cortarse su pene. Por ello, Rivera advierte sobre el mal manejo que hacen muchos adultos con la sexualidad de los pequeños: “El problema es que los daños que se producen en esta primera infancia te acompañan el resto de la vida. Por eso, lo que queremos es, justamente, que estos niños, que a los 4, 5 años ya van a tener clara su identidad de género, no sean parte de la estadística de suicidios que se espera para 2020”.

Foto: Minuto Uno

Por su parte, el director del Liceo Técnico de Valparaíso, Mario Díaz Villegas, calificó como “enriquecedora” la experiencia: “En varios consejos de profesores ha salido esta temática, tomando en consideración que tenemos tres alumnos transexuales en el establecimiento, y que tuvieron la valentía en esta sesión de hablar delante de todos los profesores y asistentes de la educación, reconociendo su condición y a su vez también disculpando los errores que cometen los adultos, vulnerando los derechos que tienen los chicos, no solamente los niños trans, sino los niños en general”.

Díaz agregó que “nosotros partimos de la premisa que un establecimiento educacional y la sociedad en sí tiene que respetar los derechos del otro, independiente de la connotación sexual, religiosa, política, de género. Lo primordial primero es el derecho, y en ese sentido nos habíamos percatado que nosotros teníamos más problemas de discriminación con los adultos dentro del establecimiento que con los propios niños, que son súper respetuosos entre ellos”.

“Es decir -añade Díaz-, los tres niños trans no tienen ningún problema con sus pares, tienen problemas con los adultos, quizás porque somos de otra generación, con otra formación, y venimos con los prejuicios a cuestas en la mochila, con mucho tabú. Entonces ha costado abrir la mente en ese aspecto, pero también hay que reconocer que hay un quiebre generacional dentro del profesorado, y actualmente hay muchos docentes jóvenes que vienen con otra disposición, y eso ha servido para abrir esta discusión que es muy importante pues también va generando un aprendizaje en nosotros”, concluyó el directivo.

 

La capacitación se realizó en el auditorio Salvador Allende del liceo Eduardo de la Barra, en Valparaíso.

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