Investigadores franceses sugieren que la dislexia se origina en los ojos y no en el cerebro

Si el origen de la dislexia se reduce a que los receptores de luz están mal organizados en el ojo, el diagnóstico del trastorno podría hacerse simplemente con un examen de la vista. La explicación también podría eventualmente facilitar un tratamiento sin cirugía invasiva.


19 October 19:10
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La dislexia a menudo se describe como el intento por leer letras que parecen saltar por toda la página. Debido a su relación con las dificultades de lectura y aprendizaje, a menudo se culpa al cerebro de esta condición. Pero de acuerdo con un nuevo estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B, este problema de aprendizaje podría tener su origen en los ojos.

Como informa The Guardian, un equipo de científicos franceses descubrió una diferencia fisiológica clave entre los ojos de quienes tienen dislexia y aquellos que no la tienen. En nuestros ojos hay pequeñas células receptoras de luz llamados bastones y conos. Al centro de una región llamada fóvea dominan conos, que también son responsables de la percepción del color.

Así como la mayoría de nosotros tiene una mano dominante (derecha o izquierda), la mayoría también tiene un ojo dominante, que tiene más conexiones neuronales con el cerebro.

En el estudio con 60 personas, divididas equitativamente entre quienes tienen dislexia y quienes no, los autores encontraron que en los ojos de las personas no disléxicas la disposición de los conos es asimétrica: el ojo dominante tiene un agujero redondo sin conos, mientras que el otro tiene un agujero con forma irregular. Pero en las personas con dislexia, ambos ojos tienen el mismo orificio redondo, así es que cuando miran algo de frente, como una página de un libro, sus ojos perciben imágenes reflejadas exactas, que terminan compitiendo por estar en el primer plano visual en el cerebro. Esto podría explicar por qué a veces es imposible que una persona disléxica distinga una “b” de una “d” o una “E” de un “3”.

Estos resultados cuestionan investigaciones previas, que conectan la dislexia con habilidades cognitivas. En un estudio, publicado a principios de este año, se descubrió que las personas con dislexia tienen más dificultades para recordar notas musicales, rostros y palabras habladas, informa Mental Floss. A la luz de los nuevos hallazgos, no está claro si esto está en la raíz de la dislexia o si crecer con dificultades de lectura, asociadas a la visión, termina afectando la plasticidad cerebral.

Si el origen de la dislexia se reduce a que los receptores de luz están mal organizados en el ojo, el diagnóstico del trastorno podría hacerse simplemente con un examen de la vista. La explicación también podría facilitar un tratamiento sin cirugía invasiva.

En el estudio, los autores describen el uso de una lámpara LED que parpadea más rápido de lo que el ojo humano puede percibir, para “cancelar” una de las imágenes reflejas percibidas por los lectores disléxicos, dejando solo una imagen verdadera. Los voluntarios que leyeron y lograron comprender los signos con este método, lo llamaron “lámpara mágica”.

Ahora los autores esperan hacer más experimentos con este método, para ver si puede ser una opción de tratamiento viable para las millones de personas en el mundo que viven con dislexia.

El Ciudadano

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