Fue una de las sorpresas de los comicios del 19 de noviembre pasado. Amaro Labra (PC), líder de la histórica banda Sol y Lluvia, ingresó junto a Camila Vallejo al Parlamento para el período 2018-2022 con la idea de poner la legislatura en favor de las personas.

Su banda fue voz de la oposición durante la dictadura y en los años de la transición fue crítico de las políticas desarrolladas por la Concertación en los 90. “Es el momento de legislar para las personas”, postula Amaro.

En conversación El Ciudadano, apunta que uno de sus ejes de trabajo estará enfocado en el adulto mayor, sobre lo que expresa: “Así como hay hospitales de niños debiéramos tener hospitales para los abuelos, que tienen que hacer cola y juntar muchas horas de espera para ser atendidos”.

“El dilema hoy es personas-empresas, los proyectos de Guillier y Beatriz Sánchez hicieron un aporte en ese sentido donde las personas deben estar en el centro de la atención”, recalca el electo parlamentario.

 

¿Cómo evalúas la reconfiguración que se da en el Congreso a partir de las elecciones del domingo?

Creo que hay un aire nuevo, los resultados de la elección son claros. Hay una generación de viejos y jóvenes que serán un aporte en el Congreso, que permitirá que se parezca a personas comunes y corrientes, porque en la medida que eso pase representará mejor la cantidad de personas que habitamos este territorio. La tecnificación a la que nos ha sometido funcionó por un tiempo, pero hay otras sabidurías. A mí la mezcla que se da en este nuevo Parlamento, con jóvenes y viejos, me parece muy entretenida.

¿Cuáles son tus prioridades legislativas? 

Lo que me interesa es seguir avanzando en el sentido común de las leyes, que se ve simple pero no es tanto. El sentido común es tener claro que hay territorios donde podemos trabajar, donde hay personas y ellas son las importantes, que permiten descubrir el cotidiano de los barrios. Por ello la salud mental y física son un eje del trabajo de la diputación, porque los espacios comunes están predispuestos para el consumo, y en específico en los barrios del distrito al consumo de drogas legales como ilegales. Yo no tengo problemas con el consumo de drogas legales -como el tabaco o alcohol- o las por legalizar -marihuana-, el problema es incentivar el consumo. Y uno sabe los daños que provoca este incentivo, no podemos ser generadores de adictos.

Otra prioridad son los adultos mayores. Así como hay hospitales de niños debiéramos tener hospitales para los abuelos, que tienen que hacer cola y juntar muchas horas de espera para ser atendidos. Basta con ir a un hospital para ver que un adulto mayor no puede esperar como el resto de las personas.

¿En temas culturales tienes propuestas?

Sí, hay que plantear la creación de centros culturales barriales, hay que mejorar la gestión y fomentar su independencia.

¿El distrito 12 tiene desafíos importantes por ser una zona de ingresos medios y bajos? 

Ahí yo tengo un punto. Yo no divido a la sociedad en clases, yo entiendo que somos todos trabajadores y trabajadoras que debemos enfrentarnos a los empresarios.

“TENEMOS A LA COCA-COLA METIDA EN TODAS PARTES, CUANDO LO QUE VENDEN ES AZÚCAR”

La trayectoria de Sol y Lluvia se ha fundado en la demanda de una democracia basada en el sentido común. ¿El proyecto que encabeza Guillier representa eso o se queda corto? 

Creo que hay que avanzar mucho más, para eso estamos trabajando. Considero un avance la ley electoral, porque contuvo lo que yo llamo “la dictadura del dinero”, porque no tenemos acceso a los medios de comunicación, solo pequeñas herramientas en comparación a las que tienen los poderosos. Tenemos que avanzar en que el dinero no sea el motor de la sociedad, son las personas lo más importante, son las que deben crecer para que las empresas entiendan que tenemos que convivir y compartir la riqueza que producimos. El dilema hoy es personas-empresas, los proyectos de Guillier y Beatriz Sánchez hicieron un aporte en ese sentido donde las personas deben estar en el centro de la atención. En el actual Parlamento era evidente que las empresas tenían todas las manos para legislar, ahora es el momento de legislar para las personas.

¿Qué representa Guillier?

Representa la independencia de los partidos, una nueva forma de construir y, por supuesto que es más difícil, porque hay que hablar con muchas personas, pero esto no debe ser una cuestión autoritaria. Y esto yo espero representar en el Parlamento.

¿Este nuevo Parlamento le pone freno a ese poder que tenían las empresas en el Congreso? 

Claro, porque, por ejemplo, cuando quieres regular el incentivo al consumo de alcohol o tabaco, te metes con las empresas de publicidad, que son un gran negocio, o con las industrias productoras de alcohol. Pasa lo mismo con las marcas de bebidas gaseosas, que es venta de azúcar en grandes cantidades. Tenemos a la Coca-Cola metida en todas partes, e incluso en el deporte, cuando lo que venden es azúcar, y esto se ha ido convirtiendo en un problema de salud. Son reflexiones simples pero que tocan intereses muy grandes.

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