Siempre es un privilegio conversar largo y tendido con aquellas y aquellos trabajadores de la cultura que hacen y entienden su trabajo distantes de lugares comunes o fórmulas pensadas para alcanzar algo parecido al éxito.

Ártica y las Magnéticas es un grupo que nace cuando sus integrantes eclipsan el año 2013, cada uno desde distintas disciplinas creativas, pero que capturados por el desprejuicio y la libertaria necesidad de articular un trabajo artístico tan lúcido como movedizo, deciden empezar a crear piezas que beben principalmente de la música y el teatro. Y es por eso que ellas se permiten autodefinirse como un “colectivo musical, impregnado de teatralidad y sensibilidad anárquica”.

En esta ocasión conversamos con Martín de la Parra, Fernanda Carreño y Catalina Osorio, que son solo una parte de este colectivo que se completa con la participación de Catalina Walker, Magdalena Mendoza, Pamela Carreño y Antonia Valladares y Emilio Decinti en la parte musical, sumado a Gonzalo Velozo, Roberto Duarte y Jaime Jiménez, desde funciones como el diseño, el sonido y la producción.

Te invitamos a descubrir el exquisito universo que ofrece Ártica y las Magnéticas.

Parto esta conversa preguntándoles, ¿Cómo se permitieron desarrollar esta tremenda cruza de estilos y lenguajes, aun sabiendo que a ustedes no les acomoda eso de“definirse” en un estilo?

Martín: Claro que aparecen referentes pero nosotros no trabajamos en base a ellos. Partimos de la base de que este “personaje” que es la banda existe más allá de nosotros. Somos como una especie de medium en donde tenemos que acceder a esa “información”, a ese “personaje” que todos sabemos qué es, pero que no sabemos cómo definirlo. Entonces la idea en la banda es que cada uno encuentre ese espacio de participación en una patita de este personaje, en este ser que es Ártica y las Magnéticas.

¿Y cómo se figuran a la hora de “performar” su trabajo en vivo? ¿Cuáles son los escenarios, los locales en donde pueden sonar?

M: En un momento pensamos en adaptarnos porque habíamos sonado en departamentos, habíamos sonado para un espectador, y en el fondo la gracia es que cada formato donde toca la banda nos convierte de alguna manera.

Fernanda: Como que contextualizamos un poco el lugar adonde vamos, pero no cambiamos letra ni lo esencial. Por ejemplo, cambiamos el orden de la estructura, los vestuarios de repente, pelucas, como que todo tiene una elección según el espacio.

M: Por ejemplo, una vez fuimos invitados a un Encuentro de la Felicidad y la verdad es que no tocamos en ese encuentro, jajajaja, pero nos preparamos mucho.

¿Qué les pasó? ¿Los encontraron muy tristes?

M: Jajajaja. Nooo. No querían hacernos felices con el tema de la remuneración. Y pasó que después trabajamos mucho con el tema de la muerte y nos cargamos para ese lado y eso de alguna manera nos “contaminó”. Es como cualquier persona que va teniendo experiencias.

Me parece notable esa valentía, porque es hacer apuestas que no necesariamente van lograr una -quizás- sobrevalorada “masividad” y por lo mismo, ¿cómo articulan su proceso compositivo? ¿Piensan en las audiencias? ¿Solo se miran a sí mismos?

{destacado-1}M: Nuestra idea es que no pensamos como en un “otro” estable, como quizás podría ocurrir al momento de concebir una novela, por ejemplo. No figuramos un público determinado al momento de componer, sencillamente le hablamos a ese “otro” que puede ser cualquier público con el que nos enfrentaremos. Y como la mayoría del lenguaje que vamos a utilizar es performático como en el teatro, está la idea de que siempre tenemos que hacer “algo” con ese público, lograr generar ese “algo” con quien sea. Siempre estamos tratando de instalar una permanente relación de tú a tú y por eso el público podría ser cualquiera.

F: Además lo bacán de la banda –y pensándolo como parte de ella- es que viene desde un lugar súper teatral, y que no busca una cosa tan comercial como quizás buscan otras bandas, respondiendo exclusivamente a una inquietud artística. Así se ha ido conformando una idea que es muy nuestra y que se completa con el público.

Claro. El uso de recursos que no son tan habituales en la música popular de carácter más masivo –como los susurros, las enrevesadas rítmicas o los decisiones melódicas-, confirman eso que están diciendo.

M: Eso tiene mucho que ver con la música de teatro, porque ella muchas veces es más independiente que  esa forma del musical mismo, en donde la melodía está muy asociada al sentido de la palabra. Entonces tratamos de que siempre la parte melódica tenga que ver con potenciar la parte poética de las palabras.

Rompen en alguna medida la horma del significado/significante de la palabra en pos de otra dimensión. Cuando los escucho pienso en Huidobro, en Vallejo, en Juan Luis Martínez, en un ejercicio de revisitar la palabra ofreciendo una nueva manera de abordarla.

M: Claro y eso tiene que ver con esta autodefinición de anárquico que tenemos y que se confirma con el hecho de que todos los que componemos este colectivo venimos de distintas escuelas en donde las reglas de lo que se hace y no se hace son bastante claras y acá nosotros lo que hacemos es tener un espacio de libertad, algo que permita el que Ártica y las Magnéticas –que no sabemos lo que es- trabaje en la búsqueda de preguntas más que de respuestas.

Y desde ese lugar, ¿Cuál es la mirada política que quieren desarrollar? Claramente en esa mirada anárquica que deciden como punto de partida es posible intuir sus pretensiones, pero ¿tienen alguna objetivo en lo concreto?

{destacado-2}M: Creo que tiene que ver con habitar el misterio, porque estamos en un mundo en donde todo se mueve muy científicamente, incluso espacios como el arte. Hablamos de laboratorio artístico, en donde se está probando “esto” para conseguir “esto otro”. Nosotros queremos habitar el misterio, las preguntas, habitar ese espacio en donde uno duerme todas las noches y que en realidad es un lugar en donde uno “no es”. Un espacio en donde todas las definiciones lógicas pierden sentido.

F: El inconsciente, las palabras, ese espacio que es anárquico.

Particularmente hay un motivo en sus temáticas que me llama muchísimo la atención y es el rollo del tiempo. Siempre está esa sensación de tránsito en sus letras. ¿Se plantean intencionadamente esa discursividad?

M: Creo que nuestra definición tiene que ver con abordar un mundo absolutamente masculino y para hablar con ese mundo tenemos que ser absolutamente femenino. Ahí radica toda nuestra lógica, con todo lo que tiene que ver con el “entender”, con el “explicar”, con el entregar el “mensaje listo”, abordándolo femeninamente. Por ejemplo en una ocasión trabajamos con la figura de la secretaria en donde toda la banda éramos secretarias, viviendo en una especie de oficina clandestina en cualquier lugar de Santiago. La verdad es que no sé si te estoy contestando tu pregunta.

Sí, la contestas, porque claramente el imaginario masculino a través de la historia se ha articulado con ideas como el control del tiempo o la necesidad de comprenderlo todo y ustedes desde su propuesta ofrecen más preguntas que respuestas, plantean posibilidades y no castigos.

Fernanda: Justamente y nos ha pasado que nos hemos visto conversando y diciendo “¿cachai lo que estamos haciendo?”, porque la verdad es que desde fuera nosotras no lo vemos tan claramente. Desde fuera nos llegan mensajes súper heavy; me acuerdo que una vez alguien dijo que “después de verlas, como que algo se abrió en mí” y nosotras quedamos pa’ dentro. Para ser sincera, creo que no tenemos mucha conciencia de lo que provocamos, sin embargo lo hacemos, ocurre.

M: Creo que lo que hacemos tiene un claro sentido, pero que no responde a la idea de la lógica del 2 + 2 es 4. Nuestras presentaciones representan algo que “no está acá”, porque eso está pasando, está ocurriendo.

¿Cómo viven la autogestión? ¿Cómo observan lo que pasa con los escenarios habituales de postulaciones a fondos, llenados de formularios y todas esos protocolos que se asumen al momento de buscar financiamiento estatal?

M: Sentimos un poco que es como ir contra el viento y que sin embargo, nos define claramente respecto al cómo realmente somos. Porque nuestra manera de existir está sujeta siempre a la experiencia en vivo, entonces, la figura del “disco” no tiene necesariamente que ver con nuestro trabajo. Más bien nos resulta como una invitación a que quien quiera se acerque a nuestro verdadero trabajo, una invitación para que nos enfrentemos en vivo. Eso lo sentimos como algo a favor porque ahora a las bandas les ayuda mucho tocar y hacer su trabajo en vivo.

Entendemos que la autogestión es un camino dificultoso y sabemos que la pega de muchos productores es súper difícil. Sabemos que, por ejemplo, el trabajo de la Cata es difícil, porque su labor no necesariamente es la que le da la seguridad de un sueldo permanente, sin embargo ella sigue ahí, está ahí y sigue creyendo.

¿Y se han permitido postular a algún fondo? ¿Han hecho esa pega?

C: Ahora estamos en proceso de postulación a una Ventanilla Abierta para poder irnos de gira. Queremos viajar a París. (Nota de la redacción: Días después de realizada la entrevista, las Ártica recibieron la buena noticia de que se adjudicaron este fondo para poder financiar su viaje).

M: Pasa que la Fernanda y la Pamela, las hermanitas Carreño, fueron becadas en un curso.

F: Siiií. Es un curso que se llama “Mito y Teatro” y tiene que ver con la exploración en la figura de los coros, lo que nos permite hacer una investigación desde un lugar mucho más “mitológico”, más teatral.

Pienso de inmediato en Numancia.

F: Justamente. De hecho participamos en ese proyecto.

M: Con esta invitación a las chicas y la postulación a estos recursos, nos permite proyectar una gira en donde se abran más posibilidades de hacer nuestro trabajo.

C: Y en cuanto a tu pregunta sobre la autogestión, quiero decir que esto se acompaña a un proyecto que llevamos y que es Casa Matta, el lugar específico al que “pertenece” Ártica y las Magnéticas. Entonces como una necesidad natural de nosotras como músicas o actrices, generamos esta idea de Casa Matta que ha resultado en un lugar por donde circula mucha música independiente. Aparte de los ensayos de las Magnéticas, este es un espacio en donde suena mucha música y por eso nos damos cuenta de que nuestro objetivo no tiene que ver necesariamente con estar en las radios o en ocupar ese tipo de espacios. Entendemos que ahora existen muchas otras maneras de mostrar la música como las plataformas online u otros soportes y escenarios que existen y que son necesarios de usar. Ni te imaginas la cantidad de música que escuchamos cada semana.

Llevamos prácticamente un año de vida como espacio y lo hemos hecho de manera colaborativa, a pulso, prescindiendo de fondos y concursos.

Y aun cuando en gran medida han decidido restarse de las convocatorias que ofrece el Estado para financiarse, ¿Cuál es el juicio que tienen sobre la pega que está haciendo esta oficialidad con las y los trabajadores de la cultura en Chile?

C: En lo personal, creo que no son suficientes las políticas públicas para la cantidad de propuestas creativas que existen en la actualidad. Tengo la sensación de que el escenario actual corre a través de dos caminos distintos: hay uno que tiene que ver con la oficialidad, con esos espacios que están asociados a figuras como el GAM, por nombrarte alguno; y por otro lado, hay un mundo de artistas que ni sabemos cuán grande es y que está haciendo cosas todos los días y en muchos lugares. Esa una escena que vive más desprejuiciada, sin las condiciones del mercado y que no tiene que responder a discursos que van más allá de lo que ella realmente cree.

{destacado-3}El punto ahora es cómo hacer que estos proyectos que viven “en” y “por” la autogestión puedan llegar a mucho más público o incluso, sean reconocidos en los mismos territorios desde donde nacen.

Para terminar y a propósito de esas y esos artistas que mencionas, ¿cómo ven la “salud” de la escena artística actual que vivimos en Chile?

M: Creo que está súper viva la cosa. Está todo pasando.

F: Sobre todo con los proyectos independientes de los que te comentábamos. Por ejemplo, pienso en muchas amigas creadoras que tengo y que están a cargo de casas culturales, que están en la misma que nosotras. Sin ir más lejos, piensa en el barrio Matta y vas a ver que hay caleta de iniciativas de este tipo y que confirman que tenemos una escena más viva que nunca. 

No more articles