“Ambos candidatos no tienen ningún compromiso con el Pueblo Mapuche. Eso da cuenta de que en el Gobierno que venga, sea de Sebastián Piñera o de Alejandro Guillier, las tensiones y controversias se van a mantener o aumentar”, advierte el werkén del Consejo de Todas las Tierras, Aucán Huilcamán, en los primeros pasajes de la conversación con El Ciudadano.

El dirigente mapuche tiene sus razones, atendiendo a los varios casos de comuneros acusados por la fiscalía y al clima de represión que se vive en la zona del Gulumapu (tierra mapuche del oeste), aunque también en el Puelmapu (tierra mapuche del este), en el lado argentino de la Cordillera de Los Andes.

¿Cuál es su mirada respecto de la actual situación del Pueblo Mapuche, en el marco del conflicto que mantiene con los estados chileno y argentino?

En primer lugar, se repite la doctrina que ha mantenido el Estado de Chile y argentino, en seguir omitiendo su responsabilidad en la actual situación que vive el Pueblo Mapuche y de esta manera, establecer un tipo de relación de domesticación y colonialismo con el Pueblo Mapuche.

Los estados chileno y argentino están plenamente conscientes que ambos tienen responsabilidad en dos hechos de alta significación y que han omitido los actos de genocidio o crimen de lesa humanidad cometidos por la Conquista del Desierto, en la provincia de Neuquén, Río Negro y Chubut; y en la Pacificación de La Araucanía, de lo que fueron las acciones coercitivas del Ejército chileno con relación al Pueblo Mapuche.

Por tanto, son ambos temas pendientes para nosotros los mapuche y por eso es que estamos muy interesados en que con la venida del Papa se hable de estos dos asuntos de carácter crucial.

¿Por qué apuesta por la visita del Papa?

Porque el Papa Francisco -además de ser jefe de Estado del Vaticano, que tiene responsabilidad con los pueblos indígenas de América y los mapuche, en Chile y Argentina- es un vecino ilustrado del Pueblo Mapuche, porque él es argentino. Él sabe perfectamente lo que sucedió con la Conquista del Desierto y con la Pacificación de La Araucanía. Ambos hechos son la causa de las actuales tensiones y controversias que se viven al sur de Buenos Aires y al sur de Santiago de Chile.

No basta con que el Papa llegue a La Araucanía y nos pida perdón, porque ya lo hizo Juan Pablo II y el perdón de la presidenta Bachelet, que será útil en la medida que plantee claramente la necesidad de una indemnización, por la ocupación, toma y confiscación del territorio mapuche y sus recursos; y un resarcimiento, por el crimen de lesa humanidad cometido.

Si esto no se aborda de esa dimensión, evidentemente que la visita del Papa no será útil, ni tampoco las medidas que el Estado chileno y el Estado argentino quieren seguir imponiendo, como es la relación de dominación y colonialismo que, en la práctica, es una clara forma de opresión.

La historia muestra dos capítulos paralelos a este y al otro lado de la Cordillera de Los Andes: la llamada “Pacificación de La Araucanía” y la Conquista del Desierto, respectivamente. Tomando estos dos hechos, ¿considera que el Estado argentino ha decidido abordar la situación mapuche actual de manera similar al camino seguido por Chile, caracterizado por la represión y por la lógica del “enemigo interno”?

Tiene completa similitud, por eso yo le llamo la doctrina institucional del Estado argentino y chileno que es la negación del Pueblo Mapuche y sus derechos. Eso se hace insostenible en la actualidad, porque hoy el Pueblo Mapuche, que estamos en ambas jurisdicciones estatales, somos titulares del derecho a la libre determinación.

Si tuviéramos la capacidad y voluntad podríamos formar nuestro gobierno y nos estamos encaminando hacia allá, sin embargo, esta conducta represiva de ambos estados, intentando criminalizar y ensuciar la legítima causa, como Mahmud Aleuy, no han logrado tener ningún convencimiento en la comunidad internacional. Eso es un gran capital que tiene el Pueblo Mapuche. El mundo nos apoya, solamente ambos estados continúan con su política de colonialismo, doctrina de negación, domesticación y actos de opresión política.

Si ambos estados pensaran positivamente, en un marco de entendimiento y relación, tendrían que buscar otra forma aceptable para una convivencia, porque cada vez, tal cual están las cosas, observo que hay una mayor tensión, los conflictos están adquiriendo mayores elementos de violencia y cuando la violencia se apropia de las luchas legítimas de los pueblos, prácticamente se convierte en práctica irreversible y en un momento podríamos llegar a una lucha racial.

Yo espero que ambos estados tomen una posición distinta, de diálogo y buena fe, atendiendo a su responsabilidad histórica en la actual situación mapuche. De lo contrario, están dando cabida a la violencia para que sea el punto de relación.

¿Qué piensa sobre algunos hechos ocurridos en el último tiempo en Argentina, como la detención del lonko Facundo Jones Huala, la desaparición y muerte de Santiago Maldonado y el asesinato del joven Rafael Nahuel?

Lo único que eso produce es un repudio de la comunidad internacional. Los órganos de protección a los derechos humanos han hecho un llamado a Chile y Argentina de abrir un diálogo fecundo con el Pueblo Mapuche de ambas fronteras.

Por otro lado, esto va dar lugar a que se va a generar un mayor nivel de coordinación y articulación de diálogo entre mapuches, para tener un futuro común, y en esto podría ser el Estado responsable de generar tensiones innecesarias, si hubiera una apertura al diálogo de buena fe.

Creo que los actos represivos en Argentina no conducen a una ruta aceptable de diálogo y de paz en el sur de Argentina y en el sur de Chile. Esperamos que algún jefe de Estado entienda que tiene responsabilidad, porque si eso no ocurre las heridas estarán abiertas y los afectados seguirán afirmando sus derechos de manera incansable.

Los gobiernos chileno y argentino han recurrido a discursos con expresiones que insisten en relacionar al activismo mapuche con grupos de izquierda nacionales e internacionales. Incluso, en un momento se habló de las FARC. ¿Qué buscan los gobiernos con este tipo de versiones?

En primer lugar, lo que se busca es ensuciar la legitima causa y los derechos del Pueblo Mapuche que nos asiste.

En segundo lugar, quiere generar una rivalidad interna entre argentinos y mapuche; entre chilenos y mapuche. Afortunadamente, el pueblo argentino apoya masivamente y mayoritariamente al Pueblo Mapuche y en Chile también hay una gran conciencia de esa ciudadania en apoyo a sus derechos.

Por lo tanto, solo los grupos de poder son el sector más opuesto que hace oídos sordos a esta situación.

En el Pu Lof en Resistencia de Cushamen reivindican una porción de terreno bajo la propiedad de Benetton. Aquí en Chile también hay conflictos territoriales por la ocupación que han hecho las empresas forestales. ¿La lucha del Pueblo Mapuche pasa por erradicar las actividades de tipo extractivista del territorio ancestral?

En gran medida, para prevenir y resolver las tensiones y controversias actuales, se tiene que resolver la tenencia de la tierra en ambos lados, en Chile y en Argentina.

No solo está Benetton, también están las petroleras. El Pueblo Mapuche está instalado sobre una riqueza muy significativa y han sido desplazados.

Hay distintas actividades económicas que realizan las empresas nacionales y transnacionales. El decreto 701, que se elaboró en la era de la dictadura militar, fue la manera de realizar la contrarreforma agraria en términos materiales y, prácticamente, es un tema que gravita en todo el accionar de las comunidades mapuche.

Las forestales tienen que entender que no basta con que apoyen el actual Estado de Derecho, porque el Estado que ayer existió no protegió de igual manera al Pueblo Mapuche, por lo tanto, aquí el Estado no ha funcionado bajo el principio de igualdad y del territorio mapuche. El Estado de Derecho ha sido discriminatorio, excluyente y contrario al respeto de cualquier sistema jurídico en un país.

Sin duda, en los próximos meses y años las comunidades van a continuar afirmando sus derechos que hoy están en colisión con las actividades empresariales nacionales y trasnacionales, tanto en Argentina como en las comunidades mapuche que estamos bajo jurisdicción del Estado chileno.

En vista de que a ambos lados de la Cordillera se presenta un conflicto, ¿cree posible una solución tripartita, esto es con la participación del Estado chileno, Estado argentino y comunidades mapuche?

Personalmente, estoy preparando un texto que le haré llegar a la Presidenta (Bachelet) en los próximos días. Es una propuesta de solución de las tres partes. En definitiva, disponemos de un marco jurídico internacional muy significativo. El convenio tiene disposiciones concretas sobre los pueblos indigenas que viven en la frontera, que es la situación de los mapuche, sin embargo, Mahmud Aleuy dice que va a cerrar todos los pasos. Con eso está desconociendo y debilitando el Estado de Derecho, el convenio 169 y la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Debo recordar que en junio de 2016 adoptamos en el caribe la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y ahí hay dos artículos sobre los pueblos indígenas transfronterizos. Por lo tanto, Chile y Argentina hoy están vulnerando el Estado de Derecho, violando su propia ley.

Es por eso que, luego de hacer esta propuesta a la Presidenta de la República, lo haré también con el presidente Macri. Si no hay audiencia aquí, tengo que recurrir a los órganos jurisdiccionales internacionales, porque en definitiva, el estatuto jurídico que proviene del derecho internacional, los estados chileno y argentino lo están vulnerando.

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