10 02 17 - Entrevista Claudio Venegas (revista cañamo)

Esta semana se hicieron públicos los resultados de una encuesta sobre consumo de marihuana en América Latina. Los datos registraron que Chile cuenta con el mayor porcentaje de reconocimiento de consumo en la región (40%), la menor percepción de riesgo (6.9 en una escala de 1 a 10) y la mayor proporción de apoyo a la legalización (48,2%).

A partir de estas cifras, El Ciudadano conversó con Claudio Venegas, fundador de revista Cañamo, publicación que desde 2005 ha puesto en relieve la cultura cannábica y el cuestionamiento sobre la política de drogas vigente en Chile. A continuación, sus impresiones.

¿Qué conclusiones se pueden sacar a partir de los resultados de la encuesta?

Todos los estudios vienen confirmando hace tiempo que en Chile se consume cannabis y hay gente que lo hace de manera relativamente habitual. Pero en realidad, el dato del consumo por sí mismo no dice mucho. Sería tan injusto como presuponer que en Chile el 90% ha consumido alcohol en la vida. De ahí a suponer que eso sea bueno o malo… el sentido común me dice que depende de cuánto se consuma, desde qué edad se empezó a consumir, dónde, con qué frecuencia…

Habría que preguntar cuál fue la medida que utilizó (el estudio). El Senda utiliza el criterio prevalencia año. Ahí entran todas las personas que al menos una vez probaron, aunque fuera una pitiadita de un caño. No sé si se puede hablar de un consumo en el caso de una persona que probó alguna vez un caño.

Independiente de qué tan precisa sea la medición, hoy se ha visto engrosada de manera importante, porque ha aparecido un actor que años atrás no estaba, que es la gente de tercera edad. Yo creo que el tema medicinal ha aportado una cuota importante de usuarios.

10 02 17 - Entrevista Claudio Venegas (revista cañamo) - cogollo

¿Eso ha incidido en la menor percepción de riesgo?

Es una variable totalmente subjetiva sobre el temor que se tiene o no frente a determinada situación. Una persona que nunca se ha subido a un auto a manejar, probablemente, su percepción de riesgo sobre la conducción de autos, en una escala de 1 a 10, sea 9. Una persona que lleva 20 años manejando, que nunca ha tenido un accidente grave, su percepción de riesgo va a ser 4.

Perfectamente, la baja en la percepción de riesgo puede significar mayores habilidades, información y educación respecto de una determinada práctica. Si la gente antes creía que la marihuana te dejaba estúpido y su percepción de riesgo se basaba en eso, en buena hora que sea baja.

Yo creo que hoy hay más gente que distingue que existe una cosa que se llama “paragua” y otra que es el cannabis verde natural. Entonces, esa mayor información y habilidades sobre esas prácticas de consumo, evidentemente pueden incidir en una baja percepción de riesgo, pero normalmente se asocia a algo negativo.

¿Va en línea esta menor percepción de riesgo con el apoyo a legislar?

Yo creo que eso se debe en parte a un trabajo arduo que hemos llevado a cabo desde la sociedad civil, precisamente para regular. Lo que las personas sensatas exigen en materia de cannabis no es chipe libre, sino regular el acceso. El tema todavía se debate simplemente en la prohibición.

¿En ese sentido, es suficiente el proyecto de ley que se discute en el Congreso para abordar este contexto?

No. Este proyecto no es para nada de nuestra satisfacción. Al momento en que se construyó, evidentemente, venía a poner claridad sobre una serie de aspectos en materia de cannabis y contenido de la ley 20.000. En ese sentido era un avance.

Sin embargo, la Corte Suprema, haciendo una correcta interpretación de la ley 20.000, aplicó la misma ley sin cambiarle una coma y elevó la vara. Entonces, el proyecto que ya no era bueno, fue superado por la Corte Suprema desde el punto de vista práctico. Es absurdo que hoy discutamos el número de plantas, cuando la Corte Suprema dice que si es para consumo personal, se pueden cultivar incluso de manera colectiva.

Como señal política, el proyecto de ley es potente, porque abre una cancha que hace 10 años no estaba abierta. Pero en el área chica, ese proyecto resulta totalmente insuficiente, porque, entre otras cosas, el autocultivo es condición necesaria, pero no suficiente, para una nueva regulación de cannabis que asegure el acceso.

10 02 17 - Entrevista Claudio Venegas (revista cañamo) - presos por plantar

¿Por qué?

Es cuestión de matemática. Si te quedas solo con el autocultivo, estás construyendo una legislación clasista, pije y cuica, porque estás obviando un montón de personas que no está en condiciones de autocultivar.

Hay gente que no tiene talento, porque hay que tener mano para cultivar. Pongámonos en el caso de la gente que no tiene ganas, porque quiere fumar pitos, pero no le gusta cultivar. Además hay otro grupo, gente que no tiene las condiciones objetivas, porque vive con los papás o en una pensión, por ejemplo.

También está la gente que consume en bajas cantidades, que es la mayoría, es difícil pensar que esa gente va a hacer toda la pega de cultivar, si lo que hace es fumarse un pito al mes.

Pero hay una razón más de fondo y estructural: las personas de los sectores populares no tienen las mismas condiciones para cultivar que tiene el resto de la población. Adónde van a instalar un indoor, en qué patio van a colocar plantas…

¿Cómo debiese ser complementado el autocultivo, entonces?

Cuando expusimos frente a la comisión de Salud, dijimos que hay que avanzar en el tema de las asociaciones de usuarios, similar al sistema de los clubes cannábicos. Pero según los cálculos que hemos hecho, ni siquiera así se va alcanzar a satisfacer la demanda. Necesariamente, hay que considerar, calcular y analizar la posibilidad de abrir un mercado restringido y controlado hacia los dispensarios de cannabis, porque uno tiene un producto donde la demanda es mayor que la oferta, entonces, si el acceso a la oferta no satisface la demanda, lo que uno tiene es una tremenda demanda que se transforma en mercado negro.

¿Qué camino sugieres tomar a la hora de abordar el acceso de los menores de edad a la marihuana, considerando el aumento del consumo entre adolescentes?

En principio, los menores de edad no deben consumir ninguna sustancia psicoactiva, legal o ilegal. De hecho, el tabaco y el alcohol están prohibidos para menores. Si alguien en su casa le diera a un menor tabaco o alcohol, está vulnerando los derechos del menor y es válido para el cannabis y para cualquier sustancia.

Hay que entender que aquellos menores que se involucren en prácticas de consumo, el abordaje no puede ser la criminalización, como ocurre en la actualidad. La mejor forma de proteger a los menores frente a conductas y prácticas inadecuadas para su edad, por su nivel de desarrollo psicobiosocial, es la educación, no la represión, ni las prohibiciones, ni las normas.

Que la gente viva la fantasía de que sus hijos y el mundo van a estar más libres porque un papel dice que hay algo que está prohibido, es una quimera fascista e hipócrita. A los niños se los protege con educación, con información de calidad y con diálogo.

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Destacabas el rol de la sociedad civil y de la familia en la educación de los menores, pero ¿qué pasa con las escuelas, que son los espacios institucionales de educación?

Es el Senda el que supuestamente se preocupa de educar a sus profesores y elaboran sus materiales. Ellos son los responsables, los que debieran plantearse el tema más a fondo y encuestar a unos profesores al azar, para ver qué saben de cannabis.

¿El debate sobre la marihuana puede servir de base para abrir la discusión sobre el uso de otras sustancias de origen natural, como los hongos o la ayahuasca?

Da lo mismo si sale de la tierra o si sale de un laboratorio. Las sustancias son sustancias, si salen de una planta, un hongo o un laboratorio, no tiene nada que ver con los niveles de riesgo que pueden tener las sustancias. La floripondio es súper natural y ni siquiera me atrevería a sugerirla en el menú.

¿Entonces hacia donde tiene que avanzar la política de drogas?

Tiene que incluir todas las sustancias psicoactivas. Primero tiene que estar enfocada desde un paradigma de bienestar y salud. Segundo, una política sensata debe ser guiada por el Ministerio de Salud o Educación, pero en ningún caso por el Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Ellos no saben de esto, saben de crímenes y delincuencia, que se preocupen de eso.

Tercero: hacer una política de drogas que eduque, porque los niños no deberían consumir ningún tipo de sustancia, pero no por razones morales, sino porque toda la evidencia científica disponible indica que puede causar efectos importantes e incluso graves en personas que están en desarrollo.

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