El próximo jueves se inaugurará en Santiago el Tercer Seminario Internacional de Cannabis Medicinal, evento organizado por la Fundación Daya y que tendrá a connotados participantes, tanto de la comunidad nacional como internacional.

Investigadores, científicos, médicos y profesionales de la salud que trabajan con las propiedades terapéuticas de la cannabis se darán cita en la ocasión, junto a panelistas de la sociedad civil, parlamentarios y parlamentarias, bajo el lema “Ciencia, Política, Sociedad y Práctica Médica”. Entre otros, asistirán los diputados Karol Cariola, Giorgio Jackson y Vlado Mirosevic.

El Ciudadano conversó con uno de los expositores que participará de la mesa “Salud y factores sociales: ciencia, salud y educación comunitaria”, el investigador español Manuel Guzmán.

Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad Complutense de Madrid, el Doctor en Ciencias Biológicas de la misma casa de estudios lleva más de dos décadas investigando los posibles efectos de la cannabis como agente para combatir el cáncer y para el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas. En ambos casos su preocupación es establecer si la cannabis, en específico los cannabinoides THC y CNB, pueden considerarse algo más que paliativos.

¿Qué se propone Guzmán al asistir? Promover la regulación del consumo medicinal. En ese sentido, señala que su idea es contribuir “junto a las compañeras y compañeros de Fundación Daya, en un debate que intenta aportar a regular lo más racional y favorablemente posible para los pacientes, el uso de la cannabis desde una perspectiva medicinal”.

Agrega que este debate sucede en un contexto especial, al tratarse de un año electoral. “Desde mi perspectiva y desde mi rancho, me gustaría aportar información para persuadir de que el cannabis bien utilizado desde una perspectiva medicinal no es, por cierto, una panacea; pero sí puede servir para paliar el sufrimiento de muchas personas que tienen enfermedades crónicas, devastadoras y muy agresivas”, sostiene.

Respecto de cómo se ha llevado a cabo el debate a nivel regional, Guzmán destaca que se están dando los primeros pasos en América Latina. “Mi impresión es que se están dando unos primeros pasos, liderados por Uruguay, con un acercamiento muy valiente al tema, con dispensa de cannabis no solo medicinal, sino también recreativa. Esto es bastante avanzado. Y con programas que tienen dificultades prácticas en el plano medicinal, por ejemplo. Pero lo relevante es la decisión política de dar el paso adelante, quitándose tabúes que pesan y que se arrastran en todo el mundo desde hace mucho tiempo”, sostiene. En específico, se refiere a que la ONU ha considerado a la cannabis como “estupefaciente” en los años 60.

Avances en terreno científico

Dentro del campo de especialización del doctor Manuel Guzmán, están los estudios sobre los efectos de la cannabis en contexto de enfermedades neuorodegenerativas, de cáncer y cómo afecta el desarrollo embrionario.

En terreno de las enfermedades neurodegenerativas, Guzmán indica que “sabemos ya desde hace un tiempo que algunos componentes del cannabis, especialmente el THC y CBD, pueden tener efectos paliativos en enfermedades neurológicas; entre las más conocidas y aceptadas son la esclerosis múltiple. Ahí, los cannabinoides pueden paliar la espasmicidad y el dolor neuropático”. Junto con ello, agrega que más recientemente también se han hecho descubrimientos análogos para las “epilepsias pediátricas infantiles, para prevenir convulsiones”.

En este ámbito, la preocupación central de las investigaciones dice relación con “intentar dilucidar la base molecular por la que los cannabinoides actúan en la protección del sistema nervioso, para despejar si además de lo paliativo, los cannabinoides pueden ser neuroprotectores de cerebro humano”.

Ana María Gazmuri, directora ejecutiva Fundación Daya

Ana María Gazmuri, directora ejecutiva Fundación Daya

Por otra parte, en relación a las enfermedades cancerígenas, Guzmán señala que desde  hace veinte o treinta años se sabe que los cannabinoides pueden tener un uso paliativo para “atenuar el dolor, las náuseas, incrementar la falta de apetito y combatir la anorexia ligada al cáncer”. Nuevamente, la preocupación actual es establecer “si los cannabinoides van un paso más allá y pueden también ser remediativos, con efectos directos sobre el crecimiento del tumor”. Al respecto, señala que han habido avances: “Hemos hecho estudios con animales de laboratorio y además de que son buenos en nivel moral, dan buenas señales; ahora queremos dar el salto a atender enfermedades de personas humanas”.

En el otro lado de la moneda están las investigaciones sobre los efectos de la cannabis en el desarrollo embrionario. Guzmán señala que “se sabe que algunos componentes, cuando se usan de modo abusivo, pueden tener en algunos casos efectos negativos en el desarrollo cerebral de los embriones”. En este sentido, detalla que “estamos intentando dilucidar las causas moleculares por las que puede ser una desregulación del sistema cannabinoide endógeno, que pueda dar efecto a problemas siquiátricos hacia el momento adulto. Eso es lo que intentamos conocer”.

Uso recreativo

Por fuera de los avances en el terreno científico, ha habido una expansión del consumo recreativo de cannabis en varios países a nivel mundial, entre ellos España y Chile. Al respecto, Manuel Guzmán apunta que la realidad está instalada y hay que partir desde ella para conversar. “Los altos porcentajes de consumo son un hecho que está ahí. Fuera de cuestiones éticas y responsabilidad, es mejor poner estas cuestiones sobre la mesa, para discutir y regular el consumo. Es mejor que tener escondidas estas prácticas, con mala información y cuentos urbanos”, sostiene.

Por tanto, el investigador se declara favorable de promover “un uso responsables” de la cannabis para “mejorar la calidad de vida, el estado de ánimo, el estrés, tener mayor diversión, etc.”. “Es un derecho”, concluye, agregando que “con libertad, pero con información, se puede proteger a adolescentes, educar e informar”.

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