Foto: Glamorama

Han sido días duros para la animadora de Mega Ivette Vergara y su familia. Su padre, Aquiles Vergara, enfrenta dos juicios en su contra por violación a los derechos humanos y uno de ellos ya se encuentra en la Corte de Apelaciones.

Ivette defiende la inocencia de su padre hasta el día de hoy y acusa una seria falta de rigurosidad en la investigación. Algo que quedó al descubierto en un reportaje de Radio Bío Bío que mostró una serie de irregularidades cometidas por el magistrado a cargo de los casos, el ministro Luis Sepúlveda Coronado.

Los hechos ocurrieron durante los días posteriores al golpe de Estado en la región de Aysén, donde se asesinó a tres personas en la comisaría de la ciudad del mismo nombre. Se trata de los casos del ex regidor Erwin Altamirano, asesinado el 12 de octubre de 1973; el carpintero Julio Antonio Cárcamo; y el obrero y boxeador Sergio Alvarado, fallecidos el 2 de octubre del mismo año.

La investigación periodística señaló detalles inéditos que hablan, incluso, de una primigenia célula de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), conformada por militares y un coronel de Carabineros de la zona, la cual estuvo al mando de las ejecuciones y crímenes cometidos ahí. Sin embargo, la investigación judicial ha obviado testimonios de víctimas, de familiares y antecedentes que demuestran que efectivamente fue así e insiste en culpar a Vergara.

Según lo expuesto en Bío Bío, los miembros de la DINA que comenzaron a trabajar conjuntamente en la zona habrían sido el coronel de Ejército, Humberto Gordon, quien en esos años estaba al mando de Aysén; el capitán de Ejército, Joaquín Molina, recordado en el lugar como “capitán veneno” y responsable de la comisaría y cárcel de Aysén y luego del regimiento Las Bandurrias; y el prefecto de Carabineros de Aysén, de apellido Ducasseuax.

De sus acciones derivaron estas muertes, las que -sin embargo- el magistrado que lleva la causa insiste en achacar al padre de la animadora. Ella, pese a que nunca quiso hablar de este tema en público, decidió romper el silencio luego de conocer los últimos antecedentes. “Mi padre ha sido víctima de una injusticia tremenda”, señala en esta entrevista.

¿Cómo ha afectado a la familia la acusación en contra de tu padre por crímenes de derechos humanos?

Ha sido un proceso muy duro para nuestra familia, para mi madre, mis hermanos y obviamente para mi propio padre. Él siempre nos dijo que era inocente de lo que se le culpaba y yo siempre he creído en su inocencia porque no tiene razón para mentirnos a nosotros. Pero más allá de eso pude leer el expediente completo y era impresionante la cantidad de contradicciones y arbitrariedades de quienes acusaban a mi padre. Ha sido doloroso ver cómo un señor de edad, enfermo y que no merece este castigo ha debido ser procesado, culpado e incluso humillado sin razón, porque en más de una ocasión el magistrado que lo acusó llevó a la prensa y lo denostó públicamente. Y ahora, luego de tanto dolor, ¿quién se hace cargo de lo vivido por él, mi madre, mis hermanos y yo?

Durante mucho tiempo soportaron en silencio las publicaciones de prensa y los juicios y hoy sabemos al fin que tu padre no está involucrado en los hechos de los que se le acusa. ¿Cómo vives este proceso?

Con pena, dolor y rabia. Me parece que merecemos una justicia que nos represente, que nos defienda, que nos haga creer en Chile y sus estamentos. Pero, por el contrario, a diario vemos actos de injusticia. Delincuentes que quedan libres, inocentes que son juzgados, ladrones de cuello y corbata que evaden la cárcel. Todo eso provoca injusticia, porque si bien es cierto que un medio de comunicación hoy cuenta la verdad de mi padre, fueron muchos los que en el pasado lo acusaron sin pruebas y hoy no dicen nada. Al final, sólo queda dolor porque se vulnera a personas inocentes y su entorno con total impunidad. Sin contar el hecho de que también se vulneran los derechos de los familiares de las víctimas por no realizar una investigación adecuada que encuentre a los verdaderos culpables.

Después de la experiencia que has vivido, ¿qué opinas de la labor de los jueces de derechos humanos? ¿Crees que deben ser supervisados con más rigurosidad en su desempeño?

Creo que en general los jueces de derechos humanos han hecho una buena labor. Gracias a ellos hemos conocido el paradero de muchas víctimas de la dictadura y también hemos sabido quiénes son los culpables. Su labor es delicada, es compleja, más aún cuando se trata de poner en sus manos la fe en la justicia de cientos y miles de personas. Es por ello que lo sucedido con mi padre me parece terrible. Porque si un magistrado de derechos humanos señala a tu padre, dudas. ¿Cómo es posible pensar que alguien con los recursos para hacer una buena investigación y con todo el peso que implica esa responsabilidad no sea capaz de llegar a una decisión con pruebas suficientes? Es impresentable que este juez viole los derechos humanos de mi padre y de las víctimas y sus familiares. El Estado de Chile debe hacerse cargo de enmendar este error y asumir la responsabilidad, porque así como existe este caso, ¿quién dice si no existen otros donde los verdaderos culpables están libres viviendo tranquilamente su vejez…? Es inconcebible. Pero se equivocó y no ha mostrado señales de querer enmendarlo y eso me parece mucho más preocupante. Se les debe exigir rigurosidad.

El magistrado Sepúlveda Coronado, que lleva las causas contra tu padre en Aysén, habló de los pocos elementos que existen para hacer un juicio en temas de derechos humanos y cómo eso lleva muchas veces a cometer errores. ¿Quedaste satisfecha con esta explicación?

Aquiles Vergara

Eso no es así, imagínate que si una periodista con un poco de tiempo para investigar descubre tantas cosas importantes y decisivas sobre este caso, entonces ¿cómo es posible que un juez no lo haya hecho antes? Yo creo que aquí lo que hubo fue falta de interés por descubrir la verdad. A mi padre lo acusaron injustamente y quiero que se haga responsable de su error. Faltar el respeto de un ser humano acusándolo de crímenes de derechos humanos tan terribles es, también, una vulneración de sus derechos. Y eso debe tener castigo, porque no sólo viola los derechos humanos de mi padre, sino también de las víctimas y familiares de ellos que tienen derecho a saber la verdad. En el caso de mi padre, los familiares de las víctimas y detenidos de la época saben cómo sucedieron los hechos, lo declararon y el juez no los tomó en cuenta. Ellos dieron nombres y describieron los hechos cómo ocurrieron y ninguno de ellos señaló a mi padre; por el contrario, no lo conocían, pero sí declararon en contra de carabineros y militares que sí estuvieron involucrados. El juez, increíblemente, desestimó sus declaraciones y no las consideró.

Para quienes no se han enterado aún, ¿podrías explicarme qué argumentos se utilizaron para hablar de la inocencia de tu padre?

Básicamente el magistrado Sepúlveda no le dio valor testimonial a declaraciones de víctimas y familiares que acusan a otros militares y carabineros y que según los antecedentes recabados en el reportaje realizado, además eran miembros de la DINA. En cambio, usó informes de policías y militares involucrados en los hechos para acusar a mi padre, quien ni siquiera se encontraba en el lugar cuando ocurrieron los hechos. Informes y declaraciones que están llenas de arbitrariedades y contradicciones y, más grave aún, dejó fuera declaraciones de carabineros que tuvieron participación y exculpaban a mi padre.

¿Cómo viviste el día a día siendo apuntada con el dedo y cargando con algo que en el fondo de tu corazón además sentías como falso?

No solo en el fondo de mi corazón; durante estos 17 años leí cada declaración y diligencia que se hicieron, desde los informes del Servicio Médico Legal, que por sí solos descartaban las declaraciones de varios de los involucrados que apuntaban a mi padre como responsable. Él mismo le indicó al juez en varias ocasiones de su inocencia con argumentos sólidos, sin embargo, el juez lo instó en reiteradas oportunidades que se declarara culpable; esto me parece gravísimo. El juez no estuvo a la altura de esta causa de derechos humanos, no sé cuál es el interés del magistrado de acusar a mi padre, tanto así que hasta las familias de las víctimas y los detenidos de la época que declararon en estas causas saben que acá se culpó a un inocente. Me duelen las innumerables ocasiones en que este juez humilló a mi padre, de diversas maneras, entre ellas citar a la prensa y culparlo públicamente, reconociendo después en el reportaje que hizo la periodista que ellos cometen errores, pero que ya estaba hecha la investigación. ¿Estos son los jueces que velan por los derechos humanos en nuestro país? Esto produce una gran impotencia. Sólo espero que se revierta este “error” para que mi padre puede vivir en paz aunque el dolor, desgaste, enfermedades que ha vivido por tantos años de injusticia, nada ni nadie se lo compensará.

Supongo que la impotencia de la que hablas es la misma que han sentido las víctimas, asesinados y detenidos desaparecidos. Con un clima de tanta odiosidad reinante en este tema, ¿qué le dirías a ellos hoy?

Valoro la democracia y rechazo la dictadura por lo mismo, no estoy de acuerdo con los asesinatos ni las desapariciones, pero lamentablemente algunos militares sabiendo que esto sucedía no pudieron hacer nada para detenerlo. Eso no los vuelve cómplices ni asesinos; así como han sufrido familias completas por perder a los suyos en el golpe de Estado y días posteriores, también hay familias como la mía que hemos sufrido viendo cómo se culpa a un inocente de atrocidades como ésas. Los asesinos siempre deben pagar sus culpas, sean del bando que sean. Y los inocentes merecen justicia, incluso si son militares o de las Fuerzas Armadas. La justicia debería ser igual para todos.

Foto: Chilevisión

¿Estás de acuerdo con el cierre de Punta Peuco?

Tal como te comenté antes, estoy de acuerdo con que los responsables de crímenes deben ser juzgados y condenados, sean causas de derechos humanos cometidos en Dictadura o Democracia. Sin embargo, el Estado debe asegurar un debido proceso, con investigaciones y diligencias eficientes que determinen, sin duda alguna, a los verdaderos culpables, más aún cuando los jueces tienen suficientes recursos económicos para realizar estas investigaciones. En nuestro caso, esto no ha sido así. Si el objetivo de cerrar Punta Peuco es porque existen mejores condiciones que en otros recintos carcelarios, me parece que el foco está equivocado. Es nuestro deber como sociedad mantener las condiciones de humanidad, higiene y salubridad de todos los recintos. En las cárceles se encuentran personas que tienen dignidad humana y eso es el problema de fondo. No sacamos nada con eliminar un centro penitenciario que está en mejores condiciones sólo para igualar hacia abajo, debemos subir el nivel de las cárceles en Chile. Como ciudadana y periodista, donde he tenido la oportunidad de conocer la realidad penitenciaria, puedo decir que es evidente la necesidad que hay en Chile de mejorar todos los centros de reclusión de nuestro país.

¿Fue tu padre un militar golpista?

Mi padre en ese año tenía a mi madre enferma con hijos pequeños y había pedido la baja en meses anteriores al golpe. El no eligió ser parte de esto, lo obligaron a permanecer en el Ejército a pesar de que había pedido la baja. Lo amenazaron con pasarlo a una corte marcial. Ante esta situación, su superior directo lo sacó del regimiento donde estaba para ayudarlo. Degradado en sus funciones, estuvo a  la espera de que llegara el mes de enero de 1974, cuando podría al fin dejar la institución. Él no apoyó el golpe y se retiró del Ejército cinco meses después al conseguir la baja que había solicitado.

¿Cómo ves a tu padre hoy, luego de casi de una década de acusaciones y juicios?

Está desgastado, enfermo, cansado. Han sido 17 años luchando por demostrar su inocencia con todo en contra. Le pido a cualquiera que se ponga en mi lugar. Es imposible no sentir rabia e impotencia ante la falta de sensibilidad, la falta de profesionalismo en la investigación y haber hecho pasar a una familia por tantas humillaciones y dolores; y también pienso en las familias de las víctimas, porque ellos tampoco han tenido justicia al no encontrar y condenar a los verdaderos culpables.

¿Qué esperas que suceda ahora con el caso de tu padre en tribunales?

Que se haga justicia y se condene a los verdaderos culpables, como siempre debió ser. Por respeto a mi padre, a mi familia y a las familias de las víctimas.

Te invitamos a leer el mencionado artículo publicado en Radio Bío Bío sobre el caso en donde ha sido involucrado Aquiles Vergara. Ingresa aquí.

No more articles