Entrevista

Rodrigo Sandoval, ex director de Extranjería y Migración: “Creo que a Chile le falta migración, creo que el país necesita migración”

"Los actores políticos no dicen lo que debieran decir. En materia migratoria quién se para y dice: 'no joda, la migración no es un peligro ni riesgosa, el migrante trabaja tanto o más que usted'", sostiene la renunciada autoridad de gobierno.

El pasado lunes 21 de agosto la presidenta Michelle Bachelet firmó el esperado proyecto de les de migraciones, que se encontraba en las carpetas del Ejecutivo desde principios del año pasado, y que recién ahora, en medio del fuerte debate respecto de la situación de los inmigrantes en el país, ingresó al parlamento con suma urgencia. Asunto complejo, pues la discusión legislativa se realizará en pleno período electoral sin la certeza de que pueda llegar a aprobarse en el actual gobierno.

La iniciativa ha sido duramente criticada desde las organizaciones de inmigrantes, las que han calificado de insuficiente a la propuesta de La Moneda, ya que “sigue visualizando al inmigrante como un problema de seguridad» y, junto con eso,  sostienen que «muchos de los derechos que se reconocen se condicionan a la seguridad nacional de manera indirecta. Parece que el tema de la seguridad nacional brilla en el ADN de algunas personas que redactaron esto».

Rodrigo Sandoval, abogado, militante DC y ex director del Departamento de Extranjería y Migración, presentó su renuncia al cargo el pasado 26 de julio por la forma en que el gobierno, en especial el Ministerio del Interior -del que depende el servicio que dirigía- manejaba el tema.

Desde su experiencia, Sandoval, en entrevista con El Ciudadano, califica a la migración como un fenómeno que no ha sido tratado como debiera cuando sostiene que “en el debate público hay una inhibición de hacer efectiva las responsabilidades de lo que nosotros hacemos”. En este sentido, agrega: “Aquí nadie asume políticamente, entonces si alguien no colabora o retiene el progreso de una ley, preguntémosle: ¿Por qué hay un proyecto de febrero de 2016 y que se revisa en diciembre de 2016? ¿Hay un informe de Segpres o de Hacienda que diga que está malo?”.

Respecto de la capacidad de la iniciativa de gobierno para mejorar los procesos de la migración, Sandoval sostiene que una nueva ley por sí sola no resuelve los problemas en esta materia, dado que se debe desarrollar una estructura intersectorial que dé respuesta para “desarrollar un órgano intersectorial que traiga insumos de varios lados y que no dependa de la autoridad política de turno. Con esto sectorialmente se obliga a que se asuma la responsabilidad sectorial en materia migratoria, ya sea en salud, vivienda, educación”.

A partir de la discusión en materia migratoria, queda la sensación de que falta mucho por pensar, planificar, proyectar. ¿Qué crees tú al respecto?

Lo que se observa en la cuestión migratoria es que se constatan un montón de deficiencias de nuestras sociedades. La migración no es un fenómeno aislado de lo que significa el desarrollo y los desafíos que tiene cualquier sociedad. Y así como nos damos cuenta de que el crecimiento económico no va a la par de las respuestas de las personas a partir de esa realidad económica, del mismo modo la migración no ve en la sociedad una respuesta adecuada a las necesidades que va generando en las personas. Esto se verifica en muchos lugares del mundo en esta materia, pero en el caso de Chile, que es un país que tiene deficiencias estructurales, no se hace cargo de las brechas sociales que existen y menos podrá hacerse cargo de las brechas que existen en entre los migrantes.

Tampoco existe cultura de acogida al extranjero, eso de que “y verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero” está algo en el olvido

No po, cuando se escribió eso era una época cuando el extranjero era rubio, caucásico, tenía más recurso que nosotros y traía riqueza. Siento que la migración desnuda características y vicios que nosotros tenemos como sociedad. Generalmente, se le da carácter de problemas migratorios a cuestiones que son manifestaciones de la sociedad chilena; las viviendas colectivas se les asignan como problemas a los migrantes, pero los cités o conventillos han existido desde hace muchos años en la sociedad chilena como manifestación de la discriminación en Chile, refleja un modelo social donde la vulnerabilidad está legitimada como objeto de lucro. La discriminación, la falta de cohesión, no es algo que parta con los extranjeros sino que es una cuestión inherente a la sociedad chilena. Normalmente se dice que estamos llenos de extranjeros, pero eso no es real porque la migración se concentra en Santiago y Antofagasta, porque los cupos laborales y trámites se concentran en ambas regiones. En la medida que le demos tratamiento de problema migratorio a cosas que no lo son, son problemas de nuestra sociedad. Hay un tema de madurez de nuestra sociedad.

Cosa que se ha reforzado con la legislación en esta materia

Si revisamos todas las normativas migratorias en la historia de Chile, nos encontramos con el decreto 1094, que es fascista, discriminador, racista; pero si miramos toda la legislación migratoria nos encontramos que a los tipos o no los dejan entrar, o los mandas a colonizar a donde tú no quieres ir, o lo mandas a hacer la pega que tú no quieres hacer. También tenemos el caso de la norma del año 1953 que sostiene que la migración sirve “para el mejoramiento biológico de la raza chilena”. La tradición legal sostiene que las normas son el reflejo del alma de los pueblos, un país no tendría normas fascistas si no tiene un potencial fascista.

La migración y el modelo neoliberal

¿En la discusión del proyecto de migración se está poniendo la carreta ante que los bueyes?

Ningún país tiene resuelto el tema de la migración, y aún nadie sabe cómo resolverlo, ya que se le da un carácter problematizado a algo que no lo tiene per se. No hay países que pueden darles cátedras a otros, pero lo que pasa es que en Chile la migración viene a develar los vicios de la política, que dejó de ser la acción del coraje llevada a los temas públicos y pasó a ser la entrega de lo popular en las cuestiones que a todos nos importan. Entonces, los actores políticos no dicen lo que debieran decir. En materia migratoria quién se para y dice: “no joda, la migración no es un peligro ni riesgosa, el migrante trabaja tanto o más que usted”. La migración demuestra cómo el sistema hoy te lleva a crear conflictos internos de clase. ¿Por qué un trabajador chileno debiera sentirse agredido por un extranjero que viene a ganarse su sustento, cuando hay un sistema económico internacional que crea inequidades y que provoca la migración?

Generando competencia entre trabajadores

Te lleva a competir entre personas de la misma clase y no interpela a las personas que generan esto. La explicación no se debe exigir entre trabajadores, sino que a los cuadros gobernantes que son las personas que gestionan la globalización de forma tal que no se hacen cargo de que la horizontalidad económica, que busca hacer “eficiente” la gestión económica, no se traduce en la clase trabajadora. La migración hoy es un síntoma de la globalización, la migración moderna es un intercambio más. Entonces cuando tienes un modelo que horizontaliza todo y que promedia todo, el ser humano se convierte en un recurso más e intercambiable, llegando a ser tu rol de trabajador lo que incide donde puedas estar. El sistema te lleva a lugares donde eres útil.

¿Podemos entender ésta cómo una fase del modelo neoliberal?

Es la corrección que falta al modelo. La razón por la que llega tarde a resolverse, es un por un tema de seguridad. ¿Por qué los liberales o las personas que promueven la libre circulación de bienes o servicios no tienen el mismo discurso en el caso de las personas? Porque tiene que ver con un elemento de control, porque a la permanencia se le da un valor económico y eso lo maneja el Estado. ¿Qué pasaría si dejáramos que la gente fuera y viniera como quisiera? ¿Habría tráfico irregular? ¿Habría ingreso clandestino? ¿Se quedaría aquí la gente? Yo hace un rato me encontré con un grupo de haitianos en la Plaza de Armas de Santiago y todos se quieren volver, pero ¿por qué no se vuelven? Porque saben qué si se van y quieren volver no lo podrán hacer, porque el Estado le dio un valor económico a ese ingreso, porque lo hace escaso. Al adquirir un valor económico se vuelve en un bien transable y, con ello, tiene una herramienta más para gestionar económicamente la actividad humana.

De paso genera redes de burocracia y corrupción

Y vamos todos ganando.

Ahora, ¿Hay una marcada tendencia economicista en tu reflexión respecto del tema de migración?

La forma de ver la migración, a partir del relato de los principios, el enfoque de derechos, que son todas personas con derecho a migrar, déjalo para la academia o para la incidencia política si quieres. En términos de socialización del debate no tiene sentido, porque la única forma que tienes para hacer entender a la población de que la migración no es un riesgo es demostrarle cómo la migración se explica, se justifica y le beneficia desde un punto de vista económico. Es utilitarista lo que digo, pero es una forma de hacer entender, ya que mi rol no es cambiar las conciencias de las personas sino que crear las condiciones para que se pudiera discutir una ley de migraciones con enfoque de derechos.

Ley de Migraciones:  “Aquí nadie hace efectiva la responsabilidad política”

¿El discurso del Estado es tramposo en esta materia?

El discurso de la sociedad es tramposo, como en muchas otras áreas la sociedad chilena se debate entre una virtuosidad en el discurso y una materialidad o pragmatismo importante. Y eso se da no solo en el caso de la migración.

Se ha ingresado un proyecto con una serie de observaciones y donde, al parecer, la mirada de Hacienda vuelve a tener preponderancia

Yo no estoy de acuerdo con esa versión. En el tiempo que me tocó estar en el cargo no fue Hacienda quien levantó el argumento económico. Nunca escuché ni leí argumentos al respecto por parte de ellos.

¿El subsecretario Aleuy?

Aquí en el debate público hay una inhibición de hacer efectivas las responsabilidades de lo que nosotros hacemos. La política es coraje: Proponer lo que te convence, que te convoca, estar dispuesto a llevarlo a cabo y hacerte cargo de las consecuencias, eso es política. Aquí nadie hace efectiva la responsabilidad política, entonces si alguien no colabora o retiene el progreso de una ley preguntémosle por qué. ¿Por qué hay un proyecto de febrero de 2016 y que se revisa en diciembre de 2016? ¿Hay un informe de Segpres o de Hacienda que diga que está malo?

¿Oportunismo electoral?

Este es un problema de la sociedad, es un problema macro. La migración nos ocupa cuando nos preocupa y nos preocupa cuando hay una contingencia que hace acordarnos que hay migración. Por lo tanto, uno no ve en el tema de migración un debate amplio, complejo y profundo sobre lo que debe ser la migración para Chile, sino que se ve que “nos tocó hablar de migración, veamos cómo salimos de esto”. Dónde están las posturas y temas de fondo, la discusión no es si cuesta o no plata –tomando en cuenta que aquí se gasta plata en tonteras- la pregunta es: ¿vale la pena gastar la plata o no? O, ¿la migración es algo en que valga la pena invertir? Esa es una cuestión de fondo, nadie se ha referido a ello.

¿Cuánto cuesta la migración?

El costo del Servicio (Dirección de Extranjería) es de $23 mil millones. El año 2015 el Estado gastó $18 millones. Por visas se recauda, con datos del 2015, $25 mil millones y por el plan de gobierno interior del año pasado se ingresaban $1.800 millones más. No había problemas de recursos, había un problema de prioridades. Pero esto no hay que verlo en términos del Servicio. ¿Cuánto aporta la migración? Yo creo que a Chile le falta migración, creo que el país necesita migración… Sin pensar en lo social y lo cultural, pensando en lo demográfico el país lo requiere: Somos menos y somos más viejos, la tasa de dependencia del Estado es mayor y Chile, hasta el momento en que me fui del cargo, seguía siendo un explotador de recursos naturales, su producto depende de la mano de obra. Cómo  financiamos al Fisco, a través de la migración. No hay chance, hay que traer migración y nadie se hace cargo de este tema, es ridículo pensar en cómo regulamos la migración cuando el país necesita traer más migración.

¿Podemos vincular esto al cortoplacismo electoral?

De todas maneras, pero yo no tendría problemas con el cortoplacismo electoral si el Estado fuera diferente. Pasa que tenemos un a Estado chico, volátil y voluble a la contingencia política. Si tuviéramos un Estado profesionalizado al nivel que se necesita y que los movimientos políticos no determinaran la marcha regular del Estado, podrías tener proyectos de largo plazo. Aquí, en realidad, tenemos dos años para instalarse, uno para gobernar y uno para irse.

Entre instalarse y gobernar, ¿Qué opción real hay de sacar esto adelante considerando los bloques políticos que existen?

Creo que con  la entrada del Frente Amplio se abre este tema, porque estos cabros meten cuestionamientos severos al modelo. Porque entre la derecha y la Nueva Mayoría la discusión no existía. No te podría decir que sí existen miradas de derecha o izquierda en este tema.

¿El tema migratorio se arregla con una ley?

No, pues el tema no es legal. Lo que la ley debiera darte es una estructura con enfoque de derechos, que significa que el sujeto de tu regulación es una persona que toma decisiones inteligentes y racionales. Lo segundo, es que debe haber un formato realista y moderno de visas, por ejemplo, una visa para alguien que viene a buscar trabajo, porque si no lo encuentra se irá, ya que Chile no es un lugar para quedarse viendo la tele. Hoy se les obliga a las personas a mentir. Y por último, la institucionalidad, lo que se refiere a hacerse cargo de desarrollar un órgano intersectorial que traiga insumos de varios lados y que no dependa de la autoridad política de turno. Con esto sectorialmente se obliga a que se asuma la responsabilidad sectorial en materia migratoria, ya sea en salud, vivienda, educación.

José Robredo Hormazábal @joserobredo
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