Presidenta, yo no voté por usted

Bachelet-reforma-educacional-e1400546521818-655x361

Presidenta, para contextualizar el contenido de esta carta, quiero partir estableciendo que yo no voté por Ud. ¿Las razones? Algunas quizás podrán deducirse de lo que escribo más adelante. Otras, seguro ameritan una conversación con un buen café. De hecho, cuando quiera.

Bueno, le cuento. Soy un chileno como tantos otros. Uno que no milita en ningún partido, ni es activista registrado en algún movimiento social. También puedo decir que soy un trabajador dependiente, de esos que cumplimos horario y tenemos 15 días de vacaciones. Utilizo el transporte público por elección y vivo en un barrio de clase media.

Soy de los que pueden pagar un poco más para tener una mejor cobertura de salud, pero al mismo tiempo, soy de los que temen enfermarse gravemente porque con eso tampoco es suficiente. He tenido tres periodos de cesantía grandes, así que soy de los que les da rabia, y mucha, de ver su cartola de AFP.

Soy esposo, hijo, hermano. Como verá, no tengo nada de especial y desde esa generalidad es que hoy le escribo.

Testigo de lo que está viviendo el país, he notado como temas como la transparencia y el servicio público, se mezclan sin ningún escrúpulo con titulares tendenciosos y opiniones sesgadas. He visto como periodistas y comentaristas políticos han perdido toda objetividad, sacando a relucir evidentes intenciones de dirigir a sus seguidores con convicciones personales. Para que decir de nuestros perpetuos dirigentes políticos. El fanatismo nos tiene rodeados.

Sabemos que este es ciego y sordo, pero no mudo y si se quiere arreglar la situación, necesitamos personas que sean aporte a la discusión, no individuos interesados en distraernos del fondo por susto a aparecer como involucrados.

Por eso he tomado dos decisiones.

La primera nace con el recuerdo del año 88 y el regalo que me hice dos meses antes del plebiscito, al cumplir la mayoría de edad. Inscribirme voluntariamente en los registros electorales. Decidí en esa ocasión ser actor principal. Voté, gané, ganamos. El trabajo estaba hecho. Ahora, podíamos dormir tranquilos, ya que nuestros líderes se encargarían del resto. Lo juraron, con arcoíris y todo.

¿Cómo explicar hoy, después de 25 años, la sensación que se siente al ver toda la evidencia sobre las causas de la crisis política que nos cae por montones gracias a la era digital? Perdón, crisis país. La responsabilidad sin duda es compartida.

Por esto he resuelto despertar y ser parte nuevamente de quienes toman las decisiones.

La segunda determinación, tiene que ver con elegir qué postura tomar y es aquí, Presidenta, donde entra Ud. en escena como protagonista.

Por un lado, la he escuchado prometer un sin número de acciones tanto para llevar adelante proyectos en pro de terminar con las desigualdades y hacer de Chile una patria más justa, como otras para estructurar un marco que regule las malas prácticas en la actividad política. Pero al mismo tiempo, uno se pregunta si esas iniciativas tendrán un buen fin, ya que he visto aparecer a un gran número de críticos con evidentes conflictos de intereses, y también a algo que llamaría “barras bravas del Statu Quo”. Todas caras conocidas. Todos implicados.

¿Qué hago? ¿Entro en la dinámica de entorpecer todo porque opino distinto o subo la vista y miro un poco más adelante? ¿Entro a una pelea por mis ideales o trabajo por ellos?

Me he convencido últimamente que hemos pasado mucho tiempo luchando y es la hora de cambiar de paradigma. La lucha reivindica, pero requiere de enemigos al que debemos estar dispuestos a derrotar y para mí eso es para otros tiempos. El dictador ya murió y su herencia está por desaparecer, por lo que hoy no tengo rivales, sino compatriotas. Quedarán como siempre algunos fundamentalistas rondando, pero confío que serán la minoría y se los haré saber.

Elijo entonces cooperar en darle a nuestro país la democracia por la que si tuvimos que luchar años atrás. Elijo criticar a través de ideas y no de quejas. Elijo dejar de buscar caudillos, pues hay que entender que los elegidos hemos sido siempre nosotros.

Presidenta, como dije, yo no voté por Ud., pero eso no significa que deba tolerar que tanto contrincantes como aliados, entre ellos los causantes directos de la crisis, se pasen todos los días criticando destructivamente lo que Ud. hace o deja de hacer, alimentando diferencias que arrastran con esto a todo un país a esta misma dinámica, cuando lo que deberían estar haciendo, es favorecer las voluntades que buscan solucionar el conflicto.

Elijo así el trabajo mancomunado, ese que me llevará a dejar atrás mis diferencias con Ud. y a ponerme a su disposición para avanzar.

He decido poner mi confianza en la mayor autoridad de este país y desde mis simples, pero inagotables pretensiones, le digo que desde hoy, cuente conmigo.

Rodrigo Moreno

Rodrigo Moreno Celis El Ciudadano
Comentarios

Te invitamos a comentar y participar de esta discusión. Todo comentario que atente contra los derechos humanos y se centre en la grosería para descalificar, no será admitido en el presente espacio de debate ciudadano.