La académica de la  Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales afirma que pese a los avances que Chile presenta en ámbitos como el económico, nuestro país aún presenta fuertes deudas en materias sociales, como en la igualdad de género, aspecto que se ve obstaculizado por la existencia de un rígido marco conservador en el país.

En todo el mundo, se entienden a los derechos sexuales y reproductivos como un conjunto de derechos que se relacionan con la sexualidad y la reproducción de las mujeres y los hombres. Todas las personas gozan de estos derechos, sin discriminación alguna,  con los que pueden tomar decisiones con libertad y sin violencia. Se relaciona, además, con alcanzar el máximo bienestar y la mejor calidad de vida posible.

Los derechos sexuales y reproductivos son considerados como parte de los derechos humanos, y se relacionan con el derecho a la salud, a la libertad individual, a la libertad de pensamiento, de conciencia y religión, de opinión y expresión, a la información y educación, a formar o no una familia, a vivir libre de maltrato o a los beneficios del progreso científico, entre otros.

Como parte de estos derechos se pueden mencionar temas como la posibilidad de interrupción del embarazo, el acceso a métodos de planificación familiar, la expresión libre de la orientación sexual o tener acceso a la prevención y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual (ETS). No obstante, el reconocimiento de estos derechos a nivel mundial, en nuestro país su reconocimiento y cumplimiento es limitado o, sencillamente, no se reconoce, como el derecho al aborto, en el caso de las mujeres.

Precisamente, al mediodía de hoy, 8 de marzo, cuando en todo el mundo se celebra el Día Internacional de la Mujer, en el Centro Cultural Palacio de La Moneda, en Santiago, Claudia Dides, profesora investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y magíster en Estudio de Género y Cultura de la Universidad de Chile, ofreció una conferencia titulada “Derechos Sexuales y Reproductivos en Chile”, en donde comentó su parecer sobre las deudas que aún existen en el país respecto a la igualdad de genero.

Pese a los cambios que ha vivido el país en los últimos veinte años, desde la reinstalación de la democracia, lo que han significado una serie de transformaciones en la sexualidad y la reproducción de la población chilena  -con tasas de fecundidad cada vez más bajas y la aparición de otros tipos de familias-, la experta señala que el país aún vive “bajo un rígido marco conservador”, en donde resulta incómodo la cada vez mayor autonomía de la mujer como sujeto, producto de la separación entre “sexualidad” y “reproducción”, hecho originado por la generalización de los métodos de anticoncepción.

En Chile, según Dides, el conservadurismo y la resistencia a los cambios son de carácter transversal en la sociedad, y se origina a través de una serie de elementos y conceptos que se entregan a través de la educación y la cultura. Esta acción también se puede observar, según la académica, a través de la actitud de algunas instituciones, como la Iglesia Católica, o más bien su jerarquía, y grupos ligados a ésta –o incluso más allá- y de otras confesiones religiosas. Por su parte, el Estado, “separado de la Iglesia desde 1925” recuerda la experta, también presenta algunas actitudes erráticas en relación a profundizar en los derechos sexuales y reproductivos, como por ejemplo, dilatar la puesta en marcha de programas relativos a estos temas.

LOS DESAFÍOS PENDIENTES

Al respecto, Claudia Dides, con un trabajo en conjunto con el Programa de Género y Equidad de la Flacso, identificó diez desafíos o “temas pendientes” que hasta el día de hoy nuestro país ha no ha podido solucionar, o bien, avanzar en la superación de éstos. En primer lugar, el fenómeno del embarazo adolescente, “que se manifiesta en inequidades, que manifiesta problemas de salud personal, familiar y social”, según la académico, se sigue concentrando  -y aumentando- en los sectores más vulnerables del país.

Directamente relacionado, aparece la insuficiente educación sexual, así como “la clara deficiencia de los Servicios de Salud Sexual y Reproductivo en jóvenes y adolescentes”, explica Dides, y añadió que en Chile, según la Encuesta de Calidad de Vida y Salud, “el 40% de las y los jóvenes, de entre 15 y 19 años de edad se ha iniciado sexualmente”.

La experta de Flacso señala también el aumento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en adolescentes (80% de las afectadas son mujeres), lo que se relaciona también, según Dides, con los casos de abusos sexuales. Además, recordó la inexistencia del aborto terapéutico en Chile como un derecho de la mujer, así como la inexistencia de cifras concretas en relación al número de casos de aborto en el país.

Otros desafíos pendientes son por ejemplo, la infertilidad (afecta entre el 10% y el 15% de las parejas, y a las mujeres de sectores más vulnerables), la no consideración de la cosmovisión de los pueblos indígenas a la hora de las relaciones afectivas, la concentración de casos de VIH o Sida en mujeres y hombres que tiene sexo con sus pares, los problemas que todavía presenta el acceso a los anticonceptivos de emergencia por parte de las mujeres, la ausencia de Programas de Salud Sexual y Reproductiva para los hombres, y la persistencia del fenómeno de la violencia intrafamiliar en el país, con numerosos casos de femicidio cada año.

Por Christian Armaza Benavides

El Ciudadano

Fotografías: Flacso, stencil callejero

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