La Democracia Cristiana, las platas de la CIA y el golpe de Estado


17 March, 2013 04:03
#Justicia y DD.HH, #Política, #Portada

 

El partido chileno que recibió más platas de la CIA para instigar el golpe de Estado de 1973 fue el Partido Demócrata Cristiano. Sólo en 1964 la CIA gastó más de 2 millones 600 mil dólares en apoyar la candidatura de Eduardo Frei Montalva. Incluso el financiamiento del PDC llegó hasta 1974. En 1965 la CIA hasta hizo un focus groups para elegir a los candidatos al parlamento. Todo esto lo dice el Informe Church del senado norteamericano, emitido un año después, documento que junto a otros informes de agencias norteamericanas son reseñados en el libro La secreta obscenidad de la historia de Chile contemporáneo, del historiador Luis Corvalán Márquez. Una trama del más alto escándalo político y que, como muchas otras cosas, han pasado piola en Chile.

A fines de 1975 el senado norteamericano a instancias del senador, Frank Church, hizo públicas las investigaciones realizadas por dicha institución sobre las actividades clandestinas del gobierno de EEUU en Chile durante 10 años. Titulado Acciones encubiertas en Chile, 1963-1973, el informe, pese a la magnitud de los datos aportados, es aún desconocido en Chile. En 1999 otros cerca de 3 mil documentos secretos de varias agencias norteamericanas fueron desclasificados.

Sobre estos documentos construye su investigación el historiador Luis Corvalán Márquez, en su libro La secreta obscenidad de la historia de Chile contemporáneo, publicado por Ceibo Editores y que con la conmemoración este año de los 40 años del golpe militar vuelve a poner el tema en la agenda pública.

La oscura trama envuelve a personajes como el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, quien poco después cayera por el escándalo Watergate; su secretario de Estado, Henry Kissinger; el ex director de la CIA, Richard Helms o personajes más cercanos como Eduardo Frei Montalva, Patricio Aylwin o Andrés Zaldívar.

Luis Corvalán Márquez es Doctor en Estudios Americanos con mención en Pensamiento y Cultura y ejerce la docencia en las universidades de Valparaíso y de  Santiago. Experto en la historia de Chile de la segunda mitad del siglo XX, ha publicado  Los partidos políticos y el golpe del 11 de septiembre; Del anticapitalismo al neoliberalismo en Chile. Izquierda, centro y derecha en la lucha por los proyectos globales. 1950-2000; Nacionalismo y autoritarismo durante el siglo XX en Chile, entre varios otros.

NIXON KISSINGER Y LAS “FUERZAS INTERNAS”

La investigación de Corvalán se inicia una década antes de la asunción del presidente Allende al gobierno. Ya desde 1962 que la CIA venía monitoreando lo que pasaba en la política chilena tras un siglo de avance de los movimientos populares. Para  Kissinger, Allende y su gobierno de la Unidad Popular (UP) representaban “un peligro muy grande para los EE.UU. en la medida en que encarnaba un proyecto que armonizaba socialismo con democracia política. Este modelo podía concitar procesos análogos en otras partes del mundo, particularmente en Italia. A juicio de Kissinger, había que terminar con este potencial embrujo. De allí la necesidad de derrocar a través de las ‘fuerzas internas’ al gobierno del presidente Allende y de desprestigiarlo mediante campañas que lo acusaran de representar un intento ‘totalitario’”- cuenta el historiador.

La presión hacia Chile, una vez asumido el gobierno de la UP no se dejó esperar. El informe Church da cuenta que el gobierno de EE.UU. diseñó una política hacia Chile que se articulaba en presiones económicas externas, acciones encubiertas y una “cara fría pero correcta”. Corvalán destaca que “entre las principales ‘acciones encubiertas’ figuraba el financiamiento a las ‘fuerzas internas’. Es decir, a todas aquellas organizaciones gremiales, políticas y económicas que debían generar  la ingobernabilidad en el país, por ejemplo, a través de los paros gremiales, deslegitimando al gobierno, creando las condiciones para que interviniera el factor militar, que también era considerado una ‘fuerza interna’. Según explican los documentos norteamericanos, las presiones externas, como el bloqueo financiero,  debían traducirse en un caos económico del cual sería acusado el gobierno, lo que haría más efectiva y convincente  la acción de las mencionadas ‘fuerzas internas’ haciendo así posible el golpe. Los estrategos norteamericanos consideraban que solo las presiones externas crearían las condiciones para que las ‘fuerzas internas’ tuvieran éxito en su tarea de derrocar a Allende. Los documentos norteamericanos desclasificados son muy explícitos sobre el punto”.

EL MITO DE LA DICTADURA COMUNISTA

La estrategia desarrollada se apoyaba en una lubricada campaña comunicacional destinada fundamentalmente a las clases medias para provocar la sensación de que Allende apuntaba a instalar una ‘dictadura comunista’ en Chile. Dicha idea, según Corvalán, “es una construcción ideológica norteamericana de carácter antidemocrático. En América Latina se la utilizó invariablemente en contra  de todo proceso democrático, nacional y antiimperialista. Siempre al servicio de golpes militares y asesinatos masivos, como en Chile. En 1954 fue el argumento principal que EE.UU. utilizó para impulsar el derrocamiento  del gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala; después de 1959 sirvió como pretexto para invadir Cuba y luego intentar derribar por distintos medios su gobierno; más adelante el mismo argumento fue utilizado para darle en 1964 el golpe a Joao Goulart en Brasil. Antes, en 1963, se lo utilizó para derrocar a Juan Boch en República Dominicana; y más adelante, en 1965, para invadir este país por los marines. En cada uno de estos procesos democráticos la temática sobre la ‘dictadura comunista’”.

El historiador hace ver que informes evacuados por otras agencias de EEUU en el periodo, como las Estimaciones Nacionales de Inteligencia (ENI), “elaboradas cada año por la comunidad de inteligencia norteamericana y correspondientes a los años 1972 y 1973, recogidas por el Informe  Church, destacaron con sorpresa la vitalidad de la democracia chilena bajo Salvador Allende”.

LAS PLATAS A LA DEMOCRACIA CRISTIANA Y EL FOCUS GROUPS DE LA CIA

“El registro más antiguo que hace el Informe Church de entrega de platas de la CIA al PDC data de 1962. De allí en adelante las entregas se hicieron cada vez mayores, sobre todo, pero no exclusivamente, en periodos electorales”- cuenta Corvalán, quien reseña el Informe Church cuando sostiene que el partido chileno más beneficiado por las platas de la CIA fue el PDC, seguido del Partido Nacional”.

Ese año, 1962, según el Informe Church, “el Grupo Especial aprobó 50.000 dólares para fortalecer al PDC”. En agosto del mismo año se presupuestaron 180 mil dólares para el partido de la flecha roja y para la elección presidencial de 1964, según el mismo Informe citado por Corvalán, la CIA gastó más de 2 millones 600 mil dólares en apoyar al candidato de la DC, Eduardo Frei Montalva.

De apoyar candidaturas, la CIA pasó a escoger ella misma los candidatos. En febrero de 1965 fueron aprobados 175 mil dólares “para un proyecto de acción política de corto plazo, orientado a brindar apoyo clandestino a candidatos preseleccionados que participarían en las elecciones parlamentarias chilenas de marzo de 1965”- según reseña Corvalán.

Según los propios informes de los norteamericanos, para dichas elecciones fueron seleccionados 22 candidatos por la oficina local y el embajador en lo que hoy se llamaría focus groups para asesorarlos en publicidad e imagen. De los 22, nueve serían elegidos.

Pasaron los años y una nueva elección presidencial. Pese a los recursos invertidos y los políticos comprados, la CIA no pudo evitar que el candidato de la UP llegara a la Moneda. Y pese a que el candidato de la DC, Radomiro Tomic, y un sector mayoritario de dicho parido tuviesen un programa de gobierno muy similar al de Allende, las fuerzas oscuras al interior del partido heredero de la Falange franquista se reactivaron con inusitada fuerza. Así tenemos al aún hoy senador, Andrés Zaldívar, diciendo en el Consejo Nacional de la DC de 1970 que la colectividad debía ser “irremediablemente opositora”.

Respecto de este personaje, Corvalán sostiene que pese a que “los documentos desclasificados norteamericanos, incluyendo el Informe Church, raramente proporcionan nombres, apareciendo estos tarjados, Andrés Zaldívar figura a lo menos una vez mencionado en un documento basado en el informe que el general Camilo Valenzuela le da a un agente norteamericano de  la estación santiaguina de la CIA donde le indica que como producto  del golpe que en octubre de 1970 él impulsaba en conjunto con Viaux  sólo los ministros Zaldívar y Figueroa se mantendrían en el nuevo gobierno. En todo caso, como es sabido, dentro del PDC Zaldívar fue un permanente opositor a todo acuerdo con Salvador Allende, siempre con el argumento del ‘totalitarismo’”.

Con Allende ya electo, el presidente Nixon entra el cólera y a pocos días de los resultados de la elección, una resolución del 8 de septiembre de 1970 del Comité 40, preparado para definir las políticas hacia Chile, aprobó un fondo de 250 mil dólares para que “Frei y su equipo de confianza lo utilizara”, según reza el Informe Church.

¿Cómo se puede interpretar la constante negativa de la DC a dar una salida negociada con el gobierno de Allende?

– Hay que decir que hubo importantes sectores del PDC que buscaron el acuerdo e incluso la colaboración con  el gobierno de Salvador Allende. Hasta el asesinato de Pérez Zújovic eran mayoritarios, llegando incluso a aislar a los sectores más conservadores del partido, que eran los que recibían el financiamiento norteamericano referido en el Informe Church. A estos el asesinato de Pérez Zujovic les vino a como anillo al dedo. Mi hipótesis es que  ese asesinato corrió por cuenta de la CIA y su objetivo deliberado consistió en provocar un impacto emocional en la base DC suficientemente fuerte como para alinearla con el sector conservador del partido. De allí en adelante este, en efecto, se impuso. Como producto de ello ciertos grupos de militantes democratacristianos  más adelante renunciaron a la colectividad y formaron la Izquierda Cristiana, otros quedaron aislados dentro del partido (Tomic, por ejemplo).  Entonces los conservadores, con el terreno libre y con una base asustada y manipulada psicológicamente, condujeron al PDC a la unidad con la derecha y a los paros gremiales, finalmente en vistas a lo que he denominado como el “golpe blando”. Si estos sectores hubiesen seguido otra conducta, como la búsqueda del  acuerdo con Salvador Allende (como lo propugnaba Tomic), ¿crees que la CIA los habría financiado en los términos que lo describe el Informe Church?

ALLENDE Y LA DC

Pese a la actitud adoptada por la DC, Allende siempre apostó por mantener buenas relaciones con dicho partido y alcanzar acuerdos. Corvalán sostiene que “lo que caracterizó a la actitud de Allende respecto del PDC fue la constante búsqueda del acuerdo. A tales efectos impulsó sucesivos diálogos en los que incorporó propuestas de principio para ese partido, como eran las empresas de trabajadores. Durante la primera parte de su gobierno Salvador Allende se esforzó por consensuar con el PDC medidas orientadas  a implantar un socialismo con democracia y diversas áreas de la propiedad, que era lo que teóricamente la DC también postulaba. Cuando el sector conservador de este partido boicoteó esta opción y se plegó a la ingobernabilidad de la derecha, Allende continuó buscando el diálogo y el acuerdo, aunque ahora con un fin más limitado, pero no menos valioso, consistente en salvaguardar el orden constitucional y evitar el golpe que se veía venir. Pero el PDC tampoco se avino al acuerdo, esperanzado como estaba en la acción de los militares, que supuestamente lo pondrían en el poder. No está demás decir que esto se halla acreditado en diversas investigaciones historiográficas”.

¿Cuál fue el cálculo de la DC para promover el golpe de Estado?

– Hay que reconocer que el golpe de Estado no fue un propósito perseguido por el conjunto del PDC, sino solo por su sector conservador, que se hallaba estrechamente vinculado a los EE.UU. El propósito que este sector al trabajar por el golpe consistía en reacceder al gobierno. El golpe, según sus planes, daría lugar a un régimen militar corto que pronto llamaría a elecciones, donde se presentaría el candidato DC, el que triunfaría accediendo así al poder.

LA DC DESPUÉS DEL GOLPE DE ESTADO

Según los informes norteamericanos, el gobierno de dicho país siguió financiando al PDC hasta 1974. Pese a que los fondos para operaciones clandestinas fueron cortados después del golpe, el 24 de junio de 1974 el comité 40 aprobó 50 mil dólares para “cumplir con compromisos políticos acordados con la DC antes del golpe”- según reza el Informe Senado de EEUU.

A cambio el gobierno norteamericano encomendó al PDC “apoyar a la dictadura, como la colectividad efectivamente lo hizo al menos hasta 1976, incluso prestándole personal técnico, como Juan Villarzú o el ministro de Educación, Prieto, entre otros. Además organizando giras internacionales financiadas por la CIA, según dicen los documentos norteamericanos, cuyo propósito era justificar el golpe en el exterior. Patricio Aylwin, por su parte, solicitó a la dictadura que le levantara el “receso político” al PDC pero no a las otras colectividades con el fin de que este ayudara al régimen a combatir a la clandestinizada izquierda en la base social”- relata Corvalán.

No en vano, ya el 5 de julio de 1973, Patricio Aylwin decía en un discurso que “la mejor garantía para el reestablecimiento de la normalidad democrática (era) la incorporación institucional de las FFAA al gobierno, con poderes efectivos para realizar las rectificaciones”.

Una declaración de la DC firmada el 13 de septiembre argumenta que el golpe fue provocado “por el desastre económico, caos institucional, violencia armada y crisis moral” que el gobierno depuesto condujo al país. Incluso Aylwin dijo que la violencia de la dictadura fue consecuencia de “un verdadero ejército paralelo”.

Para el blanqueamiento de la dictadura de Pinochet en sus inicios no sólo la CIA pagó giras y discursos de la DC chilena, también el libro de Corvalán detalla que se pagó a 2 colaboradores de la CIA para que ayudaran a escribir el llamado ‘Libro Blanco’. “Eso es lo que dice –y con bastante detalle- el Informe Church. Agrega que personal de la CIA contribuyó a redactar el libro Blanco del cambio de gobierno en Chile, aparte que llevó a cabo, dentro y fuera del país, una fuerte campaña de propaganda a favor de la dictadura. Leyendo los documentos norteamericanos desclasificados uno puede incluso llegar a la conclusión  en orden a que la Junta Militar fue una criatura de la CIA”- destaca el historiador.

NEOLIBERALISMO Y LA TRANSICIÓN

Si bien, a diferencia de lo reseñado antes para los que los documentos son exactos, respecto de si en la instauración del modelo neoliberal en Chile hubo participación de la CIA, el libro de Corvalán sólo cita que los informes norteamericanos señalan que hubo participación de la agencia norteamericana en el plan económico de la Junta de Pinochet. La referencia no es directa con ‘El ladrillo’, libro preparado por los Chicago Boys y que la Armada comandada por José Toribio Merino se preocupó de dejar en el escritorio de los golpistas al otro día del golpe

Pese a la ausencia de tal dato, llama la atención que si EEUU se apoyó mayoritariamente en la DC para consumar el golpe de Estado en Chile, la DC, y en particular Patricio Aylwin, fueron los convocados a darle una salida ‘democrática’ al modelo económico instalado por la dictadura de Pinochet e inspirada en la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago.

Corvalán reseña que “años después, luego del inicio de las protestas nacionales en 1983,  los EE.UU. volverán acudir al PDC -particularmente a su sector conservador- esta vez para que se constituyera en el núcleo del recambio de la dictadura, que ya empezaba a agotarse. El resultado fue la llamada ‘transición a la democracia’, carente del todo de espíritu nacional, norteamericana de cabo a rabo, y cuya finalidad era darle estabilidad  y legitimidad al neoliberalismo instaurado por los uniformados, como efectivamente se hizo. A tales efectos, una parte importante de los políticos de la ex Unidad Popular, particularmente situados en el PS, antes frenéticamente ‘revolucionarios’, fueron cooptados y terminaron aliándose con el PDC, dando lugar a la Concertación, legítima heredera de la dictadura. Pero esa es ya otra historia, sobre la cual también hay investigaciones historiográficas, que por cierto el establishment y los medios igualmente ignoran”.

Mauricio Becerra Rebolledo

@kalidoscop

El Ciudadano

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