El Instituto Nacional de Derechos Humanos presentó un recurso de amparo solicitando que al machi Celestino Córdova se le retiren los grilletes que actualmente porta, mientras se encuentra internado en el Hospital Intercultural de Nueva Imperial.

La acción fue presentada ante el Juzgado de Garantía de Temuco, tras una visita de observación de las condiciones de detención de Córdova, y en la cual el INDH comprobó que el machi se encuentra engrillado a su cama con una cadena de metal de aproximadamente un metro, la que está adosada a uno de sus pies.

Esta condición se extiende durante las 24 horas del día, salvo cuando es sometido a exámenes y cuando efectúa una rogativa matutina frente a una ventana. Asimismo, el informe del INDH precisa además que Córdova está vigilado por seis funcionarios de Gendarmería y que es el único interno de la sala, pese a que existen otras camillas de atención en el lugar.

El machi Celestino, quien es hasta el momento el único condenado por el crimen del matrimonio Luchsinger Mackay, ingresó el 24 de octubre pasado al recinto asistencial, luego de que el machi del hospital, Víctor Caniullán, solicitara su internación por una enfermedad mapuche.

En tanto, tras la entrega del informe del INDH, el abogado de la familia Luchsinger, Carlos Tenorio, indicó que la entidad encargada de verificar las medidas de seguridad adoptadas con las personas condenadas es Gendarmería y no el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

“Me parece que se está incurriendo en un absoluto abuso por parte del INDH, respecto a estas medidas destinadas a obtener beneficios para personas condenadas”, dijo el jurista, citado por el portal Soy Chile, añadiendo que “el INDH aparece hoy como un promotor de los intereses de un condenado, en vez de estar cautelando efectivamente los derechos fundamentales de las personas que han sido víctimas de vulneraciones a los mismos”.

En ese sentido, el recurso presentado por el Instituto será ahora discutido por el Juzgado de Garantía en una audiencia que se llevará a cabo al interior del Hospital Intercultural de Nueva Imperial, tal como decretó la jueza Luz Mónica Arancibia, quien instruyó que un juez de garantía se constituya en el lugar.

En el recurso también consta que Córdova habría firmado un documento antes de su traslado, en el que aceptaba las medidas de seguridad extremas. Sin embargo, dicha decisión habría sido tomada de esa manera por el machi, toda vez que privilegió el tratamiento de su salud, pues si no aceptaba, no sería trasladado.

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