El mandatario ecuatoriano Rafael Correa dejará la presidencia de su país el miércoles que viene, cuando le ceda el poder a su ex vice Lenin Moreno Lasso, pero sigue dejando claras señales políticas. En ese sentido, haber elegido la Ciudad de Buenos Aires y una foto con Cristina Fernández de Kirchner (CFK) para cerrar su última gira presidencial es una clara señal sobre la puja política entre izquierda y derecha que atraviesa todo Sudamérica.

La cita entre Fernández de Kirchner y Correa tuvo lugar en el departamento porteño de la ex presidenta, en el barrio de Recoleta, y se trató de un “un encuentro privado” entre “dos viejos amigos” que “no se veían hace bastante”, tal como señalaron fuentes cercanas a la ex presidenta de Argentina. Hubo una serie de fotos para testificar la reunión, que se extendió durante más de una hora, pero ambos evitaron hacer declaraciones a la prensa.

Cristina Fernández de Kirchner y Rafael Correa

Desde el entorno de CFK destacaron que, entre otros temas, ambos celebraron el triunfo de Moreno Lasso en los comicios del mes pasado, y analizaron ese resultado como una buena noticia en un contexto complicado para el progresismo en la región. También hablaron del futuro político de Argentina, de Ecuador y de todo el continente, con especial atención a lo que sucede en Venezuela y en Brasil, donde hay novedades a cada hora. El futuro político y personal de los dos también estuvo sobre la mesa.

La relación entre ambos se remonta a 2007, año en que los dos asumieron la presidencia de sus respectivos países. Desde entonces, compartieron cumbres de organismos regionales en las que generalmente funcionaban en tándem junto a otros mandatarios afines, como el boliviano Evo Morales, el venezolano Hugo Chávez y los brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff. La última vez que estuvieron juntos fue en septiembre del año pasado, cuando CFK fue invitada a Ecuador para recibir una condecoración parlamentaria.

Antes de reunirse con Fernández de Kirchner, Correa había participado de una ceremonia en la Universidad de Quilmes, donde se le otorgó un doctorado honoris causa, motivo formal de su viaje. Allí, tal como informa el diario argentino Página 12, en un gesto atípico, dio en lugar de su discurso lo que definió como “una conferencia magistral sobre la economía del desarrollo”.

“No puede existir justicia social sin supremacía del talento humano sobre el capital. Para hablar de desarrollo hay que discutir sobre poder, primero está lo político y luego viene lo técnico”, dijo Correa durante su exposición, que duró algo más de una hora. “Cualquier proceso de cambio en América latina tiene que empezar por hablar de la distribución. Ese es el gran problema de la región: la desigualdad. Aquí tenemos ricos más ricos que en Suiza y pobres más pobres que en África”, agregó.

Encuentros fríos con el macrismo

Previo al acto en la Universidad de Quilmes y el encuentro con CFK, el presidente saliente de Ecuador se reunió con la vicepresidenta argentina Gabriela Michetti, quien se encuentra a cargo del poder ejecutivo durante la gira asiática del presidente Mauricio Macri.

Rafael Correa y Gabriela Michetti

“Mauricio tuvo la gentileza de advertirme que no estaba aquí. Sólo tengo palabras de gratitud para la Argentina”, aclaró el presidente ecuatoriano sobre la gira de Macri por Asia, en un contacto con los periodistas. La cortesía no evitó la distancia en las posiciones sobre la crisis en Venezuela, cuyo gobierno fue considerado una dictadura por el Presidente argentino. “No lo comparto. Muchos casos de violencia, quedó comprobado, han sido de la oposición”, aseguró Correa.

“Es preocupante. Lo primero es que cese la violencia y resolver los problemas en un marco democrático”, indicó Correa sobre Venezuela a la prensa en la Casa Rosada de Argentina. A su lado, Michetti lo escuchó sin hacer declaraciones.

“Si bien tenemos algunos matices distintos en la mirada, sí estamos de acuerdo en que la única salida que tiene Venezuela es la de un cronograma electoral en el que el pueblo pueda manifestarse democráticamente”, dijo Michetti luego al diario argentino Clarín. La vicepresidenta consideró la reunión como “muy agradable” y contó que coincidieron en la “necesidad de trabajar para terminar con la acefalía” de la Secretaría General de la Unasur. Por último, se supo que Macri tiene en agenda viajar a Quito para asistir a la asunción de Lenín Moreno el  próximo 24 de mayo.

 

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