essalA pesar de la reciente inauguración de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas de La Unión y Río Bueno, quedan dudas respecto al beneficio directo que la población recibe con ello. Peor aún, las altas tarifas del agua potable seguirán rebalsando el vaso de nuestra economía familiar.

Usted vecino unionino y riobuenino, ¿Se ha preguntado alguna vez adonde van a parar sus residuos biológicos depositados en su taza de baño después que tira la cadena? ¿Se ha cuestionado por qué sus cuentas suben de precio por conceptos de “Alcantarillados sin Tratamiento” o “Tratamiento de Aguas Servidas”? ¿Ha mirado atentamente su boleta de venta y servicios del vital elemento que llega cada mes a su hogar?

Con la instalación de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas inaugurada a fines de abril por la Empresa de Servicios Sanitarios de Los Lagos, Essal, ubicada a 7 kilómetros al este de Río Bueno y a 9 kilómetros al oeste de La Unión, en el sector Cocule, algunas de estas interrogantes deberían quedar respondidas. Este supuesto “beneficio”, favorecería a la gran mayoría de los 45 mil habitantes que suman estas comunas.

Esta facilidad, que comenzó a construirse en agosto del año 2002, cuenta con tecnología de última generación y con un alto grado de automatización, ya que gran parte de los procesos que se realizan en ella pueden ser controlados a distancia por un computador, lo que permite su monitoreo desde la ciudad de Puerto Montt.

La planta fue inaugurada con una breve ceremonia, que contó con la asistencia de diversas autoridades, representantes de juntas de vecinos de ambas comunas y del gerente de Essal, José Sáez Albornoz, quien indicó que esta construcción “representa un elemento importante para estas localidades, en la que se invirtieron 3 mil 213 millones de pesos”. Tras la bendición de la obra por parte de un sacerdote riobuenino, se procedió al corte de la cinta.

La Ruta de la Caca

Como se sabe, la depuración de las aguas servidas a través de una planta de tratamiento comienza con la remoción de las partículas gruesas (ramas, arena, tierra, etc) que no participan en el proceso biológico. Luego se hace actuar a bacterias que al degradar la materia orgánica aumentan su peso, decantando al fondo del estanque. El lodo decantado es retirado, pudiendo ser usado para el acondicionamiento de suelos. En el caso de la planta de Cocule, el lodo va a dar a un vertedero en Cachillahue. Más tarde, el agua se desinfecta a través de radiación ultravioleta que evita que las bacterias, virus, hongos y otros microorganismos puedan reproducirse. La descarga final se efectúa al Río Bueno, ubicado a 200 metros del lugar de emplazamiento de la planta. Todo “según las normas exigidas”.

Ante la consulta de El Ciudadano, Alejandro Rivas, Jefe de Planta de Essal dijo: “Hay una normativa vigente, el decreto supremo 90, que nos entrega una serie de parámetros con los que descargamos al río y determina cuantos contaminantes máximos podemos botar. Nosotros nos ajustamos perfectamente a la normativa.”

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