Un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegri) mexicano reveló que dicho país ha perdido más de un 30% de la superficie de selva en las últimas tres décadas. La caída de la cobertura vegetal también se ha expresado en el descenso de casi 27% de la extensión de los bosques primarios y en el 21% que ha descendido la vegetación primaria total. En paralelo, el suelo destinado a actividades agrícolas ha sufrido una expansión por sobre el 26%. ç

“La vegetación es fundamental en el sostenimiento de la biodiversidad, la captura del carbono, la formación y protección del suelo, la mitigación de daños por desastres naturales, la regulación del ciclo del agua y del clima y la mitigación del cambio climático, entre otros”, explican los profesionales detrás del estudio, según consigna El País.

Es, justamente, el crecimiento de la proporción de suelos usados para labores de agricultura, más la fracción usada en el proceso de expansión urbana, la confluencia que deriva en los declives expuestos por el informe de Inegri.

En este sentido, el estudio establece que “ya sea por cambios en el uso del suelo por el crecimiento urbano o de la frontera agrícola, o bien por la intensidad de actividades humanas como el pastoreo o la extracción de madera y otras materias primas, una parte considerable de la vegetación original ha sido eliminada o alterada en gran parte del territorio nacional”.

Si en 1985 la vegetación primaria ocupaba más del 60% del territorio mexicano, en 20145 ese registro llegó al 48,5%. A pesar de este lamentable panorama, la tendencia se ha frenado desde 2007, puesto que la cobertura natural perdida o transformada ha caído 1%.

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