Impacto mundial han generado las imágenes de un “océanos de basura” latinoamericano, que se reparte entre Honduras y Guatemala y que da cuenta del momento crítico  que enfrentan los mares del mundo. “Se estima que cada día se lanzan al mar cerca de ocho millones de objetos, lo que se traduce en un peso de siete millones de toneladas de desechos por año. Lo preocupante es que el 80% de los residuos en el mar proviene de desechos que llegaron desde tierra”, explica Estefanía González, coordinadora de Océanos de Greenpeace.

La fotógrafa Caroline Power, dedicada a las imágenes submarinas, fotografió las imágenes de esta situación, que se produjo durante un viaje de buceo a una zona en donde, se supone, las aguas claras permiten una vista privilegiada de esa zona del mar y sus profundidades.

Sin embargo, al llegar a la zona se toparon con un verdadero “tsunami de desechos”, el cual se encargaba de cubrir una enorme área de la superficie del mar y que se asemejaba a un gigantesco vertedero acuático, donde hoy se mezclan desde utensilios de plástico hasta animales muertos.

De acuerdo a algunas organizaciones ambientalistas, el origen de este “océano de desechos” se explica por la basura arrastrada por el río Motagua, en Guatemala, el cual termina botando los desperdicios en las aguas de Honduras. El hecho, incluso, ha tensionado las relaciones entre ambos países debido a las responsabilidades medioambientales y los nefastos efectos a la salud que está generando esta enorme concentración de basura en aguas del Caribe.

“El problema de la basura en el mar se ha vuelto dramático. Para tener una idea, en los últimos 40 años, la cantidad de basura marina en la capa superficial de los océanos ha aumentado más de un 100%. De hecho, se estima que cada día se lanzan al mar cerca de ocho millones de objetos, lo que se traduce en un peso de siete millones de toneladas de desechos por año. Lo preocupante es que el 80% de los residuos en el mar proviene de desechos que llegaron desde tierra”, explica Estefanía González, coordinadora de Océanos de Greenpeace.

¿Y qué pasa con la degradación del plástico en el mar? 
“Ahí el principal agente de degradación es la radiación UV. El oleaje también acelera el proceso y las piezas se van fragmentando cada vez más. Es difícil señalar el tiempo exacto que demora el plástico en degradarse en los océanos, pero se considera que es más lento que en tierra. Por eso la relevancia de la norma que pretende frenar el uso de bolsas plásticas en las ciudades costeras de Chile. Es una medida que va en la dirección correcta y que desde Greenpeace  apoyamos, pero que creemos se debe profundizar y acelerar con tal de evitar que nuestro mar se transforme con el tiempo en un espacio para islas de desechos”, dijo González.

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