El pasado 18 de octubre se hundió el wellboat Seikongen en las aguas de la  bahía de Pilpilehue, Chonchi. Desde esa fecha, la comunidad ha estado en alerta, puesto que la embarcación tenía petróleo en sus estanques y una carga de 200 toneladas de salmones, que aún no es retirada y que podría generar un considerable daño ambiental.

Sin embargo, en las últimas horas se conoció el plan de extracción de residuos líquidos industriales (riles), a cargo de CPT Empresas Marítimas, propietaria del navío siniestrado.

En este sentido, el intendente de Los Lagos, Leonardo de la Prida, explicó a La Estrella de Chiloé que tener el barco hundido a baja profundidad “permite en algunos horarios del día trabajar en el casco sin necesidad de acción submarina, eso nos permite soldar y poner allí una escotilla que se va a instalar y una vez instalada se va a ir aspirando con agua los restos orgánicos que existen dentro de estos estanques”.

“Una vez que la escotilla esté instalada veremos cuáles son los indicadores orgánicos exactos para poder determinar el destino final de estos residuos, pero toda esta operación debe tomar aproximadamente quince días”, precisó la autoridad regional.

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