Explotación minera en Andacollo: Organizaciones denuncian contaminación y muerte

Constantes problemas de contaminación por efectos del trabajo de las mineras Teck y Dayton han llevado a la comunidad andacollina a exigir nuevas medidas de mitigación, a la vez que denuncian el nulo apoyo de las autoridades en pos de salvaguardar la vida de los habitantes del pueblo nortino.

“Tenemos un plan de descontaminación que fue el primero a nivel nacional pero no funciona. Las torres de monitoreo están totalmente alteradas. Estamos en una zona de sacrificio, entendemos que la empresa genera empleos, pero por otro lado nos están matando. No hay que confundir las cosas, estamos hipotecando la salud de nuestras familias”, señala Elvis Ruiz Grin, presidente de la agrupación Control del Medio Ambiente y Desarrollo Social de Andacollo (CMA), en conversación exclusiva con El Ciudadano.

Conocido por las festividades religiosas en diciembre de cada año, el pueblo que en quechua significa ‘cerro de cobre’ ha visto cada año cómo empeoran sus índices de calidad de aire, al tiempo que aumentan las muertes y enfermedades producto de enfermedades respiratorias. Cada tronadura de las mineras Dayton y Teck levanta una nube de polvo tóxico que cubre todo el pueblo y dispara los índices de calidad del aire de sus estaciones de monitoreo, alertando a las autoridades. Pero ni una ni la otra situación suceden.

Andacollo en polvo

El pueblo casi no tiene gente trabajando en las mineras. La mayoría viene de La Serena o Coquimbo, en buses. Para los andacollinos, el trabajo es indirecto, a través de restoranes u hostales. Pero la contaminación y sus estragos ellos los viven día tras día.

Si bien el pueblo recibió a fines del mes pasado un encuentro de organizaciones sociales con enfoque ambientalista o del cuidado del medio ambiente que ayudó a visibilizar el problema que acarrean hace ya varios años, las organizaciones como CMA buscan otras formas de llamar la atención de las autoridades

“Tenemos los índices de mortalidad más altos a nivel nacional por enfermedades respiratorias. Hay un estudio en desarrollo de la Universidad Católica del norte que nos entregarán datos sobre la contaminación por metales pesados que tienen los habitantes del pueblo. Estamos hablando de mercurio, plomo y arsénico en la sangre de las personas. Hemos pedido innumerables veces al Estado un estudio epidemiológico para medir a la gente y saber qué es lo que se está respirando, pero siempre responden que no hay dinero”, explica Ruiz Grin.

La triste realidad

El caso de las comunidades de Quintero y Puchuncaví es similar a lo relatado por Elvis Ruiz. El modus operandi de las empresas es el mismo, la polución en el caso de las ciudades de la Quinta Región es vía gases tóxicos. Cansados de esperar la solución de parte de sus representantes, en 2014 comenzó el movimiento social que exigía a las mineras que dejaran de contaminar o tomaran medidas más efectivas de descontaminación.

Gracias a ello, se realizaron aportes desde Teck, que fueron distribuidos entre la comunidad, generando cuatro mesas de trabajo, en los temas de salud, medio ambiente, desarrollo social y desarrollo económico. Sin embargo, al día de hoy, no han bajado los niveles de contaminación y los problemas de antes están peor.

“Han perdido el control de las medidas de mitigación, nos han tenido tapados de tierra los meses de abril y mayo. Se han hecho las denuncias y no ha habido ningún nivel de avance en remediar la polución”, afirma el dirigente de CMA

Por su parte, Dayton sólo ha lucrado con Andacollo y su aporte es mínimo. En el 2014 se comprometieron con $120 millones, los cuales nunca han sido transferidos. Más encima, ahora comenzaron un proceso de reorganización, pues están en la quiebra, intervenidos por un síndico. Tienen parados los trabajos de operación en minas, actuando sólo las pilas de lixiviación. Desde la municipalidad han existido acercamientos sólo durante este año. Anteriormente, al igual que todas las autoridades de la región, no había habido interés.

Sacando a la luz el problema

Los habitantes de Andacollo ya están acostumbrados a despertar con todo lleno de polvo. Lo que no saben es que, sin embargo, las torres marcan niveles bajos. Su mantención fue licitada pero lamentablemente el Ministerio del Medio Ambiente no tuvo el cuidado de discernir que la empresa que haría el trabajo es la misma utilizada por las mineras.

“Debido a la última calibración, bajaron drásticamente los niveles de esas torres. Le hemos dicho en reiteradas ocasiones al ministro Marcelo Mena y a las autoridades que desconfiábamos. Pedimos otra empresa que hiciera la mantención, por una cuestión de sentido común. Es evidente que arreglan todo para intervenir los resultados que arrojan a favor de ellos. La empresa se llama Algoritmos y Mediciones Ambientales SpA. y se dedica a la mantención de torres de monitoreo de calidad aérea”, denuncia el dirigente andacollino.

Aislados del apoyo que debieran dar las autoridades, que al parecer están más del lado de la empresa que de la comunidad, las agrupaciones de defensa del territorio están buscando asesoría legal para poder parar las faenas de las mineras. “Esto ya no da para más, como están trabajando es una producción con sangre”, afirma Ruiz.

Como era de esperar, las empresas han hecho un trabajo de hormiga con las juntas de vecinos e instituciones a las que les compran la conciencia con proyectos de corta duración. Las mineras también han comprado a los medios de comunicación. Cuando sale alguna información, es muy difusa o bajándole el perfil. Sin embargo, el pueblo está alerta. Y espera levantarse.

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