Una dura crítica por parte de Greenpeace generó la carta conocida este viernes por el gerente general de la salmonera Vestisqueros, en la cual lanza una serie de ataques y críticas a la manera en que han reaccionado los entes gubernamentales fiscalizadores frente al hundimiento de un buque cargado con 200 toneladas de salmón en las cercanías de Chonchi, en la isla grande de Chiloé, señalando además que “este lamentable hecho ocurre luego que este barco de cosechas que contaba con la más alta tecnología, fuera recientemente inaugurado”.

Desde Greenpeace, su director nacional, Matías Asun, respondió que “lamentamos que el señor Vial esté mal informado. Si él quisiera saber lo que pasó bastaría que ingresara a los sistemas públicos de información. Le avisamos que nosotros lo hicimos y descubrimos que el barco presentó una serie de deficiencias que fueron registradas por los inspectores de la autoridad marítima de China antes de su zarpe rumbo a Chile. Las deficiencias encontradas tenían que ver con puertas contra el fuego, cuestiones eléctricas y aspectos de navegación. No importa que la embarcación haya sido recientemente inaugurada si es que fue lanzada al mar con deficiencias. Accidente y negligencia no es lo mismo señor Vial”.

En otra parte de la misiva, el gerente general de Vestisqueros dice que “los afectados son la empresa dueña de la embarcación y adicionalmente, la empresa salmonera a la cual le prestaban los servicios de traslado de peces. Ambos, víctimas de este lamentable accidente, súbito e impredecible”.

“Es insólito que el señor Vial diga que el gran afectado por el hundimiento sea la empresa salmonera, cuando los verdaderos afectados han sido las comunidades que no sólo han enfrentado el temor de un desastre ecológico frente a sus playas, sino que están impedidos de poder desarrollar sus labores habituales de pesca y extracción en la zona. En realidad, la única beneficiada en este incidente ha sido la empresa Salmones Camanchaca, cuyas actividades siguen con normalidad apenas a 900 metros del lugar del accidente”, señala el director nacional de Greenpeace.

Asimismo, en su relato, el ejecutivo salmonero aprovecha de criticar con fuerza a los entes fiscalizadores. Dice la carta: “No obstante esta situación de suyo fortuito, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) aprovecha la oportunidad y denuncia a la empresa Camanchaca afectada y víctima del accidente, por posible contaminación y vertimiento de residuos en las costas de la bahía exigiéndole el retiro de los peces muertos en un plazo de 48 horas”.

“El plazo de 48 horas para el retiro de los salmones no es un antojo de la autoridad, sino que es la norma que debe aplicarse. Resulta peligroso pensar que la industria salmonera ve como ‘antojos’ una normativa que es clara, precisa y que debe ser acatada por la industria”, dice Matías Asun.

Para Greenpeace, una de las partes más cuestionables de la carta es cuando el ejecutivo plantea: “¡Cuándo se ha visto que, frente a un accidente, un incendio, un choque, etc. las organizaciones y la autoridad en vez de colaborar, acoger y ayudar, se aprovechen de la situación, denuncien y demanden a las víctimas -malheridos muchas veces- y a su vez se les exija retirar los escombros en plazos humanos y tecnológicamente imposibles! Todo lo anterior con un sinnúmero de organismos fiscalizando y hostigando a las víctimas del accidente”.

“Estamos impactados con esta declaración. ¿Quiere decir el señor José Luis Vial que frente a evidentes neglicencias la autoridad no puede demandar, fiscalizar ni denunciar a los responsables? ¿No es acaso lo que debe ser cualquier autoridad seria frente al incumplimiento de las normas”, se pregunta el director de la ONG ambientalista.

Frente a la serie de cuestionamientos expuestos en su misiva, el gerente general de Vestisqueros -empresa cuyos salmones vertidos al mar el año pasado contribuyó a una seria crisis medioambiental en Chiloé y que ahora busca instalarle en el borde costero de los parques de la Patagonia- se lamenta y pregunta: ¿Qué pasa en Chile?

“En Greenpeace nos preguntamos lo mismo: ¿Qué pasa en Chile? Sobretodo qué pasa con una industria que es incapaz de mostrar empatía alguna con las comunidades afectadas y que plantea como ‘antojos’ la simple aplicación de la ley. Lamentamos el contenido de la carta del señor Vial, pero al menos sirve para retratar el verdadero rostro y espíritu de la empresa salmonera”, concluyó Asun.

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