Los alumnos de 4º a 7º año de la Escuela Técnica Nº3 de La Plata, Provincia de Buenos Aires, encaran la construcción de un aula 100% solar para la institución en la que cursan sus estudios. Este mismo establecimiento había construido meses atrás un calefón solar que da agua caliente al edificio educativo.

“Este es el espacio”, dibujó un estudiante de 16 años con el dedo, marcando en el aire los límites del futuro laboratorio de la especialidad Construcciones, que crecerá en un sitio que hasta hace poco ocupaba una vieja edificación que se encargaron de demoler.

“Tendrá la particularidad de ser una construcción no convencional”, subrayó una compañera, para indicar que “las paredes serán íntegramente de EPS, tendrán un grosor de 20 centímetros y generarán un ambiente neutro; con mínima calefacción o refrigeración se estará bien, porque ese material evita ganancias o pérdidas de calor y frío como las edificaciones tradicionales”, detalló la joven alumna a un diario de la ciudad argentina.

El EPS es una “espuma rígida de estructura celular cerrada, perteneciente a la familia de los plásticos, que se produce a partir del poliestireno expandible (telgopor). En la construcción se lo usa -entre otras cosas- para lograr aislación térmica de paredes, techos y pisos y también como aislante sonoro”. El aula-laboratorio tendrá 8 metros de largo, por 5,50 metros de ancho y 3 metros de alto.

Además de que el EPS actuará como aislante térmico demandando muy poca calefacción en invierno, la misma será obra del sol y el agua. La pantalla solar captará los rayos que calentarán, mediante el calefón solar, el agua para utilizar en los trabajos de laboratorio y para alimentar los radiadores.

Tanto la pantalla como el calefón los fabricarán, tal como lo vienen haciendo desde 2012, cuando nació el proyecto, los estudiantes de la especialidad Electromecánica. “Así se unirán los conocimientos de distintas orientaciones, y además trabajaremos juntos, en una propuesta totalmente innovadora y concreta para mejorar la escuela, decenas de chicos y chicas de cuarto a séptimo año”, resaltaron los adolescentes.

Otros paneles, fotovoltaicos, producirán electricidad. La iluminación del laboratorio, la alimentación de las herramientas, así como de “algún ventilador en caso de que sea necesario en verano”, también estarán en manos de los rayos solares.

Los alumnos están muy entusiasmados y no es para menos. “Estamos aprendiendo a construir con materiales no convencionales, a trabajar con energías limpias, a hacerlo en equipo. Además le dejaremos al colegio un espacio innovador, y a los chicos de los primeros años la inquietud para que ellos sigan adelante, sigan mejorando la escuela a medida que aprenden”, enfatizaron los estudiantes de la Técnica 3, tal como destaca el periódico El Día. 

También hicieron hincapié en cuestiones muy prácticas, cotidianas. “Hoy el laboratorio de Construcciones funciona en un aula común de entrepiso. Cuando este nuevo lugar esté terminado, todos podremos dejar acá nuestros elementos de trabajo, maquetas y demás, sin necesidad de tener que trasladar todo día tras día”.

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