Arauco, VIII Región / Tras cada temporal, en Arauco muchas viviendas terminan anegadas. Un importante número de familias suman a la cesantía y la pobreza la falta de un techo digno, precaria educación, enfermedades -como consecuencia de la contaminación-, y la usurpación de sus tierras.

En las poblaciones Fernando Santiván, Fresia, 10 de Julio y Nueva Esperanza, hay “extrema pobreza”: casas que se llueven, aunque tienen luz y agua, las techumbres no aguantan. Aún se cocina con leña. Muchos pobladores y sus hijos son analfabetos, pues dejaron la escuela para trabajar.

Cada año hay unos cincuenta incendios, según cifras del Cuerpo de Bomberos de Arauco. Según el comandante Carlos Núñez, los incendios se producen por “recalentamiento de cocinas y la situación de pobreza”.

Las setenta familias de la población Fresia -una toma de terrenos- afirman que no se irán del lugar aunque intenten desalojarlos. Protestan frente al municipio para solicitar a las autoridades “una solución habitacional”. Hace cinco años se tomaron un terreno que la municipalidad rellenó -al final de calle Fresia-, al lado del clausurado matadero de Arauco. Dicen que el alcalde Jaime Gayoso, los autorizó. “No queremos ser trasladados a una población que el municipio y el programa Chile Barrio pretenden edificar en Curaquilla, camino a Tubul. Quieren nuestro terreno para hacer un área residencial turística; por aquí va a pasar la costanera”, dice Margot Vidal, dirigenta del comité de allegados Esfuerzo Unido. Los pobladores no quieren ser “erradicados” sino que se les regularice el sector en que hoy viven. Aseguran que la mayoría se ha endeudado para arreglar sus casas. “En estos años hemos logrado muchas cosas. Partimos como una ‘toma autorizada’, y hemos conseguido luz eléctrica y agua potable”, agrega Margot Vidal. Lo único que falta es alcantarillado. “Cuando hablamos con Essbío nos dijeron que la solicitud debe hacerla el municipio. Las cámaras están a sólo cinco metros de las primeras casas. La voluntad de Essbío ha estado todo el tiempo, pero las autoridades municipales demoran la solución”, dice Luis Romero, presidente del comité. Señalan que Chile Barrio quiere sacarlos del lugar porque el campamento, que se instaló en un terreno de relleno -como solución de emergencia-, no cumpliría con las exigencias para edificar. Según Renacer de Arauco, la ex ministra y actual gerenta del Plan Arauco, Cecilia Pérez, solicitó a Essbío “evaluar alternativas para dar viabilidad sanitaria a un conjunto de proyectos habitaciones”, lo que no se han concretado debido a que “se encuentran fuera del área operacional de la sanitaria”, situación en la que se encontrarían miles de familias en la Provincia de Arauco.

Alberto Lagos es dirigente del comité de allegados de la población Nueva Esperanza. Profesor de historia y geografía dice por denunciar irregularidades en la aplicación de la reforma educacional y por apoyar a los estudiantes no le renovaron contrato. Alcanzó a trabajar en Tubul, Laraquete, Ramadilla, Llico y Arauco, e hizo clases en el Centro Penitenciario. Fue de candidato a concejal.

El comité Nueva Esperanza funciona desde 1992 y aún no logra una solución habitacional. Algunos pobladores ocupan terrenos de la chacra Los Padres-Peña Dorada. “Quienes quedaron al margen de esa ‘solución’ se reorganizaron el 2006. Los pasos que hemos dado han resultado difíciles, porque el alcalde y los concejales no nos apoyan. Denunciamos en 2006 ante la Contraloría lo que había sucedido con los terrenos y enviamos cartas a otras autoridades”, dice Alberto Lagos. “Solo respondió la Presidencia de la República, diciéndonos que la mantuviéramos informada. Nada más. Interpondremos un recurso de protección, para que se destape la olla. Muchos, por la cantidad de años de esta espera, no creen que se llegue a buen término. Queremos saber quiénes son responsables de la negligencia que ha significado que todavía no podamos acceder a una solución habitacional. Solicitamos que los pobladores puedan optar a una vivienda en el menor tiempo posible”, agrega.

El comité de allegados Nueva Esperanza agrupa a 150 personas. En 1994 un decreto del Ministerio del Interior les otorgó 56.000 metros cuadrados. Pero el municipio entregó sólo 39.000, dicen los pobladores. El resto habría sido entregado a otros comités, que tienen legítimo derecho a optar a una solución habitacional pero que no han concretado nada porque no existen  estudios de factibilidad, exigidos por Serviu y el Ministerio de Vivienda.

“Ya pasaron los tiempos en que se podía construir en cualquier parte. En Arauco hay graves problemas habitacionales. Prácticamente todos los cerros están ocupados por Bosques Arauco. Incluso en terrenos fiscales y otros administrados por el municipio hay plantaciones de pino, en desmedro de familias que precisan viviendas. La mayoría de los allegados son gente necesitada que vive en precarias condiciones, hacinada. Es lamentable que haya personas con dos y más casas y se sigan beneficiando con subsidios para viviendas, en desmedro de los más pobres que no tienen dónde vivir”, señala Alberto Lagos.

En Arauco hay cinco mil allegados. En el plano regulador ya no hay más zonas residenciales o de expansión. A eso se agrega que unas diez mil familias necesitan mejorar viviendas, que son muy antiguas. “La mayoría de los allegadas y sin casa son mapuches. No ha habido un apoyo decidido de parte de las autoridades en términos de la recuperación del territorio. No se ha movido ni un dedo. Las tierras de nuestra comunidad de Chilcoco fueron usurpadas a principios del siglo XX. Hoy están en manos de Bosques Arauco. Todos los archivos de Arauco fueron llevados al Archivo Nacional, en Santiago, lo que es un obstáculo para que las comunidades puedan luchar por la vía legal”, dice el lonko Gastón Roa Antileo.

Contaminación de Celulosa Arauco

Otra preocupación es la contaminación. La planta Horcones, de Celulosa Arauco (Celco), expulsa desechos tóxicos desde hace más de tres décadas. Juan Carlos Ibacache, profesor y ex dirigente de la junta de vecinos de Villa El Bosque, cercana a la planta, dice: “La contaminación ha sido un problema desde que Celco inició su operación. En los 70 no había regulación ambiental y siguió funcionando así, por décadas. Arauco y Laraquete son los pueblos más afectados por la contaminación. No hay preocupación de las autoridades. Los laraquetinos consumíamos agua subterránea hasta hace cinco años, agua con desperdicios químicos. Cada cierto tiempo los accidentes evidencian el riesgo: explotan sacos de clorato de sodio, hay derrames y vertido de desechos. La gente siente directamente lo que es vivir al lado Horcones. No porque dependamos económicamente de Celco tenemos que soportar todo. También el agotamiento de los recursos marinos es evidente. Cualquiera en Arauco o Laraquete puede decir qué especies y recursos se han extinguido”, señala.

Arauco y Laraquete, por excelencia caletas de pescadores y mariscadores, hoy malviven de la actividad forestal. Los obreros forestales tienen miedo a perder sus empleos. Prefieren no ser fotografiados ni decir nombres. “Somos mano de obra barata. Trabajamos con motosierras en los cerros, haciendo el trabajo más pesado. La paga es miserable y las condiciones laborales inhumanas, pero no hay otra cosa”, dicen algunos en la plaza de Arauco.

Tortillas y pobreza

La Municipalidad de Arauco y el Fosis entregarán 34 millones de pesos a la agrupación Palomitas Blancas de Laraquete. Son las tradicionales vendedoras de tortillas y mariscos. Pero la preocupación de estas mujeres es que aún no obtienen la resolución sanitaria definitiva. Sonia Díaz, que vende tortillas y mariscos hace 24 años, dice: “Queremos seguir trabajando en Laraquete y no salir de aquí”. En 2010 deberán dejar su tradicional lugar de venta por la construcción de una carretera que pasará por La Cantera y la población El Pinar. “Ahí nos quieren hacer locales… No vamos a vender lo que vendemos acá arriba de los buses. Se lo hemos explicado a las autoridades, al Seremi, al alcalde, a todos… Muchas estuvimos de acuerdo en que nos cambiaran, porque nos presentaron puras maravillas. Pero ¿quién nos va a comprar tortillas en otro lugar?”, agrega.

Hay mucha gente en la cadena que genera la venta de tortillas. “Están quienes van a mariscar, los que raspan las tortillas y los que amasan. Más de 400 personas vivimos de esto. No queremos que nuestra actividad desaparezca”, añade Sonia Díaz. Luz Neira Loyola también se opone al traslado y a la prohibición de vender mariscos: “Si nos prohíben vender mariscos no ganaremos nada. Es nuestra tradición. Creo que los turistas seguirán viviendo. Con la carretera nueva nuestras ventas van a bajar. Nos sacrificamos corriendo de un bus a otro para vender. Dicen que nos harán una pasarela, pero eso será motivo de accidentes. Hay quienes tienen hijos estudiando fuera de la provincia o en la universidad… ¿Quién nos va a cuidar en un lugar apartado donde no hay poblaciones ni retén policial? ¿Cómo haremos para venirnos de noche al pueblo?”, se pregunta.

Según dirigentes sociales existe un progresivo empeoramiento de la situación económica en la provincia de Arauco. Es el caso de los pirquineros de Arauco y Los Álamos. Luchan por obtener permisos para explotar carbón en terrenos de la carbonífera Victoria, de Lebu (Carvile) y de Bosques Arauco. Han solicitado a las autoridades apoyo para sondajes y respaldo en equipamientos. También están pidiendo a Bosques Arauco responder las solicitudes de permisos para explotar pirquenes al interior de terrenos de la forestal. “El gobierno ha sido incapaz generar empleos productivos. Pirquineros, agricultores, mapuches y obreros forestales se sienten abandonados. El complejo Arauco controla económica y políticamente todo”, dice Alberto Lagos.

Algunos han sucumbido a las presiones. La Federación Regional de Pescadores Artesanales del Bío Bío (Ferepa) forma parte de la mesa de diálogo de la pesca artesanal en Arauco, en la que están representados el gobierno y Celco. Se dice que Celco implementará “proyectos productivos, generados a partir de las ideas de cada sindicato”, incluyendo áreas de manejo para cultivos marinos. De esa forma, evitará cualquier oposición.

El cierre de la minera Carvile, el agotamiento de los recursos del sector pesquero artesanal y el escaso apoyo a la pequeña empresa son parte de los problemas de la provincia de Arauco. Según David Torres, presidente de la Asociación Gremial de Microempresarios de Lebu, aún no se observa el impulso prometido por el Plan Arauco: “No hay participación de los pequeños y medianos empresarios. El gobierno debiera crear la Región de la Costa. Así podríamos desarrollar proyectos reales, sin estar siempre esperando las limosnas que llegan al patio trasero de la VIII Región”.

Salud y educación precarias

La pobreza también se refleja en la deficiente atención de salud. “Nos dicen que no hay cifras sobre el aumento de muertes por cáncer en Laraquete y Arauco. Pero es un secreto a voces”, dice Ibacache. “Preocupa que mucha gente fallezca de cáncer, hay malformaciones en recién nacidos y problemas de aprendizaje en los niños. En Arauco hay más escuelas diferenciales que en otros pueblos. Se sabe que los residuos que genera la celulosa provocan cáncer, malformaciones y problemas reproductivos, pero no ha habido voluntad de estudiar si es esto es lo que está pasando”, agrega.

Según el Registro Civil de Arauco, la principal causa de muerte en ese sector de la comuna es el cáncer. En 2007, de 91 decesos, 23 por ciento correspondió a fallecidos por cáncer, y los demás, a enfermedades cardiovasculares, accidentes, afecciones respiratorias, etc. En 2008 hubo 60 defunciones, el 30 por ciento por cáncer. Se cree que la causa es la contaminación de la planta Horcones. Prueba del daño fue la muerte de miles de aves el año pasado en Laraquete: “Fue noticia en la zona. Según la versión del Servicio de Salud de Arauco, murieron por ‘estrés masivo’, pero Horcones había dejado de funcionar por una ‘mantención’. Pudo haber un derrame de esos desechos. Nadie creyó la versión oficial y no hubo una investigación a fondo. Los propios trabajadores de Horcones comentaron que los obligaron a limpiar la playa”, agrega Ibacache.

Según una encuesta del Centro de Estudios Corbiobío, 24,1 por ciento de los jóvenes de la VIII Región tienen profesión pero son desempleados. La cifra creció en comparación a 2007, cuando arrojó un 21,1 por ciento de “cesantes ilustrados”. Casi 900 personas están inscritas en la Municipalidad de Arauco como mano de obra no calificada, aunque un alto porcentaje son jóvenes con estudios técnicos y universitarios. “Cuando empecé a estudiar como técnico jurídico en el Instituto Iproc, todos estábamos muy optimistas. Nos decían que en el Ministerio Público, Tribunal del Trabajo y Tribunal de Garantía nos iban a contratar. Pero casi toda la gente que quedó trabajando en esos lugares llegó de afuera”, dijo Paola Zambrano.

“La enseñanza municipalizada es deficiente”, señala Alberto Lagos. En los últimos años Arauco ha experimentado una baja en la matrícula. En 2006 había 6.130 estudiantes: en 2007 la cifra llegó a 5.748. En 2008, descendió a 5.646. Muchos desertan aunque la explicación de las autoridades es que se trasladan de comuna o van a colegios particulares. Un ejemplo de cómo se funciona en la provincia es la escuela Quilantral G-734, de Bajo Raqui. Gracias al apadrinamiento de empresas y particulares puede continuar. Dirigentes sociales consiguieron que una empresa la apadrinara para instalar juegos infantiles, adquirir computadores y televisores. Otro ejemplo es que recién este año, el personal administrativo no docente del Departamento de Educación Municipal de Arauco pudo sindicalizarse. Los trabajadores no son reconocidos por el estatuto docente o la ley 19.464 ni por el estatuto municipal.

Apenas un 22 por ciento de los más de 5.600 estudiantes de Arauco tienen beca. De los 200 postulantes a la beca Presidente de la República en enseñanza media, 48 fueron beneficiados. Sólo once son becas nuevas. Las indígenas para educación básica alcanzaron a 54 de 91 postulantes. En educación media y superior hay 87 y 24 becados, respectivamente. La beca pro retención entrega materiales y uniformes escolares para evitar la deserción, beneficio que alcanza a casi mil estudiantes. Según el jefe del Departamento de Educación Municipal, Nelson Leal, “la cobertura de becados es baja, considerando la vulnerabilidad de los estudiantes y de los establecimientos educacionales. Para aumentar los beneficiarios debería existir una beca municipal. En todos estos años nunca el Concejo Municipal ha planteado una beca para los mejores estudiantes”, dice.

Según el Departamento de Educación Municipal más de 300 escolares de enseñanza municipalizada presentan “necesidades educativas especiales”, eufemismo para designar graves problemas neurológicos, trastornos de aprendizaje y lenguaje. Recién este año comenzó a funcionar una escuela municipal de lenguaje, que se suma a los “cursos multidéficit” en la escuela básica E-726 Vicente Millán. La cifra de niños con “necesidades educativas especiales” supera la media nacional. A esto se agrega el analfabetismo y la baja escolaridad de los padres, que también superan el promedio nacional.

Por Arnaldo Pérez Guerra
Fuente: Punto Final – www.elclarin.cl

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