La comunidad científica hizo un llamado de alerta para prevenir la extinción total de la vida marina, que ha decrecido un 90 % en las últimas décadas, durante la segunda jornada del IV Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas (IMPAC4) que se realiza en Chile.

“Hay problemas de acidificación y alzas de temperatura de los mares, incremento del nivel de las aguas, pérdida de peces en el mundo superior al 90 %, sólo en algunas décadas”, señaló a Efe la oceanógrafa Sylvia Earle, de la Blue Alliance. La bióloga estadounidense advirtió que la humanidad “ha ignorado los límites” respecto del uso de los mares para beneficio propio, lo que ha desencadenado “el deterioro brutal y crítico de los ecosistemas”.

Earle y otros 1.250 expertos de 80 países estarán reunidos hasta el próximo viernes en la ciudad de La Serena, en la región de Coquimbo, que se abre al mundo como un ejemplo en materia de protección de la biodiversidad para abordar la cruda realidad que enfrentan los océanos debido al impacto de la actividad humana.

Los asistentes coinciden en que la ambiciosa meta de proteger la totalidad de los océanos, muy superior al 10 % de áreas resguardadas que planteó las Naciones Unidas para el año 2020 o el 30 % establecido por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), es la única manera de revertir los daños provocados a este “corazón azul”.

“El desafío es aprender a gestionar todas estas zonas de áreas marinas protegidas en un mundo que cambia rápido, afectado por el cambio climático y sus consecuencias radicales”, afirmó a Efe el director del programa global marino y polar de la UICN, Carl Gustaf Lundin.

Las áreas marinas protegidas (AMP) son perímetros geográficamente definidos, regulados y administrados para propósitos de conservación y constituyen un verdadero refugio a la diversidad biológica, al resguardar los ecosistemas y permitir la reproducción de las especies marinas.

Estas zonas, que ascienden a 13.600 en todo el mundo, cumplen la función de “un laboratorio de estudio para la evolución de los mares bajo los efectos del cambio climático y la acción humana”, dijo la vicepresidenta de la organización Oceana en Perú, Patricia Majluf, quien destacó a Chile por su liderazgo en la materia.

Durante 2016, el país triplicó la superficie de sus AMP, con lo que superó el millón de kilómetros cuadrados de mar en resguardo, situándose como el quinto país con la mayor cantidad de sus mares bajo cuidado. Destaca la protección de 700.000 kilómetros cuadrados alrededor de la Isla de Pascua, que garantiza los recursos naturales a sus habitantes, así como los 13.190 kilómetros en el archipiélago de Juan Fernández y 100.000 kilómetros en la zona de Cabo de Hornos y las Islas Diego Ramírez.

Chile se ha destacado por hacer grandes esfuerzos en la región para la protección de áreas marinas, en decisiones que se vinculan con la comunidad”, enfatizó la presidenta del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), Yolanda Kakabadse, quien agregó que “lo interesante de la experiencia chilena es que el pedido de las comunidades costeras que viven con el mar ha sido bien respondida”.

Bajo la premisa “Reuniendo al océano con la gente”, el congreso organizado por el Gobierno de Chile y UICN busca fortalecer las buenas prácticas en el manejo y gestión de las áreas marinas protegidas y lograr así la conservación efectiva de su biodiversidad.

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