Pelarco y las áreas aledañas del Maule se están convirtiendo en zonas donde impera el monocultivo de avellano europeo, cuyo destino final es la fabricación de Nutella y chocolates por la transnacional Ferrero, con sede en Italia, a través de su filial local, AgriChile. La cosecha 2017 llegó a la cifra de 20.000 toneladas (con cáscara).

Lugareños han denunciado que este cultivo se hace empleando grandes cantidades del herbicida Paraquat, un plaguicida extremadamente peligroso, prohibido en la Unión Europea. Los plaguicidas altamente peligrosos lo son por criterios definidos por la OMS y la FAO, entre los cuales están presentar una o más características como alta toxicidad aguda, toxicidad crónica, cáncer en seres humanos, efectos mutagénicos en seres humanos y toxicidad a la reproducción. Los casos de cáncer han aumentado en todas las edades, en la población local, según informan habitantes de la zona.

Daños en la salud y Tratados de Libre Comercio

Recientemente el gobierno de la Presidenta Bachelet ha iniciado la renegociación del Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea, que incluye cláusulas nuevas para asegurar estas inversiones a través de un sistema de Resolución Internacional de Controversias, que de ser aprobado dejará a la población rural en la indefensión. Ese sistema permitirá que iniciativas como esta no puedan ser objeto de medidas que cautelen la salud de la población local, -como por ejemplo, la prohibición del uso del Paraquat- ya que serían consideradas como obstáculos al comercio. Y la transnacional Syngenta o la propia Ferrero podrían demandar al Estado chileno, en cambio ni el gobierno ni los afectados pueden querellarse por daños contra las empresas transnacionales.

Sin embargo, las discusiones de la renegociación de este tratado con la Unión Europea se iniciaron en el más profundo secreto, siguiendo la modalidad habitual, y sin contar con una evaluación de los costos de estos tratados en materia ambiental y social que son de alto impacto en el sector rural, por los daños en la salud de los temporeros y temporeras, así como en las comunidades aledañas a los monocultivos de agroexportación.

La aplicación terrestre de Paraquat en avellanos está autorizada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), aunque la aspersión área está prohibida, en respuesta a una solicitud realizada al SAG en 1998 por la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas de Chile, RAP-Chile. Para esos fines, se ha autorizado a Inversiones El Avellano para importar Paraquat. El domicilio legal de esa empresa es Lo Barnechea, Santiago, y su representante legal es Bernardita Aldunate Ortiz. Su clasificación en Chile es de grupo II (etiqueta amarilla), calificado como dañino, moderadamente peligroso. En Brasil, en cambio, el Paraquat tiene clasificación toxicológica I, extremadamente tóxico.

Prohibiciones de uso de Paraquat

A pesar de que en la Unión Europea desde 2009 está prohibido el uso de Paraquat, en Chile se cultivan avellanos con alto uso del agrotóxico para la fabricación de Nutella en Italia y se registra un flujo de capitales de ese país invirtiendo en adquirir tierras en el nuestro, para elevar aún más el volumen de la producción. Los exportadores tienen la ventaja de  ser un mercado de contra estación respecto de Turquía (73% de la producción mundial) e Italia.

Por sus daños a la salud,  el ingrediente activo Paraquat será prohibido en Brasil a partir del 22 de septiembre de 2020, como consecuencia de la reevaluación toxicológica realizada por el órgano regulatorio oficial Anvisa, conforme dispone la Resolución RDC nº 177, de 21 de septiembre de 2017. La Gerencia General de Toxicología, GGTOX, concluyó que había peso de evidencia suficiente y respaldo legal para la prohibición del Paraquat en esa nación por los siguientes aspectos: gravedad de los casos de intoxicaciones ocupacionales y accidentales; porque el uso de equipos de protección individuales (EPIs) no garantiza protección total contra la intoxicación por Paraquat, según el nivel de exposición real de los trabajadores que excede los niveles aceptables de exposición ocupacional; por la existencia de evidencias de desencadenamiento de la enfermedad de Parkinson; y por las evidencias de su potencial mutagénico.

“El lobby de la industria de los agrotóxicos es muy fuerte”

María Elena Rozas, coordinadora nacional de la Red de Acción en Plaguicidas, sostiene que en Chile “llevamos años demandando la prohibición de los plaguicidas peligrosos. Lamentablemente el lobby de la industria de los agrotóxicos es muy fuerte y ha impedido las iniciativas legales que se han desarrollado al respecto”. Al respecto, detalla que en 2007 el Senado “impidió la aprobación de un proyecto de ley que habría prohibido los plaguicidas más peligrosos, aunque la Cámara de Diputados la había aprobado por unanimidad”.

En ese sentido, Rozas advierte que “es una muy mala señal que en la Región del Maule sur haya sido electo diputado Jaime Naranjo, uno de los que impidió esa iniciativa legal, entonces desde el Senado”. Junto con destacar que el parlamentario “perdió su escaño tras esa votación que generó escándalo en la zona y en las organizaciones campesinas y ambientales”, la coordinadora de la Red añade que “Naranjo se ha destacado por despreciar los riesgos a los que están sometidos los y las trabajadoras rurales y es probable que en esta oportunidad haya contado con el apoyo de la industria química a la que secunda siempre.”

Uso de Paraquat

Monocultivos y riesgo en expansión

Según la propia empresa filial de Ferrero, las plantaciones de avellano superan las 20 mil hectáreas, con una exportación de casi 75 millones de dólares durante el 2016. La Revista del Campo (El Mercurio), por su parte, registra que a 2017 AgriChile ya cuenta con 4.200 hectáreas de huertos propios en el país, y espera crecer con otras 300 hectáreas en el sur de la Región del Maule y 300 más en el norte de la VIII Región. Es el nuevo boom: a 2016, Agrichile sólo poseía 3.040 hectáreas de monocultivos de avellanos, la mayor parte concentradas en Maule, donde cuentan también con una planta de descascarado y una receptora de frutos.

En abril de 2016 el diario talquino El Centro informaba que la frutícola Agrichile, filial de Ferrero, exportaba cerca de 15 mil toneladas de avellana a Italia, tanto de producción propia como la aportada por contratos con terceros desde la región del Maule y predios ubicados de Curicó a Osorno. La transnacional produce los chocolates Ferrero-Rocher y Kinder Sorpresa, y también Nutella, una crema de base de cacao, leche y avellana.

La región de El Maule concentra la mayor cantidad de hectáreas plantadas, con un total aproximado de 9.000 hectáreas, abastecido por el vivero de Los Niches, y la siguen las regiones de La Araucanía y Bío Bío. 

En el Maule, la expansión de AgriChile ha determinado un cambio en el paisaje y la imposibilidad de continuar con iniciativas de agricultura orgánica y de otros frutales que desarrollan en el sector la agricultura familiar campesina y medianos productores.

Acuerdos “voluntarios” en el papel

El mismo año 2016, ODEPA, la Oficina de Planificación Agraria dependiente del Ministerio de Agricultura, inició un proceso de validación de un Protocolo de Agricultura Sustentable para el sector productor/exportador de frutos secos. El Protocolo incluye, entre otros, el monitoreo del uso del agua, el respeto de los derechos humanos, condiciones de trabajo y sociales, así como la gestión comercial. Este estándar opera como una guía voluntaria para que los actores definan medidas que les permitan alcanzar los objetivos planteados. En cuanto al tema plaguicidas, plantea que se debe preferir agroquímicos con “etiqueta verde” y se define como inaceptable el uso de agrotóxicos de los grupos I y II, esta última la clase a la que pertenece Paraquat.

Sin embargo, nada indica que los productores de avellano europeo, potenciales destinatarios de este Protocolo de Agricultura Sustentable, estén tomando conciencia de los peligros a los que están exponiendo a la población local y al ambiente. Por el contrario, es común encontrar además en los canales maulinos envases vacíos de glifosato, otro herbicida extremadamente peligroso que actualmente está bajo la mira de las autoridades regulatorias de la Unión Europea.

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