La percepción de que las personalidades difieren a lo largo del mundo es bien popular. Se puede tomar un país como ejemplo y dar una descripción estereotípica de sus habitantes. Aunque es cierto que hay mucho de prejuicio en esto, las diferencias reales entre ciertas personalidades han sido medidas, como un artículo publicado en Nature Human Behavior, que sugiere que estas variaciones son respuestas a las condiciones locales del clima, especulando sobre las implicaciones que el calentamiento global podría tener en este sentido.

“Los humanos constantemente experimentan y reaccionan a la temperatura ambiente”, escriben los autores de la Universidad de Columbia (EEUU) y la Universidad de Pekín (China). “Debido a que las temperaturas varían notoriamente alrededor del mundo, es concevible que la temperatura dé forma a las dimensiones fundamentales de la personalidad, afectando los comportamientos habituales que sustentan los rasgos de personalidad”, explican.

La idea no es nueva y en otras épocas ha servido de excusa para justificar una supuesta superioridad intelectual de ciertas culturas por sobre otras. Por ejemplo se ha relacionado algunos rasgos con ambientes más fríos o lluviosos que promueven una vida al interior, la que a su vez favorecería la introspección y la actividad intelectual, en comparación con actividades más distendidas y propias de climas más templados.

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Pero probar esta idea no ha sido tarea de muchos, menos aun en la escala del estudio en Nature Human Behavior, donde 5.587 estudiantes universitarios chinos respondieron exámenes de personalidad. Los participantes fueron de acuerdo al llamado Modelo de los cinco grandes rasgos de personalidad: extraversión, agradabilidad, conciencia, estabilidad emocional y cultura. Los autores tenían la hipótesis de que crecer en un ambiente agradable animaría a las personas a explorar más el exterior, promoviendo la extraversión y la apertura a nuevas experiencias. Incluso pensaron que salir y conocer más personas también ayudaría a desarrollar la simpatía y que un clima consistentemente agradable impulsaría la estabilidad emocional.

Los resultados resultaron coincidir con las expectativas. Las temperaturas templadas se asociaron con altos puntajes en cada uno delos cinco grandes rasgos.

El estudio se repitió más tarde en Estados Unidos, pero se extendió al nivel de código postal con una muestra de 1,6 millones y tomó en cuenta el lugar donde las personas habían pasado la mayor parte de su infancia, mientras que el estudio chino solo utilizó participantes que habían pasado toda su infancia en la región de origen de sus padres.

Para una variedad de condiciones climáticas, como la humedad o la velocidad del viento, la muestra estadounidense no reveló una relación significativa. Sin embargo, igual que en China, la temperatura promedio sí fue influyente. Mientras más cerca estaba la temperatura máxima diaria promedio de una ciudad a los 22ºC, más alta era la puntuación de sus habitantes en las cinco medidas de personalidad. Sin embargo la dimensión del efecto fue mucho menor en EEUU que en China, apenas alcanzando significación estadística en algunas medidas.

Los estudios probaron otras variables, algunas de las cuales también demostraron ser significativas. Lo más notable es que los residentes de las ciudades más propensas a los brotes de gripe tenían puntajes más bajos en todos los factores del modelo de los cinco grandes rasgos, lo que sugiere que una vacuna universal contra la influenza podría tener cierta influencia en las personalidades, tanto como el calentamiento global.

El Ciudadano. Publicado originalmente en IFLScience.

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