Guardaparques de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) rescataron a cuatro polluelos de lechuza blanca (Tyto alba) que se encontraban al borde de la muerte, con claros signos de deshidratación y falta de nutrientes, en una de las casas anideras dispuestas en el sendero Los Coipos de la Reserva Nacional Lago Peñuelas, en Valparaíso.

A pocos metros de esta área de nidificación yacía el cadáver de la madre de las aves, quien era la encargada de proveerles los elementos básicos para subsistir. Al constatar esta situación, los funcionarios trasladaron a las crías hasta el sector de administración del entorno protegido, con el fin de brindarles los cuidados correspondientes para que no perecieran.

Al respecto, la jefa regional de la Sección de Conservación de la Diversidad Biológica de CONAF, Javiera Meza, explicó que los ejemplares presentaban un plumaje “muy suave (de plumón), que les sirve para controlar las temperaturas, pero no para volar y buscar su propio alimento”, por lo cual trabajadores del organismo forestal debieron acudir rápidamente en su ayuda.

Por su parte, el guardaparques Luis Gutiérrez detalló que las lechuzas “fueron hidratadas con agua y alimentadas con pechugas de pollo en pequeños trozos. Fue un proceso al principio un poco lento, ya que estaban asustadas, deshidratadas, pero una vez que reconocieron que lo que se les daba era alimento empezaron a cambiar un poco su conducta agresiva, de defensa”.

Después de las atenciones de urgencia, el personal de la Corporación derivó a los cuatro polluelos hasta el Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna Silvestre del Museo de Historia Natural e Histórico de San Antonio, donde permanecen en buenas condiciones y atendidos por médicos veterinarios.

Meza destacó que las lechuzas blancas “cumplen una función sumamente importante en el ecosistema, que es mantener a las poblaciones de roedores controladas”, particularmente a la del ratón de cola larga (Oligoruzomys longicaudatus), que transmite el virus Hanta.

Fuente: CONAF

No more articles