Samuel Leiva, Greenpeace: “Celco tiene prácticas criminales, inmorales y poco éticas”


9 July, 2007 12:07
#Entrevistas, #Medio Ambiente

En el Día del Medio Ambiente se descubrieron miles de peces muertos en la desembocadura del Mataquito, días después mueren vacas y ovejas que tomaron agua del río. Al cierre de esta edición se descubría un emisario clandestino de la fábrica de celulosa de Licancel de Celco. Igual que en Valdivia: Un guión con emisarios de cloro, muerte de cisnes y trabajadores, mentiras groseras a la Corte Suprema, pago de rebajadas multas y accidentes radioactivos.
Según la Revista Forbes, entre los años 2003 y 2004, Anacleto Angelini aumentó su fortuna personal de U$ 1.400 millones a U$2.500 millones, siendo una de las 3 fortunas más grandes de Chile. Es uno de los 25 latinoamericanos más ricos y, si no fuera por 6 tipos más millonarios que él, integraría la lista de los cien más ricos del mundo. Se calcula su patrimonio en más de U$3.700 millones. El último año los altos precios de la celulosa le han reportado un aumento en las utilidades de un 46,6%. Una de sus empresas, Forestal Arauco, es propietaria de la mayor superficie de plantaciones forestales del país, con un patrimonio de 669 mil hectáreas. También tiene 111 mil hectáreas de plantaciones en Misiones, Argentina, y 20 mil hectáreas plantadas en Uruguay. La capacidad de producción conjunta de sus 5 industrias de celulosa que tiene sobrepasan los 2 millones de toneladas métricas anuales. Si la planta del Itata operara en toda su capacidad, Angelini sería el productor de celulosa más grande del mundo. Eso sí, casi todas funcionan con emisores de residuos clandestinos.
En 2005 se supo que la planta de San José de la Mariquina, con una inversión de U$1.300 millones, arrojaba organoclorados tóxicos al mar; la primera semana de junio de este año trascendió que otro de sus complejos celulosos, Licancel, ubicada en Licantén, Región del Maule, evacuaba residuos al río Mataquito. Todo clandestino. En los 23 kilómetros que hay entre la celulosa y la desembocadura del río al mar, los pescadores hallaron miles de pejerreyes, lisas, carpas y salmones muertos. Se decretó alerta ambiental en un amplio sector de la costa del Maule y los pescadores de Iloca, Duao y La Pesca se quedaron por un buen tiempo sin recursos.
Samuel Leiva, coordinador de campaña de Greenpeace, viene siguiéndole la pista a Celco hace rato. El año pasado concluyó junto a Juan Carlos Cuchacovich el Prontuario Ambiental de Celulosa Arauco y Constitución, informe que da cuenta de la horrorosa política ambiental de la empresa.


green peace

-Ya en 1999 se denunció la muerte de peces en el río Mataquito a causa de Celco…
-Y nunca hubo sanción de parte de tribunales. Las plantas de celulosa están diseñadas para tener una mantención cada 15 ó 20 días y no lo hacen. Ese año, al igual que ahora, la muerte de peces fue después de la mantención de la planta. Pese a la experiencia anterior no se tomaron las medidas concretas ni se evacuaron planes de contingencia o prevención. Con la información disponible hasta ahora podemos sospechar que la contaminación fue por el licor negro, una mezcla que proviene de la síntesis de la lignina extraída de la corteza de la madera, que tiene este color café negro que se encontró en el Mataquito.

-El Ciudadano conversó con habitantes de Licantén e Iloca y ellos contaban que desde que se instaló Celco disminuyeron los peces.
-Tanto en Constitución como en Arauco los pescadores de la zona han denunciado desde que se instalaron las industrias graves problemas de contaminación y de muerte de la fauna íctica. Los riles se arrojaban sin ningún tipo de regularidad.

-¿Qué ocurrió con Celco en Argentina?
– Nos dimos cuenta de que no solamente este tipo de prácticas se dan solamente en Chile. Poco tiempo después de que Celco adquirió la fábrica de Alto Paraná, Argentina, la muerte el 2005 de 2 trabajadores que limpiaban unos ductos dio cuenta a las autoridades de la existencia de emisarios jamás informados, cosa que se repite en Valdivia con el desastre del río Cruces y que ahora estamos viendo en Mataquito. ¿Qué nos haría pensar que las plantas en Constitución, Arauco o en la de Itata no podría ocurrir lo mismo?

-En Nueva Aldea, Itata, también hubo irregularidades en la construcción.
-Nueva Aldea no contaba aún con los permisos de edificación cuando se empieza a levantar y se hace en terrenos comprados

para uso agrícola. También hubo destrucción de sitios arqueológicos. Lo más grave fue el accidente radioactivo que hasta hoy no se ha solucionado para Miguel Angel, una de las víctimas.

-Fue extraña también la autorización para el funcionamiento de esta fábrica.
-Todo el proceso de la autorización ambiental de Itata fue por partes. El primer Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de 1999 fue rechazado por acuerdo de los servicios públicos que daban cuenta de lo grave que sería para la cuenca del río Itata. Sin embargo, esto fue autorizado por el gobierno, respondiendo a la Agenda Procrecimiento acordada con la Sofofa. Celco presentó otro estudio que significaba ampliar la producción, con actualizaciones del proyecto previo y, al estar este aprobado, la autoridad sólo pudo evaluar esta nueva fase. Después se hace un nuevo EIA para aprobar el ducto desde la fábrica al borde costero.

-¿Qué ocurrió con la celulosa de Horcones en Arauco?
-Hasta hoy se acusan emisiones tóxicas que afectan a los pueblos de Laraquete y Arauco, en donde la población sufre neuralgias, insomnio, nauseas, irritaciones oculares y respiratorias. En agosto de 2004 se derramaron 20 mil litros de trementina y de condensado de trementina al Golfo de Arauco, provocando intoxicaciones en habitantes de Lota. Como medida preventiva, el Servicio de Salud Arauco determinó la prohibición de pesca en un radio de 1 milla marina en torno al punto de descarga del derrame. En el Hospital de Lota fueron atendidas 49 personas, 33 de ellos niños.

-¿Qué te parece las declaraciones de las autoridades que más que reconocer su nula fiscalización hablan de que se perseguirá a los responsables y se les aplicará la multa correspondiente?
-Chile no puede seguir confiando su medio ambiente a empresas irresponsables como Celco. En ninguna de sus industrias da garantías a que su producción será limpia.
Todas y cada una de ellas contamina gravemente. Lo mínimo que el gobierno puede hacer es parar las faenas en Valdivia y Licancel.

-Una inversión de U$1.300 millones con emisores clandestinos.
– Eso da cuenta de lo poco ético y el manejo de Celco al borde de la ilegalidad. No es una empresa modelo, si sus abogados hasta mintieron a la Corte Suprema en el alegato por la contaminación del río Cruces entregando antecedentes falsos. Cualquier ciudadano de este país si hace eso estaría detenido hoy. Ya no se puede confiar en Celco.

-¿Las multas a cobrar que tanto dice la autoridad realmente se pagan?
-Celco se pasa por el bolsillo cada fiscalización. Si no ha pagado más del 5% de las multas de los procesos sancionatorios. Sus abogados han rebajado los montos constantemente. El 2004 el Tribunal del Juzgado de Policía Local de San José de la Mariquina multó a Celco por empezar la construcción de edificios sin permisos de construcción además de no hacer registro de los trabajos, a pagar casi $32 millones y $133 millones. La compañía apeló ante la Corte de Apelaciones de Valdivia y la multa se redujo a un poco más de $700 mil y $3 millones respectivamente. Otros procesos aún no finalizan.

-Da como rabia ¿no?
-Celco tiene prácticas criminales, inmorales y poco éticas. Es inmoral que estas fábricas hayan afectado gravemente y hayan esclavizado sectores productivos alternativos en cada comuna donde se ha instalado. La producción de árboles para celulosa ha afectado a los viñateros, la producción de hortalizas o el turismo mueren. Son criminales los impactos que ha generando al medio ambiente y no ha mitigado de la forma adecuada para que esto no vuelva a ocurrir. En Mataquito ya ocurrió en 1999 ¿cómo es posible que de nuevo pase lo mismo?

Mauricio Becerra

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