Imagen: Lightspring/Shutterstock

Una de cada cinco especies de plantas del mundo está amenazada de extinción, según la primera evaluación de la flora a nivel global. Esto pone en riesgo los suministros de alimentos y medicamentos.

El estudio también encontró que cada año se descubren 2.000 nuevas especies de plantas, lo que aumenta la esperanza de nuevas fuentes alimenticias que sean resistentes a las enfermedades y el cambio climático. En el 2015 los nuevos hallazgos incluyeron a una planta gigante comedora de insectos –descubierta por primera vez en Facebook– y un árbol de 100 toneladas escondido en un bosque africano.

Realizado por expertos del Royal Botanic Gardens Kew, el informe revela que actualmente hay 390.000 especies de plantas conocidas, de las cuales más de 30.000 son utilizadas por las personas. Sin embargo, más de 5.000 especies han invadido países extranjeros, causando daños que se miden en millones de dólares anuales.

“Las plantas son absolutamente fundamentales para la humanidad”, dijo la profesora Kathy Willis, directora de ciencias del Kew, quien condujo el estudio. “Las plantas nos proveen todo: comida, combustible, medicamentos, madera, y son increíblemente importantes para nuestra regulación climática. Sin plantas no estaríamos aquí. Nos enfrentamos a algunas realidades devastadoras si no hacemos balance y reexaminamos nuestras prioridades y esfuerzos “, sentencia Willis, citada en The Guardian.

Ochna dolicharthros, de Mozambique, descubierta en 2015. Foto: Frances Crawford/Royal Botanic Gardens

El informe es la primera entrega de un análisis de referencia que se hará cada año para establecer lo se sabe y no se sabe de las plantas, y evaluar la forma de abordar los problemas. “Soy razonablemente optimista”, dice Willis. “Una vez que se conoce un problema, se puede hacer algo al respecto. El mayor problema es no saber “.

Los principales factores que amenazan con la extinción de las plantas son la destrucción de los hábitats para la agricultura (31%) –como la producción de aceite de palma y la ganadería–, la deforestación para obtención de madera (21%) y la construcción de edificios e infraestructura (13%).

En este caso el cambio climático es un factor menor (4%), pero es probable que aumente. “Sospecho que no veremos el impacto total hasta en un plazo de 30 años, ya que las plantas tardan mucho tiempo en producir descendencia, especialmente los árboles”, señala la experta. Una cosecha importante que ya está sufriendo es el café, ya que el aumento de las temperaturas hace que la semilla sea imposible de cultivar y aumenta las enfermedades en países clave, como Etiopía.

Nuevas especies descubiertas

La cantidad de nuevos descubrimientos es un desarrollo positivo, porque siguen apareciendo especies de árboles y plantas antes desconocidas y, con ellas, nuevos alimentos. Por ejemplo el año pasado se encontraron cinco nuevas especies de cebolla, cuenta Willis.

“Hay enormes áreas del mundo donde simplemente no sabemos lo que está creciendo”, afirma la investigadora. “Pueden tener la llave del futuro alimenticio, pues la diversidad genética de nuestros alimentos se está volviendo cada vez más pobre”.

Muchos cultivos importantes se han criado durante miles de años para producir con altos niveles de rendimiento, pero estos han perdido genes que ayudan a combatir plagas y a enfrentar los cambios climáticos. El banano, el sorgo y la berenjena se encuentran entre las especies con muy poca diversidad genética, lo que los hace especialmente vulnerables a las nuevas amenazas. Al encontrar parientes silvestres de estos cultivos, se pueden criar nuevas y más robustas variedades.

“Con retos globales como el tamaño de la población, el cambio en el uso de la tierra, las enfermedades de las plantas y las plagas, cada vez es más urgente encontrar parientes silvestres de los cultivos y conservarlos”, escribe el informe.

Entre las 2.000 especies de plantas descubiertas en 2015, hay una nueva Drosera o ‘rocío del sol’ (Drosera magnifica) que come insectos y que crece hasta 1,5 metros; mucho más grande que la mayoría de especies de este género. Se encuentra solo en una montaña de Minas Gerais, en Brasil, y fue descubierta por primera vez en Facebook, cuando un especialista en Drosera revisaba fotos que años antes había tomado un cazador de orquídeas.

Drosera magnifica

Otro nuevo descubrimiento fue un árbol de 45 metros, el Gilbertiodendron máxima, que pesa más de 100 toneladas, está en peligro crítico y solo se ha encontrado en la selva tropical en Gabón. También se encontraron parientes del ylang-ylang, cinco nuevos tipos de chirimoya y una nueva especie de camote.

El informe también enfatizó en la importancia de las plantas para el desarrollo de nuevos medicamentos. De las 31.000 especies con usos conocidos, el 57% son la base para obtener fármacos; más de 5.500 son alimento para los humanos; 2.500 son venenosas y 1.400 tienen “usos sociales”, como el tabaco y la cannabis.

Las especies invasivas y el tráfico

Sin embargo, cuando las especies son trasplantadas en ambientes extranjeros, pueden causar grandes daños y convertirse en invasoras. La altamente invasora fallopia japónica (Reynoutria japonica), introducida como planta ornamental en Gran Bretaña a mediados del siglo XIX, cuesta a esa nación más de 165 millones de libras al año en mantenerla controlada. Al igual que muchas especies invasoras, es difícil de erradicar porque tiene una gran capacidad de supervivencia.

El comercio ilegal de plantas amenazadas también es un problema, como publica el informe, donde las orquídeas representan más del 40% de las especies traficadas.

Es fácil pasar por alto la importancia de las plantas, pero estas son la base de la mayor parte de la vida en la Tierra. No se trata simplemente de seres bonitos u ornamentales; las plantas son organismos fascinantes y fundamentales para todo el equilibrio del planeta y debieran tener un protagonismo mucho mayor en la educación.

Original en The Guardian

Versión español, El Ciudadano

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