Comentarios al Plan de uso y manejo de antibióticos, de la Mesa del Salmón


20 March, 2009 07:03
#Economí­a, #Medio Ambiente, #Organización social, #Portada

Por Héctor Kol /

El documento que se comenta, originado en la Mesa de Trabajo “Salmón” organizada por el Gobierno para el “Salvataje” de la Industria Salmonera, no incorpora al menos tres grandes temas en relación al uso ilimitado e irracional de antibióticos en la salmonicultura intensiva que opera en Chile.

Las medidas que se anuncian son un conjunto de propuestas fuera de un contexto que no aparece al menos en este documento, donde no se describe la actual situación, no se postula acerca de los orígenes de tal situación ni se explica a qué apuntan las medidas propuestas.

Si se elude describir el problema y más aún, si se elude describir el origen del problema, se puede plantear cualquier cosa, se puede disparar incluso al aire, como ocurre con este documento, donde no existe la hipótesis de trabajo.

Ello es entendible. De lo que se trata es que cualquier invitado a esta Mesa justifique tal invitación mediante una propuesta, independientemente si sirve o no sirve para solucionar todo o una parte del problema: el problema no está descrito, luego, el problema no existe. Y más todavía, la actividad más afectada por el uso irracional (pero legal) de antibióticos en la Industria Salmonera, esto es, la Pesca Artesanal, ni siquiera está invitada a esta Mesa.

No son los peces de los invitados a esta Mesa los que se contaminan con los antibióticos que usa la salmonicultura intensiva; ni son sus fondos marinos los que pierden su flora bacteriana por los residuos de antibióticos que se depositan sobre ellos; no son los recursos bentónicos de estos “actores relevantes” (como se autodenominan los participantes de esta instancia) los que han sido destruidos y contaminados por la contaminación química (entre ellos, los antibióticos) generada por la Industria Salmonera.

Allí radica, en la ausencia intencional de la Pesca Artesanal en toda suerte de discusión sobre los efectos degradantes que la Industria Salmonera ha causado en el territorio marítimo que, POR LEY, está reservado para la Pesca Artesanal [1], la falta de contexto y la debilidad de las medidas propuestas.

Sin embargo, a pesar de ser los administradores POR LEY del territorio marítimo afectado por esta industria, los pescadores artesanales no están ni siquiera considerados en las futuras reuniones de esta Mesa. En cambio, sí los están los causantes del “problema”: la Industria Salmonera y los Servicios Públicos. También están convocados los que por definición representan a la civilidad organizada: las ONGs, que sin embargo, NUNCA han preguntado nada a la Pesca Artesanal antes de plantear sus “soluciones” particulares.

A modo de ejemplo, el Programa Salmonicultura de la AGO de Aysén JAMÁS ha sido invitado a exponer a una sola de las conferencias o seminarios que organizan (en el mediterráneo Santiago, por lo general) las ONGs. Ni la CONAPACH ni la CONFEPACH, Confederaciones de la Pesca artesanal, han sido invitadas a participar con sus estudios y pruebas a esta Mesa, como lo señalaron sus máximos dirigentes en los 10 minutos que se les otorgaron para exponer en un seminario realizado en Puerto Varas, en Noviembre del 2008 y organizado por la Comisión de Pesca y Acuicultura de la Cámara de Diputados.

Allí está la primera deficiencia de este “Plan de Uso de Antibióticos” que todos los invitados a esta Mesa han elaborado: se ha configurado un Plan en ausencia de los verdaderos “actores relevantes” y legales administradores del territorio marítimo afectado por la más brutal contaminación en la historia de Chile. Se ha planificado y propuesto sobre territorio ajeno: el territorio de la Pesca Artesanal.

Quizás, si la razón de esta exclusión sea … que tenemos mucho que decir.

1.- Las grandes ausencias en los postulados y propuestas del Plan de Uso de antibióticos en la salmonicultura intensiva.

Tres grandes temas no están considerados en estas propuestas:

a) Los efectos de la salmonicultura intensiva sobre la pesca artesanal;

b) La necesidad de establecer una tasa de consumo máxima de antibióticos en la producción salmonera, esto es, una cantidad – objetivo de gramos de antibióticos por tonelada de salmón producida;

c) Las medidas administrativas de corrección a la actual realidad productiva de las empresas.

La Pesca Artesanal no fue consultada acerca de la instalación de una industria química en su territorio marítimo tradicional, que además operó SIN evaluación ambiental previa hasta el año 1997, cuando se aprobó el Reglamento del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

El uso y abuso de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) como instrumento para la evaluación de proyectos de producción salmonera que usan cantidades ilimitadas de antibióticos, desinfectantes, pesticidas, pinturas anti-fouling y alimentos artificiales, cancela A PRIORI la opinión de la Pesca Artesanal (y del resto de la ciudadanía) incluso sobre proyectos productivos que operan en el territorio que le está reservado, insistimos, por Ley.

Es decir, institucionalmente se sigue cancelando la opinión de la pesca artesanal y ya a 12 años de la existencia del instrumento de evaluación ambiental, tampoco se considera la opinión de la Pesca Artesanal, que no es afectada por esta Industria Salmonera sólo por el uso irracional de antibióticos, sino también por la sobre-producción pesquera a la que induce, por la fuga de millones de ejemplares de salmones portadores de parásitos y enfermedades; por la eutrofización de los sistemas acuáticos intervenidos (donde los salmoneros deben inyectar oxígeno de manera externa a sus peces) y por la pérdida de espacio marítimo.

¿Dónde está la propuesta de hacer de la Pesca Artesanal el sensor necesario acerca de la gestión ambiental de la Industria Salmonera?. ¿Tienen los servicios públicos más lanchas y botes que la pesca artesanal austral?. O mejor, ¿tienen alguna lancha los servicios públicos que “fiscalizan” a la Industria Salmonera?. ¿Las ONGs conocen mejor que nosotros, acaso, el territorio marítimo que está siendo destruido por esta Industria?

En el año 2006, la Fundación OCEANA (activa partícipe de esta Mesa de Trabajo “Salmón”) constató la presencia de antibióticos en el contenido estomacal y en las muestras de carne en ejemplares de pesca silvestre, explotada por la pesca artesanal, en la Bahía de Cochamó (Estuario del Reloncaví, X Región) [2].

La pesca artesanal NO USA antibióticos. No los necesita. Su producción es “orgánica” y no debe recurrir a la alquimia para generar su sustento. Sin embargo, en ninguna parte de las propuestas se menciona, siquiera, la necesidad de establecer estudios que den cuenta de los posibles efectos que ha tenido (y siguen teniendo) los residuos de antibióticos usados por la salmonicultura intensiva sobre los recursos pesqueros que explota la pesca artesanal austral y que abastecen al 70% del mercado nacional de consumidores de productos del mar. No hay preocupación no sólo por lo que piensa o espera la Pesca artesanal: tampoco hay preocupación por la Salud Pública de este país.

Resulta, finalmente, impensable que en una Mesa con características de “Club Privado de Libres Pensadores”, donde no están los directamente afectados, se postule la necesidad objetiva de que todo proyecto de acuicultura intensiva deba someterse a Estudios de Impacto Ambiental, más aún si compromete a especies hidrobiológicas exóticas.

No es para plantear soluciones, ciertamente, que se ha creado esta Mesa de Trabajo “Salmón”.

2.- Una tasa máxima de consumo de antibióticos y cambios en la administración de medicamentos en la salmonicultura intensiva.

En el documento que se comenta, no se establece un necesario calendario de reducción del consumo de antibióticos en la salmonicultura intensiva que opera en Chile.

Es decir, con la anuencia de esta Mesa “Salmón”, se seguirán usando en Chile cantidades insólitas de medicamentos, que no guardan relación con una gestión productiva eficiente ni con la preocupación que debiera tener el Estado por la Salud Pública. No le ha bastado a los integrantes de esta Mesa las evidencias científicas y la alarma en el gremio médico que han provocado las investigaciones que se han realizado sobre el uso de antibióticos en la Industria salmonera.

NO ES CIERTO que en esta Industria se ocupen de 200 a 250 más antibióticos que en la salmonicultura intensiva Noruega, como se ha sostenido al interior de la Mesa de Trabajo “Salmón”. Las tasas de consumo de medicamentos en la producción de salmones en Chile llegan hasta los 790 gramos de droga por cada tonelada de salmón producida, según los registros que ha levantado la Asociación Gremial de Organizaciones de Pescadores Artesanales de Aysén (AGO) en estudios que se han basado en lo que las mismas empresas salmoneras han declarado en las DIA con las que han obtenido sus permisos ambientales de funcionamiento.

En Noruega, mientras tanto, la Industria salmonera ocupa sólo UN GRAMO de medicamentos por cada tonelada de salmón producida. Luego, en Chile se pueden usar hasta 790 veces más antibióticos que en Noruega, tres veces lo que se ha señalado y sostenido en la Mesa “Salmón”. Por ello, la AGO ha ironizado que seguir comparando a la salmonicultura intensiva chilena con la Noruega “es como comparar a Deportes Puerto Montt con el Manchester United”…

La diferencia entre ambas Industrias no es sólo numérica: es política.

Mientras la reducción del consumo de antibióticos en la salmonicultura intensiva Noruega fue una decisión de Estado, en Chile se ha dejado en manos de esta Mesa Privada la solución para un problema de graves alcances para la Salud Pública, una Mesa que además está mal informada.

En segundo lugar, existen evidencias científicas de estudios ejecutados en Chile acerca de la existencia de “genes de resistencia” en bacterias del sedimento de sistemas acuáticos intervenidos por la salmonicultura intensiva [3] . Igualmente, la comunidad médica chilena ha dado cuenta del aumento de las tasas de generación de resistencia bacteriana a los antibióticos tanto al interior de los recintos hospitalarios como FUERA de ellos.

Los médicos chilenos señalan que varias especies de microorganismos causantes de patologías humanas se han hecho resistentes a TODOS los medicamentos que se usan en Chile para combatirlos, atribuyendo este fenómeno al consumo de alimentos contaminados con residuos de antibióticos [4].

Estas son las consecuencias del uso irracional e ilimitado de antibióticos en la producción animal en Chile, especialmente en la salmonicultura intensiva, donde los antibióticos son mayoritariamente administrados por “vía oral” (disueltos en los alimentos artificiales suministrados a los peces) y sobre los que la literatura científica reporta una pérdida de hasta un 70% de la droga así administrada y que se inyecta directamente en el medio acuático intervenido [5]. Es decir, por cada 100 kilos de antibióticos que se administran por “vía oral” a los salmones, 70 kilos se pierden como contaminante del medio acuático ocupado por las salmoneras.

Luego, sin establecerse un calendario de reducción del consumo de antibióticos y sin establecer una prohibición a la administración “oral” de drogas, como lo ha pedido y fundamentado la Pesca Artesanal, el conjunto de propuestas que aparecen en el documento que se comenta no sólo es inútil para solucionar el problema de uso irracional de medicamentos en la salmonicultura intensiva, sino que profundizan este problema.

Ello, porque de manera insólita se adjudica A LOS VETERINARIOS de las empresas salmoneras toda la responsabilidad por un eventual mal uso de antibióticos en los centros de cultivo. Es decir, se libera a las empresas de una responsabilidad que le es casi exclusiva: la compra de los medicamentos, la determinación de la forma de administración e incluso hasta las dosis a aplicar están determinadas por las empresas y no por los veterinarios, puesto que en TODAS las DIA que se presentan a evaluación ambiental YA VIENEN ESTABLECIDAS LAS DOSIS DE ANTIBIÓTICOS QUE SE APLICARÁN EN LOS CENTROS DE CULTIVO ante un evento patológico.

No es el veterinario quien construye las DIA: es una consultora contratada por la empresa. Tampoco es el veterinario el que importa las ovas infectadas de múltiples enfermedades, que son la base para la colección de epidemias que atraviesan a la Industria salmonera en Chile y que pasan sin mayor esfuerzo por los controles que (teóricamente y aún por demostrar) realiza el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

En efecto, la Ms Sc. Sandra Bravo, de la Universidad Austral de Chile (UACH) ha señalado que alrededor de un 70% de las ovas importadas por las empresas salmoneras que operan en Chile mueren en las primeras etapas de desarrollo como resultado de las enfermedades que portan [6].

En consecuencia, el verdadero problema del uso irracional e ilimitado de antibióticos en la Industria salmonera que opera en Chile radica en que los salmoneros importan enfermedades y el Estado chileno lo permite. Atribuir al veterinario una responsabilidad que es empresarial y estatal, antes que nada, es dejarle la puerta abierta a las empresas (y al Estado) para eludir sus propias responsabilidades. La Mesa de Trabajo “Salmón” ha creado una “cabeza de turco”, un fusible a quemar, para que el Estado y las empresas salmoneras no respondan por la destrucción ambiental y la amenaza para la salud pública en que han convertido al Mar Chileno Austral.

Es, en definitiva, una cubierta más en la capa de protección a una Industria tóxica, que es el verdadero fin de la creación y funcionamiento de esta Mesa de Trabajo “Salmón”: salvar a la Industria salmonera a como de lugar y sin importar los costos económicos, sociales, ambientales y sobre la Salud Pública incluso internacional, que el “Salvataje” pueda demandar.

Además, ninguna referencia se hace, en el documento comentado, a la gran variedad de medicamentos que se usan en la Industria salmonera que opera en Chile, a diferencia de las restricciones existentes en otros países grandes productores de salmón.

En el Cuadro inserto a continuación se aprecia esta diferencia en la tolerancia de los Estados al uso de medicamentos en salmonicultura intensiva. La diferencia es tan grande como la responsabilidad social que tienen los Estados incluidos en este Cuadro.

ANTIBIÓTICO

CHILE

ESTADOS UNIDOS

NORUEGA

Acido nalidíxico

Si

No

No

Ácido oxolínico

Si

No

No

Amoxacilina

Si

No

No

Ampicilina

Si

No

No

Cefotaxima

Si

No

No

Cloranfenicol

Si

No

No

Eritromicina

Si

No

No

Florfenicol

Si

No

Si

Gentamicina

Si

No

No

Canamicina

Si

No

No

Quinolonas

Si

No

No

Streptomicina

Si

No

No

Sulfas

Si

Si

Si

Tetraciclina

Si

Si

Si

Trimetropin

Si

Si

Si

Fuente: Cabello, F.C., 2006: Antibióticos y Acuicultura en Chile: consecuencias para la salud humana y animal. Rev. Méd. Chile, Nº 132, 1001-1006.

A la luz de lo que indica este Cuadro comparativo, cabe preguntarse: ¿hay algún medicamento que esté prohibido por el SAG? ¿De verdad es necesario darle a este Servicio una responsabilidad de permitir o no el uso de algún medicamento en la salmonicultura intensiva si pareciera que la farmacología completa está ya autorizada? ¿Tiene algún sentido práctico, más allá de las buenas intenciones que la sustentan, la campaña de OCEANA-Chile por una prohibición para el uso de quinolonas (Ácido oxolínico y Flumequina) en la producción salmonera chilena? ¿Qué hace la pesca artesanal, por ejemplo, con los otros 13 tipos de medicamentos que figuran en este Cuadro?

Dejar en manos de la propia Industria salmonera el control del uso de antibióticos, es decir, mantener la política de auto-fiscalización y auto-regulación para una industria que no es capaz de evitar “fugas” de millones de ejemplares de salmones portadores de enfermedades, ni la dispersión de un virus en más del 70% del Borde Costero del mar Territorial chileno, escapa a toda lógica.

El verdadero control sobre el consumo de antibióticos en la Industria salmonera lo puede ejercer el Estado fácilmente mediante la exigencia de una copia de cada factura que acredite la compra de antibióticos por parte de cada empresa salmonera. ¿El Estado chileno no es capaz, acaso, de llevar un registro de facturas? ¿O este empeño por mantener la política de auto-fiscalización de la Industria salmonera tiene relación con el proyecto del Gobierno de privatización del Mar Chileno a través del traspaso al patrimonio empresarial de las concesiones acuícolas que, hasta ahora, son bienes comunes de todos los chilenos?.

¿Cómo va a regular y fiscalizar el Estado dentro de la “propiedad privada” en que se convertirá cada salmonera cuando se les regale el Mar chileno, si ahora, siendo el Estado el propietario de aquellas concesiones, no tiene siquiera la voluntad de fiscalizar y menos de regular?.

Por cierto, tampoco ese tema de interés nacional, como lo es la privatización del Mar chileno, es abordado por la mesa de Trabajo “Salmón” en este documento, aún considerando las implicancias sanitarias que tiene el que el uso irracional de antibióticos pueda, en el futuro, realizarse dentro de “propiedades privadas” y que es en esta Mesa de Trabajo desde donde surgió la idea de privatizar el Mar.

3.- Las actuales medidas de regulación de la producción intensiva de salmones y sus correcciones necesarias.

En múltiples ocasiones, la Pesca Artesanal ha demostrado que el actual sistema de evaluación de impacto ambiental aplicado a la salmonicultura intensiva es insuficiente e ineficaz, además de permeable a toda suerte de irregularidades que cometen las empresas en sus Declaraciones de Impacto Ambiental. Llevamos tres años demostrándolo.

Sin embargo, a pesar de tales evidencias, la Mesa de Trabajo Salmón no cuestiona la inutilidad de este instrumento de evaluación ambiental para proyectos de acuicultura intensiva.

Más aún, de las propuestas que aparecen en el documento comentado, surgen más temores que alivios para la Pesca Artesanal, que demuestran una vez más la falta de información que acompaña a los resultados que arroja esta mesa destinada a Salvar a una Industria salmonera que no se sostiene por sus propios pies.

Por razones de espacio, sólo se anotará acá un ejemplo para demostrar lo aseverado más arriba: que la desinformación es lo más destacable del trabajo de la Mesa “Salmón” y que de ella derivan más incertezas y dudas que medidas compresibles y aceptables que hagan pensar que estamos en presencia de esfuerzos serios por solucionar el problema sanitario de la Industria salmonera y especialmente el uso irracional de antibióticos en ella.

En el documento de esta mesa de trabajo, la primera medida de bioseguridad tendiente a mejorar la gestión sanitaria en la producción salmonera, señala lo siguiente:

1. Medidas de bioseguridad y /o productivas

a) Densidad de cosecha por jaula de 10 kg/m3 Salmón del Atlántico y 12 Kg/m3 para Trucha y Salmón del Pacífico. Esta densidad será evaluada al término de cada ciclo productivo, respecto de los centros de cultivo que conforman un área de manejo sanitario, en el sentido de relacionar esta variable con las enfermedades ocurridas en este período. Con este antecedente se evaluará la necesidad de ajustarla.

El proyecto en evaluación ambiental ingresado por la empresa MULTIEXPORT en Noviembre del 2008 a COREMA-Aysén, para la instalación de un nuevo centro de producción salmonera intensiva en el Canal Puyuhuapi, denominado “Puyuhuapi 2” y ubicado al Surweste de la Isla Magdalena (Nº PERT. 207111234) se ha presentado con una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) donde la empresa NO SEÑALA la especie a cultivar. Además, la densidad de peces que declara (esto es, kilos de pez de especie no determinada por cada metro cúbico de agua, Kg pez/m3) es de 18, 2 Kg pez/ m3 en su momento de máxima biomasa.

En otras palabras, este proyecto de MULTIEXPORT ya no se encuentra enmarcado por las propuestas de la mesa “Salmón” y por tanto, se le puede considerar “riesgoso” para los planes de bioseguridad que aparecen en el documento que se comenta.

La pregunta pertinente es la siguiente: ¿Cómo resolverá la COREMA-Aysén en la evaluación de un proyecto que ya no cumple con las medidas de bioseguridad que se han planteado al interior de esta desinformada Mesa de Trabajo “Salmón”? ¿Alegará la empresa “derechos adquiridos” y por tanto, que no le son aplicables estas medidas propuestas?

¿Cómo considera esta Mesa de Trabajo “Salmón” la existencia de decenas de proyectos salmoneros para engorda de salmones que ya están en tramitación y donde NO SE CUMPLE siquiera la propuesta de densidades máximas de crianza? ¿Qué pasa con los centros destinados a la mantención de reproductores, donde la densidad de crianza alcanza a los 40 Kg pez/ m3

Ninguna de esas preguntas está respondida ni siquiera en el “espíritu” del Plan de Uso de Antibióticos generado por esta Mesa de trabajo privada. Las propuestas de bioseguridad no tienen relación alguna con la realidad productiva de las empresas, mucho menos con las capacidades y voluntades fiscalizadoras de los servicios públicos que, por lo demás, también están incorporados a esta Mesa de Trabajo para el Salvataje de la Industria salmonera.

Sólo la AGO de Pescadores Artesanales de Aysén, ha levantado denuncias contra COREMA-Aysén, el SERNAPESCA-Aysén, la Gobernación Marítima de Aysén y varias Capitanías de Puerto y hasta contra la Municipalidad de Aysén, por reiteradas faltas y displicencias en el ejercicio de sus funciones que han manifestado estos servicios del Estado cuando se trata de fiscalizar a la Industria salmonera.

En conclusión, este documento y con seguridad todos aquellos que emanen de esta Mesa de Trabajo “Salmón”, peca de desinformación. No es lo mismo una ONG que una Cultura como la Pesca Artesanal, que ha evolucionado en torno y dentro del mar. Nadie conoce mejor que la Pesca Artesanal las consecuencias que ha tenido la instalación de balsas-jaulas salmoneras, fábricas de redes, plantas procesadoras y millones de salmones enfermos en su área de operaciones. No puede manejar la misma información una Cultura centenaria que una ONG.

Ahí está la primera fuente de desinformación que atraviesa a los postulados de la Mesa de Trabajo “Salmón”: falta el actor relevante, que tiene sus oficinas en los puertos y que no tiene obligación alguna de presentar propuestas de soluciones a los males que atraviesan a una Industria advenediza, que se instaló y contaminó su territorio reservado por Ley.

Héctor Kol

Programa Salmonicultura

AGO-Pescadores Artesanales de Aysén.

Aysén, XI Región, Marzo 2009.


[1] Artículo 47.- Resérvase a la pesca artesanal el ejercicio de las actividades pesqueras extractivas en una

franja del mar territorial de cinco millas marinas medidas desde las líneas de base normales, a partir del

límite norte de la República y hasta el paralelo 41º28,6′ de latitud sur, y alrededor de las islas oceánicas.

Resérvanse también a la pesca artesanal, las aguas interiores del país. Ley General de Pesca y Acuicultura, 1991.

[2] Fortt, A., 2007: “Uso y abuso de antibióticos en la salmonicultura”. Fundación OCEANA-Chile, Documento 23, Enero 2007.

[3] Miranda, C.D. and Zemelman, R.; 2002: “Antimicrobial multiresistance in bacteria isolated from freshwater Chilean salmon farms”. In: The Science of the Total Environment, 293 (2002): 207-218. Elsevier Pub.

[4] Wolff, R.; 2004: “Uso y abuso de antibióticos. Momento de su evaluación, más allá del ser humano”. Revista Médica de Chile 2004; 132: 909-911.

[5] Austin, B.; 1993: “ Environmental Issues in the control of bacterial diseases of farmed fish”. In: Environment and aquaculture in developing countries. Edited by RSV Pullin, H. Rosenthal and J.L. Maclean. Int. Center for Living Aq. Res. Man. (ICLARM). 1993, pp 237-251.

[6] Sandra Bravo (UACH). En Seminario “Salmonicultura Chilena: Una mirada Transversal”. Comisión de Pesca Acuicultura, Cámara de Diputados. Puerto Varas, Chile, 21 de Noviembre, 2008.

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