Sandy Iturra presenta un edema cerebral y fracturas múltiples faciales, luego que la noche del martes recién pasado fuera atacada con un bate de béisbol en una esquina de Valparaíso. Hoy está conectada a un ventilador mecánico y en coma farmacológico. Su evolución es nula y de llegar a sobrevivir quedará con graves secuelas. De nombre legal Mario Rodrigo Iturra Gamboa, la Sandy -como era conocida- (en las fotos, antes y después de la agresión), a sus 37 años se debate entre la vida y la muerte en una cama del Hospital porteño Carlos Van Buren.

Luego de conocerse el ataque, el Sindicato de Trabajadoras Sexuales Transgéneras “Afrodita”,  la Corporación Accióngay, la Organización de Familiares y Amigos de la Diversidad Sexual (Fadisex), Madres de Gay en Acción, y la Organización Alianza Trans Hace la Fuerza, manifestaron su profundo rechazo al ataque transfóbico.

“Rechazamos toda agresión y vulneración a las personas pertenecientes a la diversidad sexual, y denunciamos que faltan apoyos legales concretos para no sufrir este tipo de situaciones tan lamentables”, señalaron en un comunicado.

Además informaron que se encuentran analizando todos los antecedentes para presentar una querella criminal que responsabilice penalmente a quienes resulten responsables de este delito y llamaron a las autoridades políticas de la zona a apoyar la investigación y pronunciarse públicamente sobre este ataque, “puesto que los homosexuales, transgéneras y lesbianas de este país son personas y ciudadanos que tienen los mismos derechos”.

Asimismo, aprovecharon de aclarar que “no hay organizaciones ‘nacionales’ que nos representen en esta situación”.

Por su parte, la activista transexual del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), Paula Dinamarca, entregó una carta al  intendente de Valparaíso, Raúl Celis, pidiéndole su intervención el caso.

“Solicitamos a usted ayudar a la afectada y a su familia para aclarar las causas de esta tragedia, que daña al sector más vulnerable de la diversidad sexual, la población transexual, que por falta de oportunidades laborales y educacionales se ve en la obligación de desarrollar en muchas ocasiones el comercio sexual en espacios peligrosos donde arriesgan su vida”, indica el documento.

Por Cristóbal Cornejo

El Ciudadano

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