Una fuerte arremetida comunicacional ha desplegado la derecha en esta última fase de la carrera presidencial. A través de una escalada de declaraciones públicas, el candidato presidencial Sebastián Piñera y sus voceros oficiales y oficiosos han deslizado la idea de que podría haber un fraude electoral en los próximos comicios. No solo sería un hecho inédito para la reciente historia chilena si así sucediera. También es un hecho inédito la sola insinuación.

El ultraderechista José Antonio Kast ha sido uno de los portavoces del miedo. Explícitamente, en el programa Estado Nacional, del canal público, hizo un llamado a ampliar el número de apoderados para “vigilar”, porque “no quiero que nos roben la elección“.

¿Un exabrupto? Podría considerarse así. Sin embargo, hoy el propio Sebastián Piñera reforzó el discurso, dando cuenta de, sino un libreto, al menos versos comunes. Este discurso, además, contrasta con el triunfalismo desplegado en la primera vuelta.

En entrevista conjunta con radios del grupo Iberoamerican Radio Chile (del grupo español PRISA), ADN, Concierto y Futuro, el magnate abundó en generar desconfianza sobre el procedimiento electoral, eludiendo formular una denuncia al respecto.

En la ocasión apuntó que “algunos se pasan de vivos, vimos que muchos votos en las mesas estaban marcados previamente, por (Alejandro) Guillier o por (Beatriz) Sánchez

Piñera expresó que si bien “no es falla del Servel”, apuntó que “alguien se avivó en la mesa y marcó el voto antes que el ciudadano pudiese expresar su preferencia”.

Luego, matizó la declaración apuntando que “No me gusta poner en duda nuestro sistema electoral, porque eso es parte del patrimonio del país. Sería primera vez que ocurriría en democracia”.

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