Camilo Lagos, presidente del Partido Progresista (PRO), y Juan Andrés Lagos, miembro de la comisión política del Partido Comunista, comparten algo más que el apellido. Han encabezado procesos de discusión desde sus respectivas organizaciones políticas en miras de los próximos meses y años. Se trata de conversaciones dirigidas hacia los partidos de la Nueva Mayoría, pero también por fuera de ella. Les anima construir una mejor posición de fuerza. En principio, con el objetivo de derrotar a la derecha y que ella no retorne al Gobierno.

Pero pareciera no ser más que la superficie. En conversación con El Ciudadano develan poco a poco que, a pesar de que no mantienen una orgánica común, se van dibujando coincidencias cada vez más sustantivas.

La política: un polo de izquierda (contra la derecha)juan-andres-lagos_11212-L0x0

El diagnóstico del PRO comienza con un exámen crítico de los resultados electorales de la izquierda y la centro izquierda, en particular de la dispersión de votos que implicó que hubiese 9 listas a nivel nacional para representar este espectro de votantes. Ello, señala Camilo Lagos, alertó al PRO: “si la izquierda y la centroizquierda no son capaces de dialogar y de unirse, el fantasma de Piñera se viene. Es posible que gane. Y, por tanto, tenemos que tratar de converger y construir confianzas”.

Por este motivo, indica, desplegaron una iniciativa pública, de columnas e intervenciones en prensa, invitando al Frente Amplio a construir un acuerdo parlamentario. También de conversaciones con fuerzas de la Nueva Mayoría. Reconocen que con el Partido Comunista “han sido más sistemáticas”, pero no deja de nombrar al PS, al PPD y a algunos líderes DC. El objetivo, subraya el PRO, es “construir puentes y diálogos” para levantar “la unidad que nos permita enfrentar a la derecha empresarial”. “Los progresistas, vamos a hacer todos los esfuerzos posibles para evitar que vuelvan a La Moneda”, afirma.

Juan Andrés Lagos se refiere al retorno de Piñera a la cabeza del Gobierno como un peligro frente al cual hay que desplegar una iniciativa. Destaca en ese sentido que, junto al PRO “convergemos en la necesidad de que el campo progresista y democrático podamos consolidar reformas y profundizarlas”. Sobre todo, dice, “mirando el riesgo de la regresión que podría significar el triunfo político de la derecha”. Por ello, orienta la mirada a “las posibilidades que tiene una correlación democrático-progresista más amplia, que se exprese en lo electoral, pero esencialmente es una cuestión político-social”, según establece.

camilolagosCamilo Lagos destaca la posibilidad de construir “un polo de una izquierda progresista para el siglo XXI”, articulando “a la izquierda que podríamos llamar histórica, como lo es el PC, junto a una nueva, moderna y más plural, como los es el PRO”. De este modo -elabora Camilo Lagos- podrán converger una identidad “histórica” junto a una más “ciudadana” que podría ofrecer una alternativa política de cambio, arropada de los principios de igualdad y lucha que se achacan a la tradición de la izquierda.

Por su parte, el comisionado del PC indica que de todos modos hay diferencias. Se detiene en apuntar que “hay valoraciones distintas de la situación política”. Sin embargo, subraya la importancia de la convergencia sobre “la necesidad de que el campo progresista y democrático podamos consolidar reformas y profundizarlo. En eso, me atrevo a decir que tenemos concordancia”.

Camilo baja la pelota al piso para concluir: “hay que ver la posibilidad de converger en un acuerdo programático y parlamentario”. Sobre ello también hay conversaciones avanzadas.

Tesis en juego: ¿Unidad Popular y Nueva Mayoría?

Se sabe que fue difícil el recorrido que tuvo que caminar el PC para llegar al Gobierno. Años de construir extraparlamentariamente la constitución de la coalición Juntos Podemos Más y alianzas con el Partido Humanista, por ejemplo, se transformaron en la idea del “Gobierno de nuevo tipo”. El desafío de construir un “nuevo ciclo histórico” adquirió mayor protagonismo después de las movilizaciones de 2011. En la práctica, esta aproximación significaba una alianza con la Concertación para formar Gobierno.

marco-enriquez-ominami-meo-a1El PRO, por su parte, comenzó como una partícula escindida de la Concertación, convertida en candidatura presidencial en 2009. Del 20% obtenido como resultado de aquella elección presidencial, desplegaron una iniciativa de constituir un partido y seguir participando del debate programático y de los procesos eleccionarios, con autonomía de la Nueva Mayoría. Hoy mantienen acusaciones de financiamiento empresarial para sus campañas.

¿Cuál es la salud de tales apuestas? Juan Andrés Lagos se permite tomar una perspectiva más histórica para responder por su partido. Desde el presente, realiza una analogía con el proceso que concluyó en la Unidad Popular. Resalta que si hubiese allí una mirada “con una perspectiva de futuro, hubiésemos llegado a un acuerdo básico entre las fuerzas de izquierda y la DC, que ya era el centro político”. De modo que, infiere, “lo más probable es que no se hubiese producido la regresión golpista con todo lo que significó esa tragedia”. Por el contrario -añade- “habríamos generado una sinergia distinta en torno a las transformaciones”.

De modo que, aterriza al presente, “para mirar hacia adelante se requieren alianzas de centro y de izquierda”. Por ello, justifica que desde el PC se mire “con tanta concentración de esfuerzos un entendimiento con el centro político, con la DC en particular”, cuestión que “es posible”, según sus palabras.

El PRO despeja el problema del siguiente modo: “no vamos a ser el octavo partido de la Nueva Mayoría”. En cambio, apunta que “siempre hemos estado abiertos a construir un nuevo espacio político amplio con fuerzas de la NM y fuera de ella”, pero como “un espacio político nuevo”. Para ello, cree que hacia fuera de la NM “son muchos más los temas que tenemos en concordancia que los que tenemos en diferencia”. Se refiere a la idea de que “lo que nos urge y convoca es evitar que la derecha empresarial retorne a La Moneda y se levante una bancada parlamentaria que luche por los cambios”.

Para ello, concluye que “hay que construir unidad, puentes y buscar los puntos que nos unen más que los que nos separan”.

Acuerdo parlamentario y primera vuelta como primaria

comunistasJuan Andrés Lagos, quien se desempeñó a inicios del gobierno de Michelle Bachelet como asesor político del Ministerio del Interior, señaló que es una necesidad “ampliar la Nueva Mayoría como correlación político-social”. Para ello, destaca ciertos avances en las sensibilidades al interior del conglomerado de gobierno: “hasta hace un tiempo atrás había un veto al PRO. De nosotros mismos y de ellos hacia nosotros”. En el mundo DC, subraya, “no colocan un veto a un entendimiento electoral”. No es la panacea, indica, pero “por un lado se parte; los procesos no parten en el final”. Por tal motivo va directo a la papa: “creo que un buen comienzo sería partir con un entendimiento electoral sustentado en un entendimiento programático”.

Casi idéntica opinión mantiene el PRO de Camilo Lagos, quien apunta a “levantar una lista parlamentaria” que vaya sentando las bases de “un nuevo espacio”. El objetivo, sería “construir una mayoría parlamentaria comprometida con un programa de reformas acordado para impulsar desde el Congreso”. “Eso es totalmente posible”, remata.

Hilando más fino, el PRO señala que una concordancia de estas características “debe permitir un acuerdo de gobernabilidad para la segunda vuelta”. Coincide con el PC en que puede haber una primera vuelta que funcione como primaria, “pero debe haber un acuerdo para la segunda y evitar que Piñera gane”. Juan Andrés Lagos remarca: “el acuerdo debiera también extenderse a la segunda vuelta presidencial”.

Sin embargo, para llegar a ese punto quedan varias definiciones. Y el PRO tiene claro el itinerario que podría sofocar esta visión. Por ello, miran con especial atención el 14 de abril, día en el que se cierra el plazo para refichar partidos políticos y para que “partidos nacionales puedan transformarse en partidos regionales y viceversa”. También será relevante si la Nueva Mayoría levanta o no primarias legales.

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