El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció oficialmente a la ciudad de Jerusalén como la capital del Estado de Israel. Escoltado por su vicepresidente, Mike Pence, Trump anunció una medida concreta tras el gesto simbólico: trasladar allí la embajada estadounidense.

“Es el corazón de una de las más exitosas democracias del mundo, un lugar donde judíos, musulmanes y cristianos pueden vivir según sus creencias”, afirmó el mandatario de EEUU.

Trump criticó a los anteriores presidentes de EEUU, porque se negaron al reconocimiento de Israel. “No hicieron nada, a algunos les faltó valentía”, sostuvo y agregó que “se negaron diciendo que ello perjudicaría la paz (…) estamos haciendo lo correcto, lo que hay que hacer”.

Sin embargo, el traslado de la embajada desde Tel Aviv a Jerusalén podría tardar años, debido a motivos de seguridad, administrativos y por la propia construcción de un recinto adecuado.

Dentro de las reacciones provocadas por el anuncio de Trump, el Papa Francisco manifestó su preocupación por la estabilidad en la zona. “Mi pensamiento va a Jerusalén. No puedo callar mi profunda preocupación por la situación que se ha creado en los últimos días”, expresó en el aula Pablo VI del Vaticano.

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