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“Si encuentran mi oso de peluche les recompensaré”: La desesperada búsqueda de una turista singapurés en Chile

Soo Mei nació en Malasia, tiene 36 años y vive en Singapur. Durante su niñez sus padres le regalaron el juguete que la acompañó a todos lados hasta esta semana, cuando un ladrón se lo quitó en pleno Parque Forestal. Todavía no aparece y ella partió ya al otro lado del mundo.

Chou Chou en el aeropuerto de Estambul. Foto: Facebook

El papel ocupa un lugar notorio en el poste y se encuentra afirmado con cinta adhesiva. No está solo; convive con un panfleto rectangular y amarillo en el que se avisa que “El machismo mata”. A cincuenta metros de distancia el mismo papel está pegado a otro poste, que se ubica en la vereda de enfrente a la fachada del Museo de Bellas Artes. Allí disputa la atención con dos anuncios: el primero promete soluciones para la depresión y el segundo fue acomodado por un anónimo interesado en comprar antigüedades.

“Me robaron la cartera cerca del Museo de Arte Contemporáneo el martes 5. En la cartera tenía un oso que ha estado en mi familia por 20 años y es muy importante”, se lee. Terminando el párrafo, y antes de que aparezca una foto del animal en cuestión, la persona avisa un número de teléfono. Empieza con +659: eso significa Singapur.

Chou Chou, el oso perdido

Soo Mei nació en Malasia, es auditora interna en una empresa francesa, tiene 36 años y vive hace un tiempo en Singapur, el país más caro del mundo. El 20 de agosto despegó desde el Aeropuerto Changi y tras una escala en Estados Unidos aterrizó en Lima. Su único acompañante era Chou Chou, un oso de peluche que le regalaron sus padres hace más de dos décadas.

“Es un nombre chino. El significado directo es ‘maloliente’, pero también es algo que uno abraza para dormir. Crecimos y siempre hicimos las cosas juntos. Él es parte de mi familia. Tengo un sobrino que tiene 9 años. Él también ama al oso desde que nació; es como su mejor amigo. Para nosotros es un ser vivo; sé que suena loco. Desde que me inicié laboralmente he tenido que viajar frecuentemente por temas de trabajo, y siempre lo llevaba conmigo”, dice.

“Es un nombre chino. El significado directo es ‘maloliente’, pero también es algo que uno abraza para dormir”. Foto: Facebook

Esta vez el viaje de Soo fue turístico. Recorrió Cuzco, pasó la frontera hacia Bolivia, visitó el desierto de sal en Uyuni y después tomó un avión que la dejó en Isla de Pascua. En el Chile oceánico quedó registrada la última fotografía del peluche antes del incidente; esa imagen en blanco y negro es la que está impresa en los papeles que la mujer pegó en más de 30 postes del Parque Forestal. El juguete, que no tiene ojos, viste una polera café y una jardinera de jeans, vestuario distinto al que se le ve en otras imágenes colgadas en su perfil especial –del oso– en Facebook.

“Tiene mucha ropa. Puedes ver que él ha estado en montones de lugares. Es parte de mi vida diaria”, agrega.

En efecto, Chou Chou es un trotamundos. El 30 de diciembre de 2015 estuvo en San Francisco con una chaqueta sin mangas y una polera blanca que tenía dibujada una corbata cuadrillé; el 12 de febrero de 2016 anduvo en Tokyo con ropa idéntica a la anterior; el 3 de abril del mismo año visitó Turquía con una camiseta roja; veinticinco días después posó en un bosque de bambú en Kioto con una casaca azul de béisbol; el 4 de octubre se le vio en Oporto con una chaqueta roja de mangas grises.

La última foto es la de Chile, incluida en un álbum nuevo que se titula “Stolen in Santiago”, es decir, “Robado en Santiago”.

El robo

“Estuve llorando mucho: en Santiago y en el avión”.  Soo Mei escribe a través de WhatsApp desde Los Ángeles, EE.UU., en la escala de regreso hacia su país de residencia. Cuenta cómo fue el momento del robo: “venía caminando desde Plaza de Armas hasta el Museo de Arte Contemporáneo. De repente me cayó mierda de pájaro en mi cabeza y espalda. Ahí un tipo apareció detrás de mí y se mostró muy servicial para ayudarme a limpiar mi mochila y la chaqueta”.

Esos fueron los segundos previos al término de su historia con Chou Chou hasta ahora. De ahí se le acercó otro tipo que le ofreció agua para facilitar aún más la limpieza. Ella la aceptó y dejó su bolso de manos a un lado. “Fui muy estúpida. En una fracción de segundo el bolso ya no estaba”, añade.

En el interior había dinero, una cámara de fotos, un celular y el peluche de la infancia. “Caminé por el parque y los alrededores buscando mi bolso. Revisé en todos los tachos de basura pero no encontré nada. Esperaba que el ladrón se llevara los objetos de valor y después lo tirara en algún lugar, pero eso no ocurrió”, dice.

La tarde después del robo repartió varias copias del papel que todavía se puede mirar en algunos postes del sector, en el que avisaba que estaría atenta a cualquier pista que pudiera dar con él. Al día siguiente, incluso, permaneció junto a un amigo chileno en los jardines del Parque Forestal.

“No estuve tanto rato porque tuve que irme al aeropuerto a tomar mi vuelo. No pude encontrar un lugar para imprimir a color. Sé que el blanco y negro de la foto no es claro”, se lamenta.

No llegó nadie. Actualmente no hay información acerca del paradero de Chou Chou.

Su búsqueda persiste; incluye una recompensa que prefiere no detallar. Seguramente supera el monto anunciado en el aviso.

Soo Mei debe tomar el vuelo a Singapur. Al final, escribe lo siguiente: “De verdad espero que el ladrón pueda devolverme el oso”.

El bolso azul es el que le robaron a Soo Mei.

La última foto de Chou Chou. Foto: Facebook

Nicolás Massai D.
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