”Los indígenas australianos han manejado el país por más de diez mil millones de años y no hay razón para que no lo sigan haciendo”. Esta es parte de la visión que emplea el sistema de Áreas Indígenas Protegidas (IPA por sus siglas en inglés) de ese país, con el fin de proteger el medioambiente natural al mismo tiempo que su cultura e historia, además de la biodiversidad marina que pudiese existir al interior de las reservas.

Son 75 las áreas protegidas que están bajo administración de indígenas australianos que representan 65 millones de hectáreas y que significan el 40 por ciento del área total del Sistema de Reserva Nacional, organismo dependiente del Ministerio de Medioambiente y Energía, aunque las áreas indígenas son supervisadas directamente por el Departamento del Primer Ministro y Gabinete, pues dispone de un presupuesto de 64 millones a ejecutar entre 2014 y 2018.

Por este motivo, las Áreas Indígenas Protegidas brindan a los pueblos originarios la posibilidad de contar con beneficios sociales en cuanto a renta a través del empleo, salud y educación, además de trabajar por el bienestar general de las comunidades, a la vez que protegen la biodiversidad y el patrimonio cultural de cara al futuro, ya que se combinan conocimientos tradicionales y contemporáneos. Durante el primer semestre de 2017 el programa empleó a más de 500 personas pertenecientes a los pueblos originarios, en cargos de guardaparque a tiempo completo, además de otras tareas en jornadas parciales o trabajos ocasionales.

Los IPA comenzaron en 1997 luego de extensos esfuerzos realizados por sucesivos gobiernos para crear un Sistema Nacional de Reservas que protegiera la biodiversidad y el ecosistema para el disfrute de las nuevas generaciones. El 2007 el programa se consolidó gracias a la suma de una gran cantidad de parques, sin embargo el hito más importante llegó en julio de 2012 con el lanzamiento del Área Protegida Indígena Tanami del Sur, la más grande de Australia con más de 10 millones de hectáreas.

La importancia de este nuevo parque no solo radica en su tamaño, sino que protege piezas importantes del legado natural de los Territorios del Norte, posee el segundo lago más importante de Australia y una gran cantidad de hábitats que incluye desiertos, bosques, sabanas, selvas, entre otros. La sabiduría ancestral de los aborígenes permite que todas las especies vegetales y animales tengan el espacio que necesitan para desarrollarse y protegerse de los incendios forestales y el cambio climático.

Conocimiento ancestral para proteger y recuperar especies

Si bien aún persisten extensas áreas terrestres sin una adecuada preservación, según un Reporte sobre inversiones en las IPA publicado en febrero de 2016, el gobierno australiano se propuso aumentar la protección de 89 biorregiones para el 2020. Para ello comenzará con un período de consulta donde las comunidades indígenas determinarán el tamaño de la tierra que desean preservar y el nivel de protección aplicada que se necesita para establecer prioridades en un plan de gestión acordado en consenso con el gobierno.

Esta modalidad demuestra que las áreas protegidas por los aborígenes australianos son esenciales para la conservación. En un artículo publicado por Seán Kerin, antropólogo e investigador de la Universidad Nacional de Australia en la revista The Conversation, los IPA son vitales para que Australia cumpla sus obligaciones del Convenio de Naciones Unidas Sobre Diversidad Biológica, tanto por los resultados científicos como por la preservación del patrimonio y derechos de los pueblos indígenas.

Un ejemplo específico de esto es la reserva Dambimangari, un sector de cataratas donde los IPA han resguardado ciertas zonas que consideran sagradas con el fin de que operadores turísticos y navegantes privados no ingresen sin control. Esto ha permitido que la tasa de accidentes descienda considerablemente y que incluso se recuperen las especies marinas. Bajo el lema “estaremos felices que los visitantes vengan a la tierra de Dambimangari si lo hacen de manera correcta” ha sentado una nueva ley y costumbre en el lugar.

Desde una perspectiva nacional, otro caso digno de destacar es el uso responsable del fuego en contra de la desertificación, llevado a cabo en las 75 áreas protegidas a través de sus comunidades. Debido a que los aborígenes australianos han desarrollado técnicas ancestrales para realizar fuegos controlados, estas se emplean en todos los parques y reservas forestales administradas por los IPA para impedir la expansión de incendios más destructivos. La realización de este programa ha sido valorada por el Consejo de Políticas de Futuro quien en conjunto con Naciones Unidas le otorgó al gobierno australiano el Premio de Bronce por sus logros en contra de la desertificación mundial.

Fuente: Web de la Biblioteca del Congreso Nacional

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