Cada avance científico importante significa una vuelta de tuerca a nuestro sistema de conocimientos sobre el mundo, obligándonos a replantearnos lo que sabemos. Es el caso de un nuevo estudio publicado en la revista Nature, que viene a remecer el entendimiento sobre nuestra propia historia, la historia de la humanidad.

Hasta ahora, el consenso general era que los humanos habían llegado a América del Norte hace unos 24.000 años, como mucho, pero el último descubrimiento arqueológico habla de actividad humana en la zona de California hace más de 130.000 años, en un hallazgo que reescribirá los textos de historia.

“Las afirmaciones extraordinarias requieren de evidencia extraordinaria”, dice a IFLScience uno de los autores del trabajo, Richard Fullagar, prestigioso investigador de la Universidad de Wollongong (Australia). “Las fechas son realmente impresionantes, pero es difícil contradecir la clara evidencia que vemos. Es indiscutible”, agrega Fullagar.

En la zona costera de Dan Diego, los investigadores encontraron los restos de un mastodonte (especie extinta, relacionada con los elefantes) donde había colmillos intervenidos con interesantes muescas. Luego de un análisis más detallado, las marcas parecían calzar perfectamente con varios martillos de piedra, yunques y otras herramientas encontradas en el área.

No se hallaron restos de humanos, pero estas herramientas se asemejaban a las usadas por humanos y sus ancestros en todo el planeta, antes y a partir de ese momento. Con una serie de experimentos, los investigadores recrearon las actividades que se habrían realizado con estas herramientas. Así lograron replicar con exactitud las marcas en los colmillos.

Arriba: Excavación del sitio. NPG Press vía YouTube

“Lo verdaderamente notable aquí, es que se puede calzar los martillos con los yunques y las piedras. Esto realmente demuestra una interferencia humana”, explica Fullagar.

Luego, los análisis con uranio –tecnología de última generación– revelaron sin duda que los colmillos y las muescas en ellos, tenían 131.000 años de antigüedad. No hay ningún carnívoro o proceso geológico que pudiera haber hecho unas marcas tan precisas.

Después de analizar y descartar todos los factores que pudieran llevar a una conclusión errada y luego de evaluar el hallazgo con mucha cautela, los investigadores determinaron que se trata de un sitio arqueológico.

La teoría es que antiguos humanos, o ancestros de humanos, mataron a un mastodonte y llevaron algunos de sus restos a ese lugar, donde comenzaron a tallar los colmillos para usarlos como herramientas, como adornos, o para extraer la médula como alimento –una actividad humana de hace 1,5 millones de años en ciertos asentamientos africanos.

La data de estos restos desarticula todo lo que se sabe sobre las migraciones humanas por el mundo.

“Espero que haya proposiciones extraordinarias sobre cómo llegaron hasta aquí”, dice Steven Holen, codirector del Centro para la Investigación Paleolítica Americana. “Esperamos críticas y estamos listos para ellas. Yo mismo estaba incrédulo la primera vez que lo vi, pero esto es definitivamente un sitio arqueológico”.

Es decir que probablemente los primeros americanos llegaron al continente 130 mil años antes de la ola de guerras por la independencia en las naciones de la región, que no sabemos aún quiénes eran y, más aun, qué especie de humanos eran.

Estos grupos humanos son mucho más antiguos que los nativos americanos e incluso que la cultura de Clovis. De acuerdo a los autores, las probabilidades son que hayan sido humanos anatómicamente modernos, como Homo sapiens sapiens, Homo neanderthalensis o tal vez algo diferente.

Posibles rutas de migración hacia América de neandertales, humanos y denisovanos. Imagen: Chris Jones/IFLScience

 

“Hay neandertales en Siberia y es incuestionable que ellos pudieron haber hecho el viaje [hacia el continente] durante la última glaciación, cuando el mar estaba bajo”, dice Fullagar. Entonces había un puente de tierra entre Siberia y Alaska llamado Beringia, que ahora está sumergido.

Este grupo tendría que haber hecho todo el viaje desde Europa y a través de Asia y haber atravesado y rodeado Siberia, para luego emprender hacia el borde costero occidental de lo que ahora es Norteamérica. Fullagar comenta que estos neandertales “incluso pudieron haber usado botes”.

Si estos viajeros eran del grupo neandertal, la reciente sería la primera evidencia de ellos encontrada fuera de Europa. Lo interesante es que el genoma de los nativos norteamericanos sí tiene bastantes componentes neandertal.

También pudieron haber sido humanos modernos o incluso denisovanos, quienes comenzaron sus migraciones desde el este de África (o China) y el sudeste de Asia, respectivamente. Fullegar dice que el continente americano pudo haber sido poblado por meta-poblaciones de humanos, una mezcla híbrida de diferentes especies.

Pero lo más probable es que los homínidos que hicieron estas marcas nunca sean identificados. “Los restos humanos de la época de los Clovis son una cosa muy rara en América del Norte”, dice James Paces, de United States Geological Survey. “La posibilidad de encontrar restos de hace 13.000 años sería muy excepcional”.

Quien quiera que hayan sido estos primeros americanos, los investigadores comentan que se asentaron en una región con posibilidades de alimento y acceso al agua. “Había mastodontes, capibaras, ciervos y lobos [Canis dirus]. Había un río cerca, a lo largo de la costa. Era un lugar agradable para vivir”.

La migración desde Eurasia hasta Norteamérica debió ser un hazaña arriesgada, de todos modos. En esos tiempos, es claro que América sí era ‘la tierra de los libres y el hogar de los valientes’.

Artículo original en IFLScience

Versión español, Carolina Chacón, El Ciudadano

 

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